Cayalá, la ciudad de las ilusiones

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Es un espacio amplio que no se limita a la publicidad que hacen sobre ella, Cayalá en sí, es un lugar en el que se puede caminar. Todas las entradas, las calles y banquetas, transmiten y garantizan rápida movilidad. Entro, recorro y pienso que Cayalá es un autoencierro, tanto el centro comercial como el complejo habitacional. El lado del centro comercial en su concepción de ciudad pretende aislarse de la ciudad global (ciudad de Guatemala) y el lado del complejo habitacional se aísla de su propio centro comercial y de los visitantes de su ciudad. La seguridad preventiva y a veces escondida permite percibir las medidas de protección del espacio residencial, que bloquea calles y delega la seguridad a empresas privadas. No existen vías de comunicación abiertas para acceder libremente. Pareciera ser que los vecinos de Cayalá están prestando su ciudad a los visitantes, para que se maravillen de los servicios que tienen y los difundan a través de fotografías y recomendaciones.

El blanco profundo, el Partenón y el gigante escenifican un espacio privado que fue pensado desde lo más sublime de la cristalizada antigüedad, del nuevo patrón de los megaproyectos comerciales y del capital inmobiliario. La influencia del liberalismo mágico recorre su infraestructura, desde los rasgos de la Grecia antigua hasta la modernidad capitalista, un gran centro comercial que quiere emular una ciudad. Una trayectoria espacial que recupera en el sentido más amplio los genuinos valores del liberalismo de gestación: la justicia y la libertad. Por eso se recuerda lo griego y no a los héroes del pensamiento liberal latinoamericano (como sucede en la avenida Reforma).

Este origen en común se va más atrás en el tiempo, a lo originario que no necesariamente inicia en la revolución francesa, se aleja de los héroes de las guerras de independencia y de las reformas liberales, y se remonta a lo clásico. Todo instalado para que el zoonpolitikon sea libre de comprar o no en la ciudad Cayalá. Esta mezcla del pensamiento liberal griego y el capital tiene que tener su folklore, la estampa indígena fue ponerle al megaproyecto: “Cayalá”, que significa paraíso. Obviamente sin materializarlo en ningún pasaje de su paisaje urbano, la evocación de las élites a lo multicultural no puede pasar de la estrategia de ventas, se reduce a hacer gala de la diversidad no representada.

El complejo residencial tampoco es innovador dentro del diseño de los complejos residenciales de las élites guatemaltecas. Ya existen precedentes que no han sido superados, como el Country Club de zona 11, cercano al complejo comercial Majadas. El Country Club es más verde y no pierde su esencia de aislamiento y tranquilidad natural en plena ciudad, pero ambos complejos residenciales se parecen en que son amplios y con servicios de lujo inmediatos con canchas de tenis, piscina, etc.

Las élites perdieron la ciudad de Guatemala por el crecimiento desordenado, la creciente inseguridad y el caos vehicular. Cayalá es la recuperación de ese centro perdido, la alcaldía auxiliar, el busto del Papa y la capilla en expansión confirman el deseo del proyecto Cayalá de convertirse en un centro urbano que concentre a los tres poderes clásicos y tradicionales: el político, el económico y el religioso. Un lugar donde también estén sus bares, sus escuelas (hasta ahora la única es la política: escuela de gobierno) y sus comercios. Todo a unas cuadras para no ajetrearse en la rutina de la ciudad global. Es el privilegio de no cansarse ni atrasarse para satisfacer sus gustos y necesidades.

Observar a distancia la zona fronteriza de Cayalá con zona 18 es evidenciar la ciudad de contrastes y la profundización de sus brechas de desigualdad, esos extremos que preocupan, marginan y polarizan a unos respecto de otros. El mercado sigue siendo el lugar de encuentro y el comercial Cayalá no es la excepción, aunque cada vez en menor medida existe la interacción social sin importar la posición socioeconómica. A pesar de los intentos de aglutinar la conglomeración de los diversos fenómenos sociales que ocurren en una Ciudad, hasta el momento Cayalá solo es un centro comercial y la representación espacial de un pensamiento, un discurso y una forma de vida en la que se vive o se aspira a vivir.

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About Author

Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

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