Ascenso y caída de un líder

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Al parecer hay una fiera que ha sido lastimada en la parte más dolorosa, su ego. Alrededor del mes de marzo empezaron a aparecer en la ciudad las vallas en varios puntos de la ciudad con el slogan “le toca” y en cada una de ellas se visualizaba personajes y rostros populares de la sociedad guatemalteca con la banda presidencial cruzada. Confieso que pensé lo bueno e incisivo de dicha publicidad. Esa fue la señal de que la campaña electoral tendría un competidor ambicioso y con tino para aprovechar el desgaste natural del partido oficial, aún y a pesar de la alianza que ambos habían iniciado.

Atrás de la frase “le toca” de aparente ingenuidad, se halla condensada la tradición de conformismo ciudadano de aceptar la debilidad del sistema de partidos políticos, y por lo tanto de desconocerlo. Dicho raquitismo presenta al menos dos rasgos característicos: acceder al poder de la administración del Estado supone que hay que esperar turno de dos elecciones al menos; y segundo, partido que gobierna está condenado a su desaparición. Esa fue la ola que el partido Líder montó demasiado tempano, pecando de ansias explícitas por ganar la competencia antes del disparo de salida. Ya para inicios del año 2014 el líder de Líder mostraba una intención de voto muy superior a otros previsibles competidores.

Desde finales de ese año se empezaría a hacer cada vez más evidente, una relación perversa entre oficialismo y oposición en una suerte de alianza de impunidad. La razón principal estaba antecedida por el dominio y cooptación de distintos órganos de control político del Estado, a partir de la implementación de las Comisiones de Postulación. Una de las consecuencias más graves de dicha unión sería el estancamiento de la agenda legislativa, y que haría de la séptima legislatura como la menos eficiente en producción de leyes en la historia reciente.

Desde los comicios del 2011 se avizoraba la estrategia de Baldizón que aludía al sentimiento de victimización de una población empobrecida, sobre la cual él erigiría su imagen salvadora. La frase “solo el pueblo salva al pueblo” no solo resumía esa aspiración de líder mesiánico para con sus ciudadanos, sino que de paso le arrebataba a la izquierda uno de sus slogans más emblemáticos junto con el color rojo. Le siguieron a esas acciones, una precampaña que se extendería durante los cuatro años del gobierno Patriota y que le significaría más adelante, sanciones inéditas por parte de la autoridad electoral.

La ambición por ganar haría que el líder rojo construyera Babel sobre su propia imagen. Al inicio del presente año electoral, ya era común hallar en los medios de comunicación su propia publicidad que anunciaba una intención de voto del 52% “si las elecciones fueran hoy”.

Pero el líder pronto sería presa de su propia fama. Se decía que ya no vivía en Guatemala y que solo fines de semana regresaba para los mítines electorales. No concedía entrevistas y era sintomático observarlo con chaleco (¿de kevlar?) todo el tiempo. Él quiso entonces crear la sensación de omnipresencia, facilitada quizá por la movilidad en hélice, y la ambición de comer la fruta del árbol prohibido le haría desconocer por completo las reglas del sistema electoral. Al mismo tiempo se desataba inexorablemente la crisis del Gobierno Patriota en medio de la protesta social generalizada que empezaba a gritar “no le toca”.

La caída sería libre a partir de ahí, y el líder de Líder se convertiría en la principal víctima de la debacle de su principal aliado. Su renuncia solo confirmaba que no estaba hecho para el mayúsculo desafío de ser el líder de un Estado.

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About Author

Julio Donis

Guatemalteco, nací en Xela en la primavera del 68´y desde los cuatro años me llevaron a la capital. El consumismo es la principal actividad del ser humano moderno, y es la que nos llevará a la extinción como especie. Propongo romper lo establecido, no conformarse con las respuestas porque son mejores las preguntas. La realidad impone buscar las raíces de todo, hay que radicalizarnos. Soy sociólogo de formación y mi experiencia profesional ha sido en programas de fortalecimiento y reforma a la institucionalidad del sistema de partidos políticos, del sistema electoral y del sistema parlamentario. Me expulsaron del único periódico vespertino que existe por escribir contra corriente, y ahora escribo en El Salmón.

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