Asesinos confesos

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El lunes 9 de abril continuó el debate en el caso por captura ilegal y violencia sexual contra Emma Guadalupe, así como la desaparición forzada de Marco Antonio, ambos Molina Theissen. Los hechos tuvieron lugar el 27 de septiembre y el 6 de octubre de 1981, respectivamente. Marco Antonio, de apenas 14 años, fue sustraído de su casa por militares, en venganza por la fuga de Emma Guadalupe quien estaba retenida en la zona militar de Quezaltenango.

Por estos crímenes son procesados cinco militares de alto rango durante el período. La defensa de uno de ellos, el ex jefe de Estado Mayor General del Ejército (EMGE), Benedicto Lucas García presentó durante la audiencia 11, una recusación contra el juez presidente, Pablo Xitumul de Paz. En su alegato, el abogado defensor, quien además es hijo del imputado, argumentó que el juez debía excusarse de continuar conociendo el caso por tener enemistad con su representado, es decir el padre del abogado.

Según indicó, la enemistad que produciría parcialidad en el juzgador se debía a que el padre del presidente del tribunal era una persona desaparecida cuyos restos fueron encontrados en una exhumación en el destacamento militar de Rabinal, Baja Verapaz. Para sustentar sus afirmaciones, Manuel Lucas Cerna, defensor de Lucas García, adjuntó las certificaciones de nacimiento de Pablo Xitumul de Paz, así como la de sus padres (para confirmar el parentesco). También incluyó la certificación de muerte presunta, requerida por la madre del juzgador.

Junto a estos documentos incluyeron capturas de pantalla de la base de datos de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG). En las mismas se documenta el proceso identificado como el caso FAFG 0353, referido a la exhumación en el destacamento militar de Rabinal. En el listado de víctimas reportadas, es decir de personas a quienes los familiares refieren como desaparecidas, incluyeron a Mateo Xitumul Álvarez, padre del juez,

El abogado Lucas Cerna indicó que el padre del juez había sido exhumado dentro de los cuerpos encontrados en el destacamento. Una información que sorprendió al togado quien aseveró que no tenía conocimiento de esos hechos y que los datos no eran exactos. El tribunal discutió y resolvió rechazar la recusación pero darle trámite. Es decir, elevarla para su conocimiento en la sala de apelaciones de mayor riesgo.

Para quienes estaban en la sala resultaba increíble cómo, con tal de buscar una manera de librar a un sindicado por graves delitos contra la humanidad podían llegar incluso a confesar otro crimen. En este caso al afirmar que el cuerpo del padre del juez estaba entre los encontrados en un destacamento militar y que por lo tanto no podía juzgar con imparcialidad. De paso, al afirmar esto aprovecharon para ejercer un acto de tortura emocional en contra del juez al soltar así nomás, en un tribunal que el cuerpo de su padre estaba recuperado.

Una búsqueda simple en la base de datos demuestra la perversidad de la mentira. En realidad el cuerpo del padre del juez Xitumul no ha sido identificado. En la exhumación realizada la FAFG recibió el reporte de más de 150 víctimas de desaparición forzada, entre ellos el de Mateo Xitumul, acontecido en abril de 1981. De dicho proceso, únicamente se extrajeron 74 osamentas de las cuales apenas 9 han sido identificadas. De ahí que en la ficha particular del caso de Mateo Xitumul, identificada con el código de víctima FAFG 0353 092, en la columna de identificación aparece un signo de interrogación en fondo rojo y un rotundo “NO”, al lado. Es decir, no se encontró en el sitio y por ello no se le identificó.

En esencia, no hay motivo para la recusación puesto que Benedicto Lucas asumió la jefatura del EMGE en agosto de 1981 en tanto que el padre del juez fue secuestrado en abril de dicho año. Antes, Lucas García ocupó la comandancia de una zona militar en Petén.

Pero, mientras que para la recusación como un acto de litigio malicioso no hay materia, para lo que sí la hay es para el inicio de un proceso por ejecuciones, desaparición forzada y tratos crueles e inhumanos. Proceso que ha de abrirse en contra de quienes resulten responsables de los hechos acontecidos en el destacamento militar de Rabinal puesto que, con su maniobra tenebrosa de defensa, han confesado claramente la responsabilidad militar en dichos hechos.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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