Amar con renuncia

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Indudablemente que la expresión “amar con renuncia” despierta ecos de una sensibilidad cristiana difícil de superar. Nuestras categorías morales y estéticas tienen esas raíces. Nuestras taras y perversiones, sexualidad y amor por supuesto, también nos vienen de por allí (por ejemplo, el artículo http://elsalmon.org/religion-y-concupiscencia-cronicas-de-un-mundo-maravilloso/).

Pero tampoco hay que desechar la expresión y colocarla exclusivamente en el campo de la sacrificialidad, o de las relaciones tormentosas y culpables.

El problema es que existe un fondo ineludible: la condición humana que es inacabada, finita, ambigua y contradictoria. Pese al anhelo de plenitud y totalidad, perfectamente entendibles dada nuestra constitución, vivimos en falta y contradicción.

No es de extrañar que también nuestras formas de amar, nuestros amores, evidencien nuestras carencias y ambigüedades. Por ello, pese a nuestra pretensión de un amor totalizante y que nos colme y de encontrar un objeto que llene nuestra falta de una vez y para siempre, nos encontramos con dificultades y dolores en el amar.

Ley y deseo, ternura y agresividad se combinan, ineludiblemente.

Pero hay amores y amores.

Uno de estos es el amor a los hijos. Amor que puede ser calificado cabalmente como un amor con renuncia.

Hace poco platicaba de esto y alguien me decía que hay que saber que siempre vamos a amar a nuestros hijos más que ellos a nosotros. Es lo normal. Es lo necesario dado el crecimiento que inicia desde una condición de inermidad y vulnerabilidad, requiriendo todo nuestro cuidado, para llegar a una vida independiente.

Pues a partir de la novedad en el mundo que es un niño/ una niña y que requiere toda clase de cuidados, si es que de verdad les amamos, debemos ayudarles a crecer y a ser como son. A educarlos de tal manera que ya no necesiten de nosotros. Arduo trabajo que implica salir de la inmediatez, la ignorancia y la estrechez. Que debería animarse, además, con respeto y deseo de aprender de ellos, para dejarles ser.

Así, resulta vital ayudar a los hijos que salgan de la casa de la madre y del padre para que sean por sí mismos (en el entramado de relaciones en que les toque estar).  Esta es una de las ambigüedades esenciales de la relación entre padres/madres e hijos/hijas: que los primeros tienen que hacer lo posible para que los hijos puedan vivir en este mundo con sus propias piernas, en posición erecta y sí: dejando el nido.

Es por ello que esta relación está signada por una renuncia necesaria y la expresión no es sólo un eco cristiano sacrificial. Hay que aprender a amarles con renuncia.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

6 comentarios

  1. Cristianamente es distinto a conveniente para el sistema, codependencia o usos afines instrumentales que se da al amor. En el libro “Limites” de Cloud y Towsend hay una exposicion bastante completa de lo que debiese ser el amor para los cristianos, y con fundamento biblico. Es liberador. Interesante articulo, Saludos.

    • Mariano González
      Mariano González on

      Creo que el tema es complejo debido a que en los textos fundantes del cristianismo (antiguo y nuevo testamento) hay distintas perspectivas del amor. Y sí, puede encontrarse una visión ideal, pero también, a partir de la tradición, prácticas, símbolos, etc., existe también una perspectiva sacrificial. Además, cualquier “normativa libidinal” o amorosa, se encuentra con esa condición humana carente, finita, ambigua, contradictoria…

  2. carlos hernández
    carlos hernández on

    A muchos nos ha tocado abandonar el nido y también ver cómo un hijo lo abandona. Es maravilloso. Una gran experiencia de amor puede resultar de ese abandono. Lo ideal sería -divago- volar sin un mapa de instrucciones. Antes bien, con alguna guía, como las aves.

  3. Amar con renuncia… pero, que es lo que se pierde..pues!!!
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    Amar con renuncia… quieres decir (pienso, puedes corregirse) … es el hecho de valorar a otra persona (hijos) renunciando a ciertas cosas o incluso a tu propia vida por la felicidad del otro (hijos), sin que eso signifique un sacrificio…
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    Talvez la palabra amar por si sola como que le falta el adjetivo, darle un significado… Pienso que debió ser algo como: “El amor como un valor” (talvez).. porque el amor al final es una valoración… entre las personas que nos importan y las que no… pienso en letras.. que esa valoración es la que nos hace buscar la felicidad para otra persona… o sea un hijo cumple con una valoración tan grande, que el precio que le hemos puesto algunos padres (o la mayoría) es el equivalente a la propia vida (y un poco más, ja)… osea “renuncias a algo según esa valoración”… (mientras más valoramos a más estamos dispuestos a renunciar)…
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    Pienso en letras.. talvez:
    “Renunciar” a que … por un hijo depende la valoración… puede ser: existen los que piensan que lo hijos son su propiedad, miran el amor por un hijo como algo utilitario, no como una valoración… Con utilitario me refiero a tengo hijos para quedar bien con la sociedad, o porque me van a ayudar en mi vejes (su jubilación), para estos padres el hecho de concebir a los hijos y los respectivos cuidados es un favor “humanitario” y que te lo cobraran en la vejes (o en cualquier momento, porque son tus padres)… El amor con valoración, es el que entiende que los hijos no son propiedad de los padres (porque su existencia es lo importante), y que como padres “por responsabilidad” procuran la felicidad de sus hijos hasta la muerte (de cualquiera de los dos), incluso cuando dejan el redil y logran su independencia económica (y si quieren su independencia moral)… solo cuando se valora se puede renunciar.. (los padres utilitaristas no aman, porque no son capaces de valorar a sus hijos…) … es un sino.. pero bueno interesante articulo..

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