Cómo oponernos a la Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales

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Terminó el Mundial y con su clausura caímos en la cuenta de los goles que nos había metido el Congreso de Guatemala durante los últimos meses. De todos ellos, el que más me ha preocupado las últimas semanas es el decreto 19-2014, apodado por algunas organizaciones ambientalistas como Ley Monsanto.

La primera en advertirnos públicamente sobre los riesgos de dicho decreto fue Magaly Rey Rosa, aunque en un lenguaje igual de hermético que el que fue utilizado para redactar dicha ley. En ese momento se encendieron alarmas entre organizaciones sociales, colectivos e individuos que vemos en el uso de variedades de vegetales genéticamente modificadas una amenaza para la biodiversidad del país y el cultivo de especies ancestrales.

Este análisis del decreto, elaborado por Carlos Guzmán Valdez, a petición de algunas personas en las redes sociales, hace inteligible para el resto de seres humanos el lenguaje jurídico de la ley que, según lo describe el análisis, carece de una técnica legislativa adecuada, comete varias inconstitucionalidades y a la postre pareciera haber sido una excusa para decretar una prórroga presupuