Columnistas incitadores al odio y al racismo “Nunca más”

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En Guatemala la libre emisión del pensamiento tiene diversos matices. Regulada por una ley promulgada en 1966, el texto apenas tiene algunas sanciones menores. Cosa curiosa si se considera que fue publicada durante la época de regímenes militares (bueno, la historia sucede en espiral y ahora estamos de nuevo gobernados por militares). Tal parece que como en aquellos años los medios de comunicación estaban al servicio de la élite que ponía y quitaba gobiernos –igual que ahora–, se aseguraron de que podrían escribir cualquier cosa sin que hubiera consecuencias.

Hasta hace unos 20 años lo escrito en los medios de comunicación era tomado por la mayoría de personas como verdad irrebatible. Con pocas excepciones, los espacios de opinión eran, y son, ocupados por personas afines al sistema, y desde ahí han creado corrientes de opinión que favorecen a los intereses de unos pocos, sin importar si se afecta a mucha más gente.

Con la llegada de Internet y la explosión de las redes sociales, la libertad de expresión se ha hecho un poco más democrática –todavía no lo suficiente, pues la Internet aún no llega a las masas–, dando paso a que más personas se puedan expresar en contra de lo escrito en las páginas de opinión; sea desde los espacios de comentarios al pie de las columnas o bien desde medios alternos, pero que poco a poco alcanzan mayor difusión.

Pero al amparo de la ley de emisión del pensamiento se han dicho muchas cosas que incitan al odio y al racismo, y otras que validan incluso la violencia selectiva que ha golpeado al país, como se pudo leer durante el juicio por genocidio que se siguió a Efraín Ríos Montt.

Desde las columnas de opinión muchos han criminalizado las protestas sociales; litigado a favor de acusados de genocidio, de masacres, de asesinatos. Han defendido proyectos de inversión privada que lastiman los intereses colectivo. Han inventado corrientes de pensamiento para inocularlas en la mayoría, desde el “anti-comunismo” hasta la ahora llamada lucha contra el “populismo”, que no es más que asustar con el petate del muerto de siempre y disuadir a las personas de que acepten ideologías contrarias a la dominante; es decir, la extrema derecha, con todos los perjuicios que ha traído al país.

El problema es que mientras se sigue abusando de la libre emisión del pensamiento, el discurso del odio crece y se transmite cada vez con menos pudor, como en el caso de la columna de Martín Banús que apareció en el vespertino La Hora, y que posteriormente fue avalada por Óscar Clemente Marroquín, el director y dueño del medio, quien invocando una ética ambigua en pro de la no censura, dijo que su periódico permitiría esa y cualquier otra manifestación de “locura”.

No es necesario modificar la ley de libre emisión del pensamiento, pero sí es imperativo que los dueños de medios de comunicación tengan el sentido común que les permita discernir que no es necesario llegar a la censura para que en sus páginas no aparezcan mensajes que inciten al odio, al racismo y a otros anti valores que instigan y hacen apología del delito. El statu quo necesita de estos columnistas, pero el país no.

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Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

13 comentarios

  1. Coincido plenamente en que se debe hacer algo respecto de columnas que inciten al odio, racismo o cualquier otra expresión que resquebraje más esta sociedad, pero principalmente que vayan en contra la dignidad de otras personas, como la del señor Banus y otras que se leen por ahí en otros medios. Ahora bien, no se me ocurre una forma de lidiar con esto. Recuerdo la censura de la que fue señalada Plaza Pública por una columna de dos personas que, si no mal recuerdo, hablaba sobre un grupo específico en aquella columna, el clero. Cuál crees que sería una forma adecuada de tratar estos casos? Un saludo.

  2. Fernando Ramos

    Julio

    Creo que si hubiera honestidad en los medios sería fácil el asunto, porque columnas como las de Banús constituyen delito y está tipificado en el Código penal, Art 202bis. Entonces por qué un medio querría o debería tener un columnista que esté cometiendo delito desde sus páginas, no suena lógico y además va contra la ley.

