Botar al gobierno a pijazos

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Cuando escuché la noticia de las recientes capturas de la estructura que operaba en el IGSS pensé que el gobierno se está cayendo a pedazos. Pero es una expresión incorrecta. Lo que está sucediendo verdaderamente es que la CICIG de Iván Velásquez está botando al gobierno de Otto Pérez Molina a pijazos.

Pijazos legales, no como los que efectivamente dio el ejército en el conflicto (en el que estuvo Pérez Molina), pero que al final son golpes tremendos que llegan al corazón del gobierno.

Primero la estructura que operaba en la SAT tenía conexiones directas con la vicepresidenta Roxanna Baldetti que, debido al escándalo y la presión de diversos sectores, terminó renunciando.

Ahora, es la junta directiva del IGSS en el que se encuentra el que fuera secretario privado de Pérez Molina y su hombre de confianza: Juan de Dios “Belcebú” Rodríguez.

Si Pérez Molina dijo que no iba a renunciar, el mensaje contundente que tira esta captura es que su gobierno va a caer. En efecto, la pregunta ahora no es si Pérez Molina llega a finalizar su gobierno, sino cuándo se producirá su caída. No resulta inimaginable que podamos estar celebrando su retiro en pocos días.

Pero además, en la junta directiva se encuentran representantes de diversas instituciones cuya caída evidencia los alcances de la corrupción en diversos sectores: gobierno (Banguat), empresarios y USAC. Pese a los balbuceos y explicaciones que pretenda dar el presidente o cualquier otra figura gubernamental, en estos momentos, este golpe es una bomba que termina de sepultar el proyecto del Partido Patriota.

En alguna ocasión escuchaba a un analista señalar cómo el PP había logrado copar las instituciones estatales y cómo estaba buscando alinear todo el poder para la persecución de un proyecto que trascendía este gobierno. En mala hora les llegó la CICIG (o buena, según el cristal con que se mire).

La pérdida de contacto con la realidad, la avaricia, la corrupción inmensa y descarada que se evidenció en infinidad de acusaciones y escándalos hoy les está cobrando la factura. El despertar de la borrachera de poder es una terrible resaca…ojalá que sea en la cárcel.

Mientras, para darle un contenido nacional popular a esta situación, deberíamos de advertir que el cambio de figuras a través de mecanismos institucionales o de las elecciones en fechas próximas, no es suficiente para contener estos problemas profunda y estructuralmente arraigados.

Se trata de seguir en la presión, organizarnos y buscar la forma de darnos otras reglas de convivencia política.

Si el gobierno está cayendo, deberíamos ayudarlo, ¿no?

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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