¡Afuera los corruptos!

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“La corrupción se expresa en una atmósfera de triunfalismo porque el corrupto se cree un vencedor. En ese ambiente se pavonea para disminuir a los otros. El corrupto no conoce la fraternidad o la amistad, sino la complicidad y la enemistad. El corrupto no percibe su corrupción. Ocurre un poco lo que sucede con el mal aliento: difícilmente quien lo tiene se da cuenta, son los demás los que se dan cuenta y tienen que decírselo. Por tal motivo difícilmente el corrupto podrá salir de su estado por remordimiento interno de la conciencia”, Papa Francisco, Ciudad del Vaticano, 23 de octubre de 2014.

En las palabras lapidarias de Francisco nos reconocemos hoy los guatemaltecos que hemos salido a la calle a manifestar y a exigir que los diputados, los alcaldes, los ministros,  los magistrados, los jueces y el presidente Pérez,  que han hecho de la corrupción su modo de vida, renuncien de sus cargos. Luego deben venir  los procesos penales en su contra fundamentados en investigaciones que el MP y la CICIG realizan con base en las denuncias que todos quienes tengamos conocimiento de un hecho corrupto estamos obligados a hacer.

La semana pasada fui invitado a conversar con fieles de las parroquias católicas de las zonas 5 y 16 sobre la participación ciudadana en las “Jornadas de Realidad Nacional” que organizan los sacerdotes de ese sector desde hace varios años.  Fue esperanzador encontrarme con más de 550 personas reunidas un miércoles por la noche para informarse, saber que pueden hacer como ciudadanos en estos momentos de crisis nacional. Varias personas plantearon sus inquietudes, su  visión del país que quieren, de los gobernantes que se merece Guatemala y su anhelo porque se logre poner un punto final y ya no se repita la historia de corrupción que nos tiene hoy al borde del abismo.

Particularmente alentador fue escuchar a jóvenes entre los 18 y 25 años diciendo que no quieren para sus hijos un país lleno de gobernantes que les estén robando el futuro a ellos y a sus hijos. Un estudiante de la Escuela de Comercio contaba las carencias que él y sus compañeros han tenido que afrontar en su centro de estudios y ahora se daba cuenta del porqué: mientras ellos a duras penas logran tener los insumos mínimos necesarios para estudiar, los diputados, el presidente, la vice, los ministros y otros funcionarios se enriquecen robándole al pueblo en contubernio con  empresarios mafiosos.

JCC - CACIF

Esa noche confirmé de sobra lo que en la Plaza ha estado sucediendo desde hace ya más de dos meses atrás: muchas personas han cobrado conciencia de lo mal que estamos, se han puesto a indagar, ya no se conforman con lo que los medios tradicionales transmiten y sobretodo ya no creen en los políticos de chiste que salen en la tele o tienen sus caras ensuciando las calles de nuestro país. Este año, si es que hay elecciones, será sin duda una lección para los ladrones que han estado jugando a ser políticos los últimos treinta años.

Es ya una lección para el CACIF, corruptor de corruptores, que ha venido desde hace décadas financiando a personas que les facilitan sus negocios con el Estado, que no les elevan los impuestos a los ricos de este país para tener un Estado decente  y que a cambio de chantajes y dinero fácil aceptan ser títeres de finqueros y narcotraficantes. A estos señores del CACIF no les interesa tener gente honesta, honrada y competente en puestos de gobierno porque no los pueden manipular ni corromper, por eso prefieren financiar a gente mediocre, arribista y corrupta. Contra ese pensamiento que nos tiene sumidos en el fango es que los guatemaltecos debemos luchar.

Porque como dijo ese 23 de octubre del año pasado el Papa Francisco “La corrupción se volvió natural, al punto de llegar a constituir un estado personal y social ligado a la costumbre, una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en las licitaciones públicas, en toda negociación que involucre agentes del Estado. Es la victoria de las apariencias sobre la realidad de la insolencia impúdica sobre la discreción honorable.” Y eso es precisamente  lo que los empresarios corruptos junto a funcionarios ladrones hacen impúdicamente en los sectores de la salud y medicinas, de la construcción de infraestructura y carreteras, en los servicios prestados a Gobernación, en las telecomunicaciones. En todos los lados a donde uno voltee a ver.

Hoy es cuando debemos sacar a todos los corruptos y a sus cómplices de sus trincheras, evidenciarlos, denunciarlos, no votar por ellos. Hoy es mentira que hay un solo diputado que merezca siquiera postularse a una reelección porque todos, absolutamente todos, por acción u omisión, hicieron de la legislatura actual la más mediocre, la más corrupta, la más vil.

Los debemos sacar porque ellos por sus medios no se irán.

¡Afuera los corruptos!

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Juan Carlos Carrera

Abogado especialista en materia ambiental y administración pública. Escribo en El Salmón desde octubre de 2013. Creo en la palabra como uno de los mejores medios para construir puentes entre las personas, exponer nuestras ideas y abrirnos a los demás: Fragoso es un intento de ello.

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