Anular el voto es un acto ético y político, digno y urgente

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josealfredocalderonPor José Alfredo Calderón*

A guisa de introducción y síntesis argumental de los defensores del sistema

Conforme avanza la discusión (y la virulencia también) de los que atacan el voto nulo vehemente y quienes lo defendemos (quizá menos vehementemente), sale a luz que la discusión trasciende la posición ética y se torna política, cuando no ideológica, aunque los voceros de la “obligatoriedad de votar por alguien” lo nieguen con religiosa pasión

Poco a poco, el velo cae y las pasiones nos muestran dos posiciones encontradas

En una esquina, quienes defienden el sistema, al que incluso critican, pero enfatizan cosas como: “debe perfeccionarse”, “utilicemos los mecanismos legales y respetemos ante todo la institucionalidad”, “cuidado con el rompimiento constitucional”, “no a los radicalismos porque si no terminaremos como Venezuela, Cuba o Bolivia”, “el voto nulo suma un voto a Baldizón”, “el voto nulo favorece a los dos punteros”, “Si anulamos nuestro voto, dejamos que otros decidan”; “el voto nulo es romántico pero no sirve de nada”, “hay que ser pragmáticos y utilitaristas (usado en el foro de Sophos), pues el voto nulo no suma”, “El voto nulo no está regido por una norma positiva”, “no es vinculante”, “buscá entre todas las opciones y más de alguien habrá”, “vota por el menos malo”, “todos son malos pero si votamos por un pequeño lo hacemos crecer y luego le exigimos que cumpla (risas permitidas)”; “los políticos no se asustan con el voto nulo porque les favorece” (cuando en realidad los deslegitima junto al sistema);” los políticos no cambiarán aunque el voto nulo sea masivo” (como si a ellos estuviera dirigido el voto nulo); y la más socorrida aunque con diversas versiones: “El voto nulo no cuenta, aunque el 99.99% vote nulo, igual hay un ganador”.

Esto sintetiza a grandes rasgos los “argumentos” en torno a la “obligatoriedad” de votar por “alguien” (que normalmente no dicen), pues el voto nulo es “tonto” y es desperdiciar el sufragio. Digo entonces que el tema se ideologiza y politiza, pues da la casualidad de que, en términos generales, los que estamos a favor de anular –con matices varios por supuesto– somos rebeldes, anti status quo, acérrimos críticos del sistema corrupto y perverso, liberales (en el sentido original y amplio del concepto), partidarios de una democracia participativa y no representativa como la que tenemos, opositores radicales al racismo y la discriminación así como las posiciones y conductas machistas y sexistas; nos manifestamos contra las estructuras políticas, socio-culturales y económicas de este sistema y creemos que el cambio está en atacar causas estructurales y no en darle aspirinas a un enfermo con cáncer. Incluso, un gran porcentaje somos más lograditos hacia las izquierdas (en plural), dicho esto por supuesto, en términos generales.
Del otro lado, está la tienda de enfrente, con características opuestas (cuando no antagónicas), también, con diversos matices. Esto no se trata de izquierdas ni derechas –dicen– y menos se trata de un asunto ideológico, pero les pongo un solo ejemplo: cómo se empezó a provocar a la gente en torno al 25A y el 16M, con relación a la manifestación de CODECA …. Los detalles sobran… Por cierto que quienes se oponen ferozmente al voto nulo también mencionan que no existe izquierda y derecha, y que las ideologías ya murieron hace mucho (ignorando incluso que hasta el mismo Fukuyama tuvo que abjurar sobre su afirmación en torno “al fin de la historia” con el colapso del muro).

Presupuestos metodológicos básicos

• Hay un antes y un después del 25 de abril de 2015. El voto nulo antes del 25A sería totalmente marginal y mi posición personal se encuadraría entonces, en la abstención (rechazo al sistema).

• El voto nulo no es vinculante y no tiene efectos inmediatos. Sus resultados son a mediano plazo y su incidencia depende una plataforma estratégica en donde la movilización de calle, la protesta social y la propuesta radical (en el sentido correcto del término: ir a la raíz de lascosas), deben ser los tridentes fundamentales.

• Estamos perfectamente enterados de que el voto nulo no es tomado en cuenta a la hora de hacer el conteo de votos “válidos”; por lo que la fortaleza del mismo, descansa en lo ético, en una actitud digna que rechaza al sistema y sus dueños, así como a sus administradores. Ergo, el voto nulo no pretende mandar un mensaje a la “clase política” sino a las élites.

