Cambio de figuras y cambio de sistema

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La protesta debe continuar. Debemos creer que se pueden cambiar las cosas a través de la acción colectiva. No basta con que Baldetti haya salido. ¡Qué bien, por supuesto! Pero falta Otto Pérez Molina…y muchísimos más: ministros, militares, diputados. Se pueden colocar todos los nombres que se necesiten y que llenarían una buena lista. Todos ellos se deben ir del gobierno y deben responder ante la justicia. Devolver lo robado y pedir perdón por lo hecho.

También es bueno que Manuel Baldizón no llegue a la presidencia y que le digan “¡mi huevo si te toca!”. Solo la desfachatez de la frase y el patatús que le daría en caso de no llegar (por los milloncitos que ha invertido) lo haría gratificante. Pero, ¿y quién podría llegar? ¿Sandra? ¿Sinibaldi? ¿Mario David García? ¿Votar por opciones minoritarias, votar nulo o votar en blanco van a cambiar las cosas en esta elección?

¿Y los empresarios que no pagan sus impuestos? ¿No habría necesidad de conocer sus nombres y enviarlos a la cárcel? ¿Hacer un boicot contra sus empresas y sus bancos? ¿Y los dueños y operadores de medios de comunicación que también  han caído en la corrupción o desinforman?

El problema como ya se ve, no es que uno u otro sean malos políticos, militares, empresarios, comunicadores, etc.

Si nuestro elemental repudio y nuestra primaria indignación van dirigidos contra esos rostros que encarnan la corrupción y la impunidad, debemos advertir que no basta con sacarlos. Se necesitan cambios mayores.

No basta con los cambios de figuras, se necesita cambiar el sistema. Hacerlo más democrático. Que nuestra voz pese en las decisiones que nos afectan. Pero, ¿cómo hacer las reformas si los partidos políticos deben hacerlas? Sí, los mismos que han robado por tanto tiempo.

No sabemos que rumbo va a tomar esta crisis. Puede que se salga más o menos igual que como empezó. Pero también es la oportunidad de construir algo nuevo y cambiar este sistema corrupto y venal. El enojo y la indignación que sentimos puede ayudar si lo sabemos transformar en acciones y presión constante. Muy probablemente al margen de los canales institucionales, lo que significa hacernos radicales (es decir, ir a la raíz).

Falta ver si estamos a la altura de las circunstancias.

Fotografia: Liz Castañeda y Alejandro Flores

 

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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