    El problema es que esos columnistas están al servicio del sistema, que los necesita para crear corrientes de pensamiento.

    En el caso de Plaza Pública la censura fue evidente, porque no se puede quitar a alguien de un medio porque critique a la Iglesia católica, eso no es delito. Otro ejemplo de censura sería que no publiquen algo que hable en contra de algún anunciante, porque perjudica el negocio, y eso ha sucedido.

  3. Es cierto que la libertad de expresión del pensamiento tiene sus matices que casos como este de Banús sacan a la luz, pero no entiendo a qué se refiere con esto:

    “No es necesario modificar la ley de libre emisión del pensamiento, pero sí es imperativo que los dueños de medios de comunicación tengan el sentido común que les permita discernir que no es necesario llegar a la censura para que en sus páginas no aparezcan mensajes que inciten al odio, al racismo y a otros anti valores que instigan y hacen apología del delito.”

    Póngase en el lugar de Oscar Clemente. Martín Banús ya es columnista de La Hora y semanalmente se publican sus columnas. Un día envía la columna en cuestión para que se publique. El único recurso para no publicarlo es precisamente la censura. Se podrá argumentar de mil maneras, usando los términos que quiera pero al final siempre va a ser censura. También podrá decir que Clemente tiene que aprender a seleccionar mejor a sus columnistas y de esa manera no habría necesidad de censurar. Quizás, pero eso no garantiza que alguien no vaya a salir nunca con una sandez y que otra vez estemos hablando sobre los límites de la libertad de expresión. Al final, la única manera de garantizar que algo así no vuelva a suceder es delinear claramente qué se puede escribir en sus páginas y qué no; es decir, comenzar a censurar. ¿Es eso deseable? Yo creo que no.

    Además, creo que usted y otras personas que han escrito al respecto han leído los editoriales y columnas de Clemente a conveniencia. Es posible no estar de acuerdo con su decisión de publicar la columna y sus políticas de no censura (y abrir el debate al respecto), pero de eso a decir que Clemente “avala” la columna o que defiende su contenido (como han escrito varias personas en sus textos o columnas) hay un largo trecho. Si lo lee bien, hace exactamente lo contrario.

    Saludos.

    • Fernando Ramos

      Óscar

      El asunto es que la discriminación, la instigación al delito y la apología del delito son ilegales, y lo dice el Código penal, entonces no veo cómo podría ser censura el quitarle el espacio a alguien que comete delitos desde una columna de opinión. Recuerde el caso del “pirulo”.

      • Gracias por responder, Fernando.

        Desde que esto pasó, le he estado dando vueltas al asunto y cuando creo que ya lo tengo solucionado o por lo menos llegué a una opinión concreta, un minuto más tarde ya contemplé algún otro dato o argumento adicional y cambié de opinión.

        Personalmente, lo que me causa problemas es el choque entre la libertad de pensamiento (y la expresión de ese pensamiento) y las barbaridades que se cometen precisamente como consecuencia de ciertas ideas. También el hecho de que la ley, como está descrita actualmente, da lugar a algo muy parecido al delito de ‘thoughtcrime’ que describía Orwell. No creo que haya que penalizar a alguien por el simple hecho de pensar estupideces, sino cuando esas estupideces se traducen en acciones. En el caso de Banús, no debería de ser muy difícil agarrarlo en algún delito relacionado con racismo. Sin embargo, también creo que las palabras acarrean responsabilidad y son capaces de inspirar a otros a cometer delitos, por lo que es necesario tomar medidas no sólo punitivas sino preventivas.

        No sé. Como le digo, lo pienso y lo pienso pero nada me convence. Como le dije hoy a un amigo, esto está más complicado que leer a Derridá comentando a Heidegger. A ver si me animo a escribir algo al respecto.

        Saludos.

        • Fernando Ramos

          Quise incluir en este texto una anécdota personal que me sucedió precisamente en La Hora, pero en el transcurso de la escritura la anécdota ya no cupo, pero ahora me parece oportuno mencionarla, para ejemplificar la doble moral de La Hora. Ahí va.

          Hace ya más de 10 años, no recuerdo exactamente la fecha (esa fue una de las razones por la que no la incluí originalmente), llevé un texto a La Hora para que lo publicaran en su suplemento cultural.

          El texto era una reseña de libro “Poemas de la izquierda erótica”, de Ana María Rodas. Lo recibieron y dijeron que me avisarían luego si lo publicaban o no.

          En efecto, recibí la llamada y me dijeron: “Mire, ese texto no puede salir aquí, porque habla mal del libro de Ana María Rodas y ella es amiga de los dueños de La Hora y no, no podemos publicarlo”.

          Eso es lo que yo llamo censura, en este caso por “amiguismo”.

          El texto cesurado es una crítica desfavorable hacia un libro canónico de la poesía guatemalteca y eso no se lo pudieron permitir. Posteriormente, mi reseña salió publicada en la revista La Ermita, que editaba Marco Antonio “el bolo” Flores.

          Aquí está el link, porque también la publiqué en mi blog, por si la quiere leer.

          http://2fernandoramos.blogspot.com/2009/07/la-izquierda-erotica-fuera-de-contexto.html

  4. Fernando: Desde mi punto de vista, la Ley de Libre Emisión del Pensamiento es nula ipso jure, porque tal y como se ha señalado en su columna, se remonta a 1966 y, tal como lo declara uno de los considerandos de la Carta Magna actual, contiene preceptos que riñen con la misma. Claro: el diputado que proponga esto, será objeto de la ira divina de los dueños de los medios. Por otra parte, alrededor de este tema hay dos temas que se han mezclado: Libre Emisión del Pensamiento y Libertad de Prensa. La primera es inherente a cualquier individup. Es decir, uno puede gritar, maldecir, usar el sarcasmo, hablar con todas las palabras soeces del mundo, cuando lo hace por su cuenta. Nadie se opone a eso y es un derecho del individuo. Es distinto cuando ese derecho se traslada al ámbito de la Prensa. Quien escribe columnas de opinión, debe tener en cuenta varias cosas, ya no sólo pensar en su libertad. Por ejemplo: si va a dar una imagen de seriedad o de un chabacán, si se conducirá con respeto ante sus lectores o si se proyectará con vulgaridad, si sus escritos serán sustentados en fuentes válidas o si asumirá el papel de difusor de chismes. ¿Cómo se resuelve el dilema de la censura? Algunos diarios serios, como el New York Times y algunos de Guatemala, como Siglo 21 (De donde fui editor de opinión durante 6 años) han establecido códigos de ética, en los cuales se recuerda al aspirante a columnista los casos en que se puede caer en injuria, difamación o calumnia. En pocas palabras: “puede decirle a un hijo de P… que es un hijo de P… sin decirlo de esa manera”. Entonces, el que va a escribir ya sabe a que se atiene y así se evita el doloroso trance de la censura. Lo que hace Marroquín (siendo licenciado en Ciencias Jurídicas y periodista) es apelar a un argumento inaceptable por ninguna corte: Alegar ignorancia de la ley.

  5. Chomsky, dice la libertad de expresion la mayoria de veces es: “escuchar lo que no queremos escuchar.” sencillo, no se cual es el clavo.
    .
    Es mas opinar a favor del articulo de banus, te hace racista, y opinar en contra te hace racista tambien… mire lo que sucede si opinas en favor de los indigenas, discriminas al que no es indigena… y al reves…si opinas en favor de banus discriminas a los indigenas… gracioso.
    .
    Ahora bien, quisiera su opinion de un articulo del periodico sobre el ladino feo, si opina lo mismo y hace una critica similar a esta sobre banus…porque es racismo.. “congruencia” recuerde.
    . link
    http://www.elperiodico.com.gt/es/20141126/opinion/5385/El-ladino-%E2%80%9Cfeo%E2%80%9D.htm
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    Saludos y recordemos aquella frase famosa sobre la libertad de expresion:
    “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”: VOLTAIRE

    • Fernando Ramos
      Fernando Ramos on

      El problema, señor Arana, es que cuando las opiniones constituyen delito no debe ser protegidas por ninguna ley, porque entonces mejor legalicemos los delitos.

