40 años de Los compañeros

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La novela Los compañeros de Marco Antonio “el bolo” Flores ha sido considerada como la novela que, después de las de Asturias, resulta la principal innovación de las letras guatemaltecas en el siglo XX. Violenta, difícil (pues utiliza una serie de técnicas narrativas de fuentes que incluyen a Joyce, Cabrera Infante, Miller, etc.), criticada por parte de la izquierda armada guatemalteca (e internacional) resulta, en todo caso, parte del legado artístico del país.

De forma bastante esquemática, narra la vida de cuatro amigos, tres de los cuales participan en lo que se ha dado en llamar el primer ciclo de lucha guerrillera. Muestra las contradicciones de los personajes y del movimiento revolucionario del momento y que provienen de múltiple fuentes.

Los tonos que la mueven son, principalmente según quien esto escribe, la ira y la crítica violenta hacia la realidad familiar y social de los personajes, la realidad de la lucha armada tal como la percibió el autor, la brutal respuesta del ejército, así como también el desencanto y el duelo porque se escribe después de la derrota de ese ciclo de lucha, tras la “tendalada” de muertos que quedaron por la confrontación y la brutal respuesta del ejército, incluyendo amigos que le son queridos (el poeta Otto René Castillo es uno de ellos).

Sin embargo, también en sus páginas alientan algos chispazos de utopía y esperanza que no se deberían tomar totalmente a la ligera. Incluso es conveniente recordar que, a pesar de la crítica acerba que realiza Flores al movimiento revolucionario (al PGT, a su dirigencia, a los cubanos…), él mismo participa dos veces en ese movimiento (posteriormente dirá en alguna entrevista que la segunda vez fue por “imbécil…no obstante habrá que tomar en cuenta el testimonio personal de participación que dio, por mucho que haya renegado de él).

Existen estudios críticos sobre la novela (ahí está el minucioso y detallado examen de L. Nickless publicado por Flacso) que muestran la complejidad y la importancia que tiene esta obra, así como buena parte de la producción de Flores.

A sus 40 años, vale la pena sentarse y tomar un “uisqui” para leer este parteaguas de la literatura guatemalteca. Guste o no guste, lo más probable es que no deje indiferente.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

2 comentarios

  1. Aron Lindblom

    Buena reflexión.
    Hace relativamente poco que me tomé el tiempo e hice el esfuerzo para leer este monstruo de libro. Debo admitir que no me gustó tanto, pero el libro definitivamente me hizo reflexionar mucho, y eso sí es bueno!

    Gracias Mariano González por un texto interesante.

  2. Marco Antonio Flores, otro autor sobrevalorado, uno más entre tantos que han existido en la historia de la pobre y eternamente estancada literatura guatemalteca.

    Monterroso (todos sus ensayos), Pepe Milla (Sus novelas históricas), Asturias (El espejo de Lida Sal), Solórzano (Las manos de Dios) y Cardoza y Aragón (algunos -no todos- de sus poemas), eso es lo único que yo salvaría del fuego, todo lo demás se podría quemar hasta quedar en ceniza.

    Pero a fin de cuentas, cualquier tipo se opinión no deja de ser subjetiva.

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