Breve recuento de los daños

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Los diputados y las cortes se van de vacaciones, Jimmy se esconde de la prensa, la Navidad se instala en las calles y aquí no pasa nada; la corrupción y la violencia persisten, todo normal, el país sigue siendo el mismo.

Casi se ha cumplido un año desde el cambio de gobierno y, aparentemente, no hay mayores daños. Los pronósticos acerca de que Jimmy no llegaba a fin de año fallaron y ahora se encamina a cumplir sin mayores problemas el resto de su mandato; la fórmula encontrada parece dar resultados: mantenerlo lejos de los micrófonos o fuera del país.

En la mayoría de la gente hay conformismo, muchos ni siquiera se dan cuenta de lo que pasa; pero han sucedido cosas que nos tienen peor que antes y eso debe preocupar; por ejemplo, este año los diputados tuvieron mayor libertad que en la legislatura anterior, cuando apenas se aprobaron leyes. Ya se sabe, los congresistas son un peligro, porque de ellos no se puede esperar nada bueno, se demostró cuando tuvieron en sus manos un par de iniciativas que podían ser transcendentales: las reformas a la ley electoral y de partidos políticos, y las reformas a la Constitución, en las que de entrada botaron dos de las propuestas más importantes.

Jimmy repartió escritorios, plátanos, medicinas vencidas; compró carnes y codornices, pero dicen que comió panes con frijol; viajó por el mundo con la familia; se las ingenió para mantener fuera de la cárcel a su hijo y a su hermano; consiguió el apoyo de la progresía que cree que desde adentro puede influir, de esa forma también neutralizó el desgaste en las redes sociales; negoció la Corte Suprema y la presidencia del Congreso; neutralizó a la SAT exonerando morosos por su cuenta;  no se puede quejar, para él fue un buen año.

Mientras tanto Guatemala sigue en picada, los caciferos y fundesos se quejan de que no hay condiciones para invertir, el sistema financiero echa de menos a los caletahabientes, la pobreza y la desnutrición van en aumento; el país es de los peor calificados para nacer, crecer, envejecer y morir; según las estadísticas los muertos son menos, pero los heridos y descuartizados son muchos; estamos en el top de los países violentos; esto se parece al infierno.

El 2017 está a la vuelta de la esquina y no hay razones para el optimismo. De cualquier forma, desde ya, feliz año nuevo.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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