      • Don Fernando vera, usted lo dice “opiniones”, y en opiniones puede ser muy subjetivo, puede que usted lo vea racista en este caso, pero otra persona lo aplauda porque crea que ese es el problema. Entonces quien tiene razón si conformamos un jurado estaríamos en las del huevo y la gallina, no cree, y si entendemos el racismo, el racismo es un ACTO, mas no una opinión, sino, imaginase desfilarían periodistas en la torre de tribunales,.. y una opinión buena o mala entra en le campo de la libertad de expresión, por el simple hecho de ser una opinión, que no es un acto,..
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        Y mire todos, los que han opinado sobre el tema se han ido por la tangente, pero nadie a defendido por así decirlo el tema central del Articulo que usted denomina racista…mas bien se han ido por el lado de callar a la persona, y si fuera posible sacarla del medio del periodismo (eso me recuerda a las dictaduras). Pero nadie se a dedicado a atacar las ideas o desmitificar su validez, para entablar un dialogo objetivo sobre si es cierto:
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        1. La planificación familiar irregular de los indígenas
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        2. Los matrimonios arreglados
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        3. Embarazos en niñas
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        2. El uso irracional de la tierra
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        3. La tala de arboles para leña
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        4. La falta de autodeterminación
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        5. No se, ya no me acuerdo…ja, pero entienda el utilizo su libertad de expresión, contrario a intentar callarlo y buscar leyes mágicas que condenen opiniones, diga porque se equivoca en sus ideas, sobre planificación familiar… tala de arboles…etc.. sabe que he pensado, que muchos están de acuerdo con lo que el señor dijo, porque NO han desmitificado nada de eso, sino que a la gran mayoría lo único que no les gusto fue “el titulo”, talvez por ser demasiado grosero (racista dicen)… no cree… Estamos olvidando el dialogo objetivo por fanatismos, esta a tiempo do Fernando.

        • Fernando Ramos
          Fernando Ramos on

          Le digo una cosa don Arana, usted suena igualito a Banús, hasta podría decirse que es el mismo Banús tratando de defenderse. El caso es que esas situaciones adjudicadas a una persona por su ascendencia es racismo puro, porque lo que usted indica sucede en todos los ámbitos, y decir que un grupo de personas no prospera porque hace tal cosa es falaz; además de que incita al racismo y a la discriminación.

          • Estoy argumentando señor, usted responde a la defensiva con paranoias…le cuento no soy Banus, tratar de desviar la atención con un ataque personal, eso es cobarde de su parte, argumente dentro de las ideas sin buscar culpables…o no puede…
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            “decir que un grupo de personas no prospera porque hace tal cosa es falaz”… vaya hable y rompa el mito.. diga porque no es así, esa es la mejor defensa, que tratar de callar a otra persona… o es la única forma de callar a una persona.
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            Y dale con lo de la incitación del racismo, acaso el Indigenismo y etnicismo no incitan al racismo,.. o no son pensamientos puramente racistas, por favor, no sea falaz también.. usted entra en la misma dinámica que Banus…
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            Pregunto de nuevo:
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            Que opina del articulo del “ladino feo”, cree que va en la misma linea de Banus.. o ese titulo si le gusto,..
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            La otra pregunta es, Se ha tomado la tarea de desmitifica lo que banus escribió, porque yo creo la mejor forma de callar una opinión es dar una opinión con mejores fundamentos atacando las ideas expuestas..
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            Espero sus argumentos, o pensare que su columna no pasa de un berrinche con ataques add hominem.

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