• Estamos perfectamente enterados de que al eliminar del conteo final el voto nulo, los porcentajes relativos aumentan, pero esto no quiere decir que el voto nulo “sume a Baldizón o favorezca a los dos punteros”.

• Conocemos perfectamente la diferencia entre voto nulo, en blanco o abstención. En un verdadero país (no estos arrabales), la abstención significaría el rechazo al sistema, mientras que el voto nulo o en blanco representaría que estoy de acuerdo con el sistema pero ningún candidato me parece. Sin embargo, en Xibalbá, las cosas deben asumirse de otra forma. El voto nulo encarna el rechazo al sistema pues la abstención puede diluirse en causales diversas que no necesariamente tienen que ver con una actitud ciudadana consciente (por eso mi migración de la abstención al voto nulo).

• Si el voto nulo es masivo y mayoritario, un candidato (y su equipo) podrá ganar legalmente las elecciones pero no legítimamente. La falta de legitimidad deviene en porosidad e incapacidad para gobernar, no es, por tanto, un resultado romántico o sin incidencia. El mejor ejemplo es Serrano, quien cayó no por dar el autogolpe, pues este no fue más que el efecto de su debilidad política y falta de legitimidad.

• En Guatemala, solo un iluso puede hablar de democracia, lo que tenemos es un remedo perverso que se efectúa cada cuatro años, en la que franquicias electoreras (no partidos) se disputan el botín del Estado.

1. Antes del 25A y el planteamiento de anular el voto tiene una significación que no había tenido. De hecho, es histórico que en la encuesta de Prensa Libre (que es anterior a los sucesos posteriores al 25A), la intención de votar nulo represente un 24% a cuatro meses de las elecciones (inédito pues el porcentaje siempre ha sido marginal). Ojo, sólo 6% menos que la intención de voto para Baldizón.

2. El mensaje ético del voto nulo no se dirige a los políticos sino a las élites, quienes en efecto, están asustadas no solo por las manifestaciones masivas y con desborde ciudadano, sino por el alto porcentaje de intención de anular el voto (por eso sacan a sus agentes oficiosos para atacarlo). Si la intención los asusta, el resultado concreto de un voto nulo mayoritario les provoca afecciones de pronóstico reservado.

3. La intención de votar nulo se acompaña, como ya se dijo, de las movilizaciones de calle, la protesta social y la propuesta radical dirigida a cambiar –de raíz– las causas estructurales que determinan el estado actual de crisis. El voto nulo per se es una herramienta y no un fin, un medio del objetivo estratégico que buscamos: el cambio estructural del sistema político. Se empieza con la Ley Electoral y de Partidos Políticos, pero no basta.

4. Ningún candidato, que no sean los dos punteros, podrá ganar las elecciones porque estadística e históricamente no pueden. Seis meses (el lapso metodológico para medir) antes de las elecciones, NINGÚN candidato puede ganar si no cuenta al menos con el 80% o más de conocimiento popular (no intención de voto). Solo tres candidatos cumplen con este requisito, pero Sinibaldi ya está en el grupo de “enanos” (e incluso sujeto a una potencial persecución penal). En este sentido, el voto nulo no ayuda a ningún puntero pues su incidencia legal es neutra. La tendencia se mantendrá a pesar del voto nulo y del voto “válido” por cualquier enano.

5. Anular el voto es una actitud política, una posición ideológica y una postura ética. Claro, para quiénes el talante axiológico les vale madre, nuestra posición basada en valores les suena a inocencia, tontera y marginalidad, pues solo lo legal cuenta o lo que tiene utilidad concreta. Gran parte de la crisis actual tiene sus orígenes en la falta de transparencia, ética y una conducta basada en valores.

6. Cuando se reta a quienes atacan el voto nulo para que nos digan por quién votar, la respuesta siempre es la misma: No sé o se quedan callados, silencio que puede esconder muchas cosas. No es casual que muchos de los que impulsan la “obligatoriedad” del voto válido estén relacionados directa o indirectamente con partidos políticos, candidatos, empresas y/u ONG’s vinculadas con las elecciones y el ejercicio del voto. También se reta a que dentro de la fauna electorera, escojan a uno que esté libre de pecado (no solo él sino sus equipos), el resultado siempre es el mismo: Todos están manchados.

• Cuando nos atacan, la perversidad del planteamiento proviene de querer salvar al sistema y, de paso, lograr votos para los “enanos”, los financian con $2 por voto, logran representación aunque sea mínima en el Congreso, para así dar legitimidad al sistema. Si los cambios no se exigen hoy, no pasará nada o solo habrá cambios gatopardos (que todo cambie para que nada cambie.)

• Propuesta concreta: Postergación del proceso electoral (no anulación) mediante salidas que el mismo marco legal establece, presión para que se apruebe una nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos, poder de coerción del TSE y la Contraloría para depurar candidatos y castigar comportamiento ilegales y/o indebidos de los políticos. En el mediano plazo, hacer una reforma política integral del Estado.

¡Nuevas reglas, nueva postura ciudadana!

* Constructor de ideas y consensos; facilitador de aprendizajes y procesos; aprendiz de intelectual, libre pensador, intenso, inquieto, sensible y, fundamentalmente eterno soñador de un país diferente. Historiador de profesión, docente de corazón, pasó del activismo social en su juventud a las pretenciosas tareas de analista. El subempleo de asesor y consultor me permite el pago más o menos puntual de las facturas.

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5 comentarios

  1. Que tontera, usted mismo lo afirma, aun no somos un país como tal, eso en el presente nos es viable, esto aun empieza, en un futuro podría ser.

  2. René Villatoro on

    En esa línea de ideas: en una hipotética elección en dónde un porcentaje (digamos 40%) de los convocados simplemente no va a votar, otro 10% vota en blanco y otro 10% vota nulo, el mensaje sería claro (con todo lo que pudieran las élites reparar): no estamos de acuerdo con el sistema ni con los que representan dicho sistema. Legitimidad, ninguna, Legalidad, aparente. Momento de luchar por cambios.

  3. Seguimos en discusiones del huevo y la gallina, la verdad es que ninguno tiene la razón… es una discusión inútil, ya van meses en esto (y no creo que terminen hasta el otro siglo)… porque en un sistema verdaderamente republicano quien quede no tiene que ser un problema… El problema radica en que sabemos, si sabemos, que quien quede de presidente ostenta una cantidad de poder que se parece (por no afirmar) al poder que acapara un dictador… y realmente eso frustra, tener que decidir quien va ser el nuevo dueño del poder, es como decidir quien sera tu asesino…ese es el punto… El poder…y lo insultante es que sea democrática la situación… actualmente y no se trata de una reforma a la ley electoral (que no seria mala), si no de un sistema que nos permita votar o no votar… y que a pesar de eso se pueda descansar en un sistema que no perderá su orden y nadie, sea quien sea, pueda aprovecharse… yo apuesto, y la verdad pongo los ojos en el sistema justicia, para que sea la ley la que gobierne y no un “gobernante” (que es donde yo veo el problema)…

  4. ¡¡¡ Excelente artículo sobre el Voto Nulo !!!
    Para mi el Voto Nulo es el más auténtico, para como estamos actualmente políticamente en Guatemala. Desiaría que tu artículo del Voto Nulo, todos lo pudieran leer, pues estoy seguro que mucha gente, cambiaría de pensar al respecto. Deberíamos de empezar una campaña al respecto, jaja!!! (en serio puesssnnn!!!) Claro que muchos también, solo defienden su postura, que desde hace ratos viene siendo la misma y pues simplemente no quieren dar su brazo a torcer, por puro ego ó más probable, por algún otro interés personal. A mi me han criticado mucho por defender el Voto Nulo desde hace muchos años, e incluso me han llamado Comunista, esto y el otro, jaja!!! (la verdad es que me ha dado más risa que miedo). Pero yo siempre les he dicho que Yoga quiere decir ” Unión con Dios ” y pues por lo mismo, no puedo ser Comunista….. Pero al menos ya empezó a moverse algo en la Conciencia de todos/as y pues por algo se empieza. A ver que sigue pasando en estas Telesnovelas Políticas de nustra Guate. Disculpá que lo diga a ese nivel, pero la verdad, para mi, la cosa la han complicado desde el principio y era de esperarse, con todas sus mañas legales. Ojalá y Primero Dios se logre ese Cambio que todos pedimos y que no solo sea por afuera, sino desde adentro de cada uno/a de nosotros mismos/as, para realmente empezar a combatir a ese Mounstruo de Mil Cabezas (que probablermente tiene muchas más) llamado Corrupción.

  5. Claudio Cordon on

    Excelente y elocuente descripción del voto nulo. Para obtener resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes y romper el ciclo vicioso de votar por el menos peor. Total NO HAY UNO BUENO. Obviamente no se puede lograr hacer en unos meses lo que no se ha hecho en décadas. Todo lleva un proceso con sus respectivas consecuencias. Pero por algo se empieza.

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