¿A quién llevan ahí?

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Sábado 4 de julio, Marcha de las Antorchas en Ciudad de Guatemala.

-Mirá son estudiantes, son los universitarios.

-Sí pues. ¿Y ese que llevan ahí? Ese, mirá, en la pancarta.

-No sé… ¿Quién será? Preguntá.

-Seño, ¿a quién llevan ahí?

Yo le respondí que era  Árbenz.

En estos días, Árbenz ha recorrido de nuevo las calles. Ha donado sangre, ha visto de nuevo la sexta avenida recorriéndose en sentido contrario en signo de rechazo al sistema que mantiene un orden, el de la corrupción y la violencia, del racismo y la represión. Ha vestido a jóvenes, a adultos, ha leído su nombre entre las manos de muchos de los guatemaltecos que han copado la Plaza sábado tras sábado.

Y aun así, hay quien pregunta por su historia al ver esa imagen del soldado del pueblo, el verdadero y el valiente. Tiene una banda presidencial y tal vez la rapidez de la marcha de las antorchas, no permite reconocer la dignidad de alguien que la porta con el respeto que merece. O tal vez nos han negado una historia. Se las han negado a quienes trabajan día a día por un salario de miseria, a quienes sufren por la ausencia de atención en los hospitales, a los niños que deben aprender sentados en el piso.

Le dije que había sido un presidente honrado, preocupado por su país y de quienes aquí vivían. Le dije, mientras la marcha seguía su rumbo, que los gringos y algunos guatemaltecos poderosos habían tenido suficientes intereses para sacarlo, y mientras, aprovechar para humillarno (y con él, humillarnos). Le hablé de la Revolución, y que después de ella el país había vivido un tiempo de muerte y de dictadores.

Si lo pienso bien, hoy respondería que al que llevan ahí es Árbenz, el hombre peligroso por seguir sus ideales de un país sin cadenas de capitales, empresarios, países extranjeros, transnacionales. Diría que es fue un político radicalmente diferente a los que tenemos hoy, uno que no tenía nada que esconder ni tenía razón para avergonzarse de sí mismo. Volvería a decir que fue alguien digno. Diría también que veo mucho de él en las mujeres y los hombres que se han mantenido en las calles, rechazando la vida que nos obligan a llevar, y que gritan y defienden el derecho a ser vivir la realidad que muchos en Guatemala han soñado desde siempre. Realidad por la que nunca se ha dejado de luchar.

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About Author

Gabriela Carrera

Siempre es difícil decir quién es una. Soy la más pequeña de tres hermanos (un abogado, un agrónomo y un cura) y soy la única mujer (que duda de las leyes, no le gusta la berenjena y su vida espiritual es un reto). Estudié Ciencias Políticas y todavía pienso que tengo pendiente estudiar la literatura y todos sus secretos. Me gusta pensar en que se puede construir, poco a poco y con mucha paciencia, una Guatemala diferente y esa es mi mayor motivación para escribir en El Salmón. Agradezco las muestras pequeñas de la vida que me hacen seguir creyendo en la humanidad, y por eso busco en el fondo de la Cajita de Pandora muy seguido.

2 comentarios

  1. Emilio Santos on

    “hombre peligroso por seguir sus ideales de un país sin cadenas de capitales, empresarios, países extranjeros, transnacionales…” Nada de eso, Arbenz mismo dijo desear un capitalismo independiente para Guatemala. Lo del valor todavía debe juzgarlo la historia, si hubiera resistido otra sería nuestra historia, creo que mejor que la vivida desde 1954. Hay que leer, leer y leer más.

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