Apuntes para la reforma del Estado en Guatemala: Experiencia boliviana

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La idea de reformar el Estado de Guatemala implica también hacer una revisión de otras experiencias de modelos de Estado a lo largo de la historia, con el propósito de tomar, rechazar o generar nuevas ideas, a partir de lo que ha acontecido en otros contextos. Este artículo, a pesar de que no aborda el caso guatemalteco, sí aborda la experiencia del Estado boliviano. Bolivia también tuvo la necesidad de reformar su Estado y comenzó desde su diseño, pasando del Estado homogéneo al Estado plurinacional, del modelo de Rousseau al modelo boliviano. Un caso interesante que podría servir de referencia, considerando que Guatemala tiene similitudes innegables con Bolivia, principalmente en el carácter pluricultural de su población.

El Estado homogéneo tiene sus raíces en 1791, producto de la revolución francesa y del ascenso de la burguesía al poder, sus bases ideológicas estipularon que la soberanía radica en la nación, creando de esa manera la unidad del Estado en función de una voluntad popular (legitimidad) en la que se acepta la nueva relación Estado-Individuo, convirtiendo a la persona en ciudadano con derechos individuales y colectivos que acepta la negociación de resguardo estatal de sus libertades a cambio de someterse a las disposiciones legales de los poderes del Estado (Ejecutivo, Judicial y Legislativo), alcanzando incluso las dimensiones económicas del mercado.

El Estado homogéneo en Bolivia a lo largo del tiempo significó una constante e intensa lucha de etnias, originadas precisamente por la dificultad de convivir bajo una lógica (por muchos años legal) administrativa y operativa encasillada en una sola representación cultural-nacional de la diversidad étnica y cultural existente. La discriminación y la exclusión por origen étnico estuvieron siempre a la orden del día, resultado de una estructura estatal hecha y pensada para países europeos que no tienen diversas y diferentes etnias y culturas tan marcadas como las de América Latina. Culturas y etnias que han existido desde antes de su encuentro con América, sumados a ellos los grupos étnicos que surgieron durante la conquista y la colonia, hijos legítimos de los procesos de mestizaje.

Hay que visualizar a este modelo de Estado como una herencia predominante de Occidente en América, como sucedió con muchas expresiones culturales que terminaron en mestizaje (especialmente la visión del mundo), o la forma de administrar y operar los asuntos públicos. Especialmente porque posterior a la independencia, la élite de los Estados latinoamericanos se conformó en gran parte por criollos.

Quienes indudablemente comenzaron a construir los Estados latinoamericanos, bajo la influencia y en base a la experiencia del Estado homogéneo Occidental que había surgido con la Revolución Francesa. Por su mismo proceso de vida querían hacer de América Latina una extensión de Europa, con sus costumbres, tradiciones, visiones, etc.

El 22 de Enero de 2010 nace oficialmente el Estado Plurinacional de Bolivia, rompiendo con su tradicional esquema republicano. El sentido plurinacional del Estado boliviano materializa y ejerce el derecho a la libre autodeterminación de todos los pueblos, abandonando de esa manera la visión occidental de la conformación homogénea del Estado. La experiencia boliviana busca alejarse de la pasiva República que tiene como eje de operatividad democrática mantener las cosas en paz aunque eso signifique renunciar a la participación constante y directa. La gran evolución del modelo republicano ha sido hacia la especialización de la representación en las cámaras legislativas (Repúblicas parlamentarias) y no en la especialización de la participación como lo busca el Estado plurinacional boliviano en las unidades territoriales o comunitarias en las que están agrupados los distintos grupos étnicos. Por cuestiones de orden lógico no hay que confundir la conformación básica del Estado, que solo puede darse de dos formas, como un Estado unitario o como un Estado federal. A partir de cualquiera de las dos surge la especificidad del Estado, de la que se hizo referencia a lo largo de este texto, que puede resultar en una monarquía parlamentaria o constitucional, en republicanismo presidencial o parlamentario (ambas homogéneas) o en Estados Plurales (heterogéneos).

El Estado Plurinacional permite que los grupos étnicos vivan y se desenvuelvan en función de su propia organización, facilitando de esa forma la convivencia y la interacción con otros grupos étnicos. Reduce el conflicto puesto que el grupo contrario ya no se sentirá vulnerable o presionado a renunciar a sus rasgos culturales para poder definirse dentro de una única y arraigada dinámica nacional. Sino que socializaran bajo la lógica del respeto a los distintos rasgos culturales porque el Estado reconoce a todos los grupos por igual y con la misma importancia en la toma de decisiones cuando las decisiones no son por comunidad.

En cuanto a operatividad, no se puede comparar el Estado homogéneo con el Estado plurinacional puesto que el segundo compite con cinco años de experiencia en contra de casi dos siglos del primero. Sin embargo, la voluntad política de hacer funcional este nuevo modelo de Estado existe y está en marcha. No es que sea bueno o malo el Estado homogéneo, no se trata de calificativos ni de gustos, el objetivo es conformar un Estado en función de las características de sus habitantes. El Estado homogéneo responde a elementos de una misma cultura, estricta en muchos sentidos por la falta de diversidad étnica, altamente efectivo para una cultura definida que por tener menos grupos de esa naturaleza logró construir un sentido único de nación y desarrollarse a partir de la identidad única de su Estado, modelo estatal que sofocaba los intentos democráticos de sociedades pluriculturales.

La transición del Estado homogéneo de Rousseau al Estado plurinacional de Bolivia solo consiste en una evolución o cambio de la estructura estatal, puesto que los valores o la base idealista que sustentan tanto al Estado homogéneo occidental y al Estado Plurinacional boliviano no cambian porque el modo de producción capitalista es el modelo imperante, por mucho que esté en una fase en la que el ser humano se quiere imponer sobre el capital. Ha existido solamente una evolución o cambio de la estructura estatal conjuntamente con la evolución de los valores: la libertad hacia o hasta dónde, la justicia para quiénes y la igualdad entre quiénes. Los valores en sustancia no han cambiado, solo ha sido transformada su dirección.

Solo el tiempo demostrará si la reivindicación gestada en Bolivia para la participación, desarrollo y convivencia en función de la propia organización de los distintos pueblos étnicos, lograra aquel sueño de la libre determinación de todos los pueblos. Así como los objetivos planteados y la operatividad necesaria para hacer de Bolivia un Estado plurinacional funcional y desarrollado, capaz de posicionarse y competir en el sistema internacional, que cada vez toma mayor importancia en la lógica y la expansión de la globalización, que lejos de terminar está comenzando. De ser así, habrá culminado por fin, el sentido utópico de la libre determinación de todos los pueblos y se convertirá en un reto para el resto de países hermanos y pluriculturales de América Latina.

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Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

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