Catorce de febrero

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What is this feeling called love?
What is this crazy thing I can’t explain anyhow?
-Wire-

Es muy difícil hablar de amor sin dar un punto de vista personal, es casi autoritaria la forma en la que hablamos de amor cuando alguien nos pregunta qué es. Unos dicen que el amor es perfecto, otros que es eterno, que es para siempre y que todo lo permite porque también el amor es perdón. Algunos se aprenden lo que dice la biblia y lo repiten como respaldo y excusa que eso ya está escrito y así debe ser.

Un “te amo” se puede comprar bordado en un corazón rojo que un oso blanco abraza. Otros creen que es el símbolo del consumismo cursi, por lo mismo deberíamos escapar de la trampa. Lo cierto es que el 14 de febrero se convierte en el agosto de los comerciantes y a mí me parece que está bien.

Al ser intangible, el amor solo presume de acciones. Pero, ojo, no todos los actos que le achacamos al amor provienen de él, es decir, un beso no siempre se da con amor, ni un abrazo, ni menos tener sexo (depende, si es salvaje quizá sí). Decía, las acciones de amor están por todas partes, algunas disfrazas de seriedad forman parte de la estructura judicial. En uno de los cuentos más crueles de la literatura, Hans Christian Andersen cuenta la historia de una madre que al ver que la muerte se lleva a su hijo decide buscarlo, mientras busca respuestas va deshaciéndose de sus ojos, de su cabello y al final es una piltrafa que pide perdón a Dios por pedir de vuelta a su hijo. No nos entremos en pánico, Jimmy no me ha contagiado con sus moralejas. El ejemplo, de este amor de madre me parece exagerado, es decir, una madre se da a si misma por buscar a su hijo. Yo como madre, creo que también lo haría. Ya somos dos las exageradas.

Retomando el tema de la estructura judicial, yo veo acciones de amor en las mujeres que ahora se presentan en el juicio Sepur Zarco. ¡Cuánto amor fraternal existe entre ellas que se apoyan para llegar a testificar! Es así, como se disipa el egoísmo para enfrentar uno de los peores tabúes: la violación, y mostrar que se puede denunciar sin que el temor prevalezca. A cuantas mujeres está llegando este mensaje de amor. Porque buscar justicia es un mensaje de amor.

En otro cuadro de la estampa guatemalteca, se vio a muchos familiares de las víctimas por el genocidio guatemalteco en la sala de juicio, teniendo enfrente a los verdugos. Una luz de amor que nunca se apaga a pesar del dolor testimonial. ¡Cuánto vibró el amor cuando se declaró la condena por genocidio! Eran lágrimas de felicidad, abrazos entre desconocidos, aplausos y palmadas de solidaridad. La única vía por la que llegaron tan lejos fue el amor, sin el amor hacia los desaparecidos eso jamás hubiera existido.

Es así como capítulos de amor se han registrado en Guatemala, es así como, redundando, la publicidad los ha hecho públicos. Hemos dado pasos en el amor ciudadano. ¿Se recuerdan cuando pacíficamente se le hizo ruta a los diputados? Uno a uno pasaban mientras les daban flores y se pedían los votos. La fuerza oculta, llámenme cursi, fue el amor. Sin duda.

La muerte, como en el cuento de Andersen, nos visita todos los días, el amor no puede impedirle hacer su trabajo. En los ochentas, por poner un ejemplo, muchas madres buscaban en los cuarteles de la policía a sus hijos desaparecidos, posiblemente las más afortunadas regresaron con ellos, otras vieron cómo se iba la otra mitad de su ser con ellos, pero de una cosa estoy segura; el amor las sostuvo y las sostiene porque el amor es lo único que jamás se borra de la memoria.

En los ochentas también, Ríos Montt, discursaba por las noches sobre la unión familiar, el buen ejemplo y por supuesto: el amor a Dios. ¡Vaya que era una cosa poderosa! En cada discurso evangelista el dictador colocaba una venda sobre los ojos de las familias que ‘veían’ en él a un hombre que desbordaba amor por la palabra de Dios. Él era el protector de su familia y sin duda lo hizo, prueba de eso la hija del general sigue defendiéndolo ante todo.

El amor es así de dadivoso, no se le niega a nadie, hasta el más abominable tiene derecho a ser amado. Digo, por si de pronto alguien ha perdido las esperanzas.

Quizá el amor es un arma de doble filo.
Quizá debemos dejar que nos amen.
Quizá podemos compartir un poco de amor.
Quizá el amor nos lleve a buscar la justicia.
Quizá usted no tiene con quién pasarla este 14 de febrero.
Quizá usted solo conoce el amor que le conviene.
Quizá usted cree que cantar el himno de Guatemala es amor.
Quizá usted no siente amor por los ixiles.
Quizá usted no ama a las víctimas de violación.
Quizá usted no vino aquí a leer sobre el amor.

Quizá esas mujeres de Sepur Zarco nos enseñen lo que es vivir con amor y no querer tirarse por un puente después de ser reducidas, quizá necesitamos escuchar nuevamente el testimonio de aquellos que han sobrevivido tras las imágenes desgarradoras de ver a quienes aman entre los restos de las fosas comunes. Ojalá y la prueba de amor que nos está pidiendo Guatemala no se quede entre fugaces momentos de solidaridad.

Bese a quién tenga al lado y que pase un feliz día del amor y la amistad.

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About Author

Brenda Marcos

Nací en la ciudad de Guatemala, emigré a Estados Unidos. Por ahora estudio y trabajo para obtener mi licencia como maestra de lenguaje de señas. Estoy sentada junto al camino que conduce al sueño americano, quizá un día me levante y siga a otros que he visto pasar. Contribuyo escribiendo mis observaciones y me hago los quites con el racismo que pega tan duro por estos lados.

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