Ajustar cuentas con Arjona

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Bichos que crecen alto como enredadera
y así van enredando moda, canto y moneda…
…así va el juego, y a quien le importa
el reino de los ciegos con su rey, Arjona.
Alejandro Filio.

No. Esta columna no es un reclamo hacia Arjona por su tibio apoyo a las protestas de este año y la tardanza en entregar la Orden del Quetzal recibido por un par de delincuentes que se encuentran ya en la cárcel. Tampoco es por canciones como Pingüinos en la cama, Chicos de plástico o esa muestra de confusión ideológica que es Si el norte fuera el sur. Es por algo mucho más intangible: es por la impostura.

Me explico.

Hace años estando en Costa Rica, no entendía las razones para que una querida amiga chilena me preguntara ¿por qué a los guatemaltecos nos gustaba tanto Arjona? Exceso de ingenuidad y falta de crítica, no entendía bien por qué a ella no le gustaba o qué le encontraba de malo. Era Arjona, por favor. Quizás envidias porque ellos “apenas” habían tenido a Violeta Parra…

Años después de la pregunta, con malas letras y críticas de por medio, entendí por qué preguntaba aquello que en ese momento no entendía. Espero que la honradez sea exculpatoria: pensaba “qué buena la música de Arjona”…lo cual denota, entre otras cosas, que no había escuchado bien la letra de sus canciones.

En todo caso, creo que el mecanismo que hacía posible la incomprensión era, en el fondo, un chauvinismo ingenuo. Si se quiere, maltrecho y necesitado.

Los guatemaltecos, que usualmente estamos tan faltos de autoestima (aunque se componga un poco cuando salimos a protestar), apoyamos “lo guatemalteco” que tiene “éxito” porque andamos faltos de otras cosas que pudieran elevar nuestro lastimado autoconcepto. Nuestro nacionalismo es defensivo, porque Guatemala está hecha huevo. (1)

¿No? Vivimos en una sociedad profundamente desigual, con altos índices de pobreza, con un sistema político profundamente corrupto, con mucha violencia, machismo, racismo y tantos otros males. Encima, la selección de fútbol da pena. ¿Es, entonces, extraño que nos sintamos contentos cuando un Carlitos Peña triunfa en un concurso chafa, Erick Barrondo gana una primera medalla olímpica –de plata–, Eric von Ahn inventa Duolingo? Hay quienes incluso son fervientes seguidores de Combate…

Digo, Arjona dentro de los parámetros de la cultura pop en la que se ha desarrollado es altamente exitoso. Claro, no es trovador pero al menos no canta perreo… y malos cantantes hay en todos lados.

Seamos generosos y digamos que solo la mitad de las canciones comerciales, es decir, las que se escuchan con mayor frecuencia en los circuitos de consumo comercial, son cursis y con poco sentido. ¿Entonces por qué le alegamos a Arjona que sea cursi y que haga rimas y metáforas tan malas? (además, los arreglos musicales que hace él y su grupo no son malos…).

Quizás lo que sea difícilmente perdonable es tanta pose. El reclamo a Arjona es que podría ser un cantante de pop como los hay muchos. Cantan sus canciones, sin pretensión de ser poemas. Yo sé que es difícil pedirle a alguien que sea otra cosa que la que es, pero es exactamente este el ajuste de cuentas con el cantante.

Que cante lo que pueda y lo que quiera, pero que no pretenda que hace otra cosa.

(1) Claro, esto no explica por qué Arjona gusta en otros lados. Pero eso que lo expliquen las personas de esos otros lados.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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