Atrofia moral

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Hay varios signos de que padecemos un severo caso de atrofia moral. Las expresiones se pueden ver por todos lados. El mensaje de Gloria Álvarez cuando propone lactancia desde la concepción y por 1000 días no es resultado de falta de claridad al escribir, sobre todo cuando condena a las madres por irresponsabilidad…(otra cosa es una necesaria educación sexual que debería proveerse a todas las personas).

La defensa que ya se está haciendo por el caso Panamá Papers es otro ejemplo. Y por varias vías. Por una, es la muestra de la hipocresía de las élites que hablan de construir “Guatemala”… cuando con estas prácticas socavan la posibilidad de realizarla verdaderamente.

Por la otra, sin embargo, habla de nuestra apatía (que también es una forma de atrofia) y que, contra lo sucedido el año pasado, no despierta nuestra más profunda indignación, pese a las consecuencias tan amplias que tiene todo tipo de formas de evasión fiscal que, al final, pueden ser más importantes, en términos numéricos, que lo que fue robado en casos como La Línea o IGSS-Pisa.

Igualmente señala las contradicciones de quienes piden pena de muerte y participan en prácticas, por lo menos, moralmente dudosas…

A esto se le puede añadir una lista bastante extensa de creencias y prácticas que evidencian la extensión y profundidad de este problema (no en balde, entre otras cosas, se necesitan sedes de CICIG regionales).

¿Qué origina este problema tan extendido?

Es muy probable que buena parte de lo que provoca esta atrofia moral esté conectado a la construcción de un modelo económico y social que se basa en la explotación más cruda y en el comportamiento rapaz de las élites.

Al final de cuentas, lo que dicen respecto a construir valores se desdice por la práctica que llevan a cabo y que resulta, tristemente, en un oprobioso magisterio moral. Muy efectivo, porque al final se imita por todas partes.

Frente a ello, ¿qué hacemos? ¿Seguimos aguantando o hacemos algo por resolver la situación?

 

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

1 comentario

  1. César Antonio Estrada on

    Esta atrofia moral es uno de los graves males que abruman Guatemala, junto con el individualismo exacerbado, la incultura, el desconocimiento de nuestra historia y la inacción política.
    Es una gran verdad lo del oprobioso magisterio moral que menciona en el penúltimo párrafo; es algo que suele olvidarse o, peor aun, ocultarse: la clase dominante, el poder económico, la burguesía guatemalteca, como consecuencia de su dominio y opresión, han impuesto su depravada e hipócrita tónica moral en la sociedad, y sus efectos se sienten en todas las esferas de la vida personal y colectiva. Coincidentemente, la década revolucionaria de 1944, con sus avances económicos y sociales, iba en camino de revertir esta decadencia moral.

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