Bordando la historia

0

Cuanto más investigo y bordo, más le encuentro el chiste a esta etapa de guía artística. Hace poco conseguí el libro “Craftivism” de Betsy Greer. El libro reúne ensayos de varios artistas que usan materiales reciclados o actividades que por un tiempo tuvieron un perfil estrictamente manual y que ahora gracias al mensaje esas manualidades hacen activismo. Todas las historias forma un cuerpo social que sirve primero receptor de causas y luego las trasmite en emociones. Sin duda es un libro que inspira y toca al lector.

En este espacio de arte compartido construimos un puente que desfía las distancias, un canal tan fuerte que permite llevar toda clase de emociones con un resultado estético. Las arpilleristas de Chile, por ejemplo, bordaron escenas sobre los desaparecidos, el hilo rojo dibujaba la sangre de los torturados, pequeños cuadros colgados en paredes con letreros exigiendo la aparición de aquellos que se llevaron y algunos jamás volvieron. En el proceso del activismo también está la catársis, algunas veces personal o colectiva. Quizá es una forma de explicar con manzanitas de qué se trata confrontar al gobierno con una herramienta similiar a las insignias bordadas de las boinas de sus militares.

12715741_1978649359026958_7260854074120657512_n

Imagen original de Lucía Ramazzini

Entre las herramientas: una aguja, tela e hilo, y sobre ellas la enorme responsabilidad de dibujar una demanda. Como experiencia propia recuerdo el momento en qué bordé el dibujo que Ana Lucía Ramazzini hizo durante el juicio Sepur Zarco, cosa aparte la carga de sentimientos, sentí que pisaba un terreno delicado porque era el rostro de una mujer frente a un micrófono que contaba la historia de terror al lado de sus violadores. No sé si era la indicada para hacerlo, solo sé que mi aguja e hilo dibujaran un episodio tan importante en la vida de estas mujeres, es decir, su victoria, su libertad y su ejemplo.

Quizá la pregunta obligatoria sea, ¿somos capaces de combinar la belleza con un episodio de horror? Sí. Teresa Lim, por ejemplo borda paisajes de los lugares que visita, entre su colección está el monumento al holocausto en Alemania. Cuando lo vi me quedé fría, era bello y a la vez trae al pensamiento uno de los momentos más oscuros en la historia de la humanidad. Es así como el bordado-activista sobrecarga la imagen con el mensaje y a veces esa la única vía para hacer conciencia.

También en el proceso hilo-aguja está la imaginación, esa que logramos detener para que se sumerja en el dolor de ahí se desprende el conocimiento y éste trae placer al salir de la burbuja. El mayor compromiso del arte es conectar individualmente, el activismo tiene el compromiso de ‘comprometer’ a un grupo que sirven de guías a una sociedad que no tuvo la oportunidad de sumergirse en datos académicos o que quizá necesita escuchar un grito colectivo que busca justicia y así unirse.

Con el asesinato reciente de Berta Cáceres, me vino a la mente el “activista is the new guerrillero”. Parece que los gobernantes se sienten intimidados con la convocatoria de un líder que lucha por los desprotegidos. En otro polo de orientación vemos a las mujeres de La Puya, que nos han dado imágenes conmovedoras de su lucha, sobre todo por su actitud pacifista.

Es así que gracias al activismo y a los que muchos llaman terapias ocupacionales, los bordados están retratando con hilos la historia. Exposiciones bordadas en momentos de soledad y concientización que emiten símbolos cargados de energía que permite ver hacia atrás y reconocer en qué se ha avanzado y lo que aún nos falta por recorrer. Son datos imprescindibles que permiten conservar la memoria histórica.

Espero que un día podamos disfrutar de esa técnica existente y hasta subestimada, el bordado ya no es la cátedra que recibían a fuerza las niñas de la alta sociedad por una institutriz. El bordado es también esa arma bella y poderosa que interpreta las aflicciones de nuestro subconsciente, en este caso, un subconsciente colectivo extremadamente dañado, a veces con vergüenza de encontrar en la belleza una realidad que los gobiernos tratan de esconder.

Solo pregúntate, ¿cuándo fue la última vez que sentiste angustia porque no encontraste aguja e hilo para pegar un botón?

Share.

About Author

Brenda Marcos

Nací en la ciudad de Guatemala, emigré a Estados Unidos. Por ahora estudio y trabajo para obtener mi licencia como maestra de lenguaje de señas. Estoy sentada junto al camino que conduce al sueño americano, quizá un día me levante y siga a otros que he visto pasar. Contribuyo escribiendo mis observaciones y me hago los quites con el racismo que pega tan duro por estos lados.

Leave A Reply