“Aquí no lloró nadie…”

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El debate sobre las reformas a la Constitución, que llegó a punto muerto la semana pasada en el Congreso de la República, demuestra al menos lo siguiente:

  • El proceso de discusión de la reforma no ha concluido, por lo tanto ninguna batalla está perdida por completo. Apenas se han improbado los dos primeros artículos del proyecto que refieren al ajuste de la figura del Antejuicio, lo cual demuestra que la vieja política se cubre con la misma cobija y se resiste al cambio inminente.
  • La votación sobre el tercer artículo de la propuesta, relacionado con el reconocimiento de la jurisprudencia indígena, quedó en un impase cuando el contador marcaba 103 votos a favor. La sesión fue suspendida en ese momento por el Presidente Taracena y el punto específico no fue aprobado ni improbado.
  • Es evidente que a estas alturas que la conducción política del Presidente Mario Taracena sobre el conjunto de bloques legislativos, ya le convierten en parte del problema y no de la solución. El voto en contra de las reformas se entremezcla con el rechazo al Presidente actual del Parlamento; seguramente lo mejor es que las reformas a la Constitución se discutan el próximo año en otro escenario y por lo tanto en otra configuración del poder político.
  • El debate público sobre los tres temas principales del proyecto: Antejuicio; fortalecimiento de la carrera judicial y pluralismo jurídico, demostró una vez más las miserias de esta sociedad que esconde con su doble moral la impunidad y su racismo y discriminación.
  • Queda expuesto además que una generación de la clase política está al borde de la extinción pero se resiste a morir. Las alternativas siguen siendo dos; participar en el juego engañoso de la política electoral que pone a partir de las reformas más sanciones que incentivos lo cual hará cuesta arriba el camino para los nuevos. Y segundo, la tortuosa empresa de incidir en un nuevo proceso de ajuste de las reglas del juego (la Ley) con la inevitable realidad de que los actores decisores son al mismo tiempo objeto y sujeto de la Ley Electoral.
  • La viabilidad de este país y el futuro de su sociedad está embargada hasta que no se comprenda que cualquier plan requiere reconocer la necesidad de un diálogo interclasista e interétnico. Fue lastimoso e indigno observar la semana pasada a autoridades indígenas pidiendo (casi rogando) desde el palco del hemiciclo parlamentario a diputados que votaran a favor de la reforma, justamente a legisladores por los que corre proceso de antejuicio.
  • Fortalecer la carrera judicial, separando funciones administrativas de jurisprudenciales solo puede tener una consecuencia: modernizar la justicia y permitir su acceso para todos. El que se resista a esa posibilidad solo revela su arraigo por las viejas prácticas espurias en el sistema judicial como el litigio malicioso o el retardo burocrático de expedientes.
  • Es lamentable observar que no hubo debate parlamentario de altura sobre el contenido de la reforma a la Constitución, ni de unos ni de otros. Lo más reluciente fue una hora de letanía para escuchar el argumento del “apuro” esgrimido por varios.
  • Finalmente, una reforma no cambia la realidad de la estructura de una sociedad, pues apenas logra un efecto de conservar, ajustar o modificar las relaciones de poder entre los actores políticos (las instituciones) y los ciudadanos.

….aquí solo queremos ser humanos.

(O.T.C.)

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About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

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