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A veces se me va la onda y siento como que los blogs y las redes sociales han estado aquí desde siempre. Es que el medio y sus tecnologías podrán ser novedosos pero las motivaciones y objetivos subyacentes siempre han sido los mismos; comunicar, informar, difundir, concientizar y desahogar.

Hace 10 años eramos pocos los que teníamos o leíamos blogs. Hace solo 5 años las tecnologías móviles y de adopción sencilla lograron saltar la brecha y pusieron este universo al alcance de las masas. Hoy, el ciudadano común tiene cuentas de redes sociales y sabe cómo usarlas. Ese detalle ha entrado en el campo de visión del mainstream social y político, en Guatemala y el mundo.

Si la historia nos sigue enseñando algo es que la tonada cambia mas no la letra. En los oscuros ochentas habían ‘orejas’ que vigilaban los movimientos en el barrio y reportaban cualquier asunto de interés al estado, hombres se aparcaban deliberadamente frente a las casas a observar algún supuesto disidente y su mera presencia cumplía el objetivo de intimidar. Ahora, en los oscuros dosmil y picos fotos de ciudadanos circulan en redes sociales en donde pululan cuentas anónimas que expelen amenazas de todo tipo con el fin de intimidar y desacreditar. ‘Orejas’ digitales se aseguran de hacerle saber que le está filmando y leyendo con atención con el fin de intimidar y limitar su campo de acción ciudadana.

La adopción masiva de medios virtuales ha alcanzado el punto de inflexión en que los grupos hegemónicos han visto la hora de invertir en ellos como en otros tiempos lo hicieron pagando informantes en la calle, sobornando funcionarios y comprando voluntades. A estas alturas ya les es rentable -por no decir necesario para sus intereses- intervenir.

El análisis postmortem de las elecciones en EEUU y Guatemala dejan en evidencia lo que todo mundo especulaba; el importante rol que han tomado las redes sociales en la política. Ahora sabemos que el triunfo de Trump en EEUU no se lo debe a su carisma ni a los rusos sino a un esfuerzo sorprendente (y millonario) del partido republicano en recolección y análisis de datos. En Guatemala, Morales, además del financiamiento ilícito de siempre, ganó las elecciones gracias a campañas en Facebook. Esclarecedor.

La perpetua guerra en el mundo sigue siendo la misma pero tiene un nuevo frente; el digital. Hay disidentes informáticos como Wikileaks, hay actores de gobierno como Fancy Bear (supuestamente Rusia) y Equation Group (supuestamente EEUU) envueltos en una constante puja de filtraciones y robo de información. A los tradicionales contratistas de defensa, los que fabrican los jets y bombas como Lockheed Martin y Boeing, se les están uniendo empresas como Google; que no fabrican armas pero tienen un rol central en los servicios de inteligencia. También están los contratistas de defensa que tradicionalemente nos han vendido entrenamiento y armas, que ahora también ofrecen servicios cibernéticos de inteligencia para países como el nuestro que no tiene los recursos para un programa propio. 

Como verán el internet ya no es exclusivamente de los vídeos de gatos lindos ni de la academia. Aunque usted crea que no tiene nada que ocultar probablemente sea un escalón para llegar a alguien más que sí tiene mucho que perder. Infórmese, cuide su identidad, cifre sus datos, aprenda a discernir las fuentes confiables de información, sepa en dónde está parado en el mundo desde esa cuenta de Facebook o Twitter -como lo hace en la calle- porque que todo eso también es usted. Este es un mundo de carne, hueso, cemento y bits.

El Salmón vino a empezar a llenar un vacío que existía en este fluido y cambiante medio, fue un pionero entre los medios alternativos, y no solo entre los de oposición. Al principio pocos entendieron su rol de trasladar ese sentimiento reprimido de que -después de tanto año de opresión y silencio- era mala palabra decir que usted quería igualdad, justicia, que era de izquierda como yo (no puedo hablar por el resto de salmones, hay varios que no lo son) o que simplemente quería algo distinto. Recibimos muchas críticas, ataques escritos y ataques cibernéticos. Muchos no entendían cómo no había un modelo económico detrás, o se presentaban incrédulos de cómo funcionábamos como colectivo sin responder a intereses externos.

También recibimos un indescriptible apoyo de todos ustedes, pero lo más notable es que muchos siguieron el ejemplo y ahora hay individuos y medios haciéndolo a su manera en todo el espectro; dando la cara con la certeza de que está bien decir que se piensa distinto, incluso desde adentro de los medios y grupos tradicionales. Nos llena de mucho orgullo haber sido parte de todo esto y estar viendo los frutos. Muchas gracias a todos, este proyecto ha sido hermoso y prometo que habrá muchos más.

Aquí se nada contra la corriente.


Alejandro Echeverría
cuete@hyperme.net
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Alejandro Echeverría

Alejandro es ingeniero, tecnólogo, fotógrafo y montañista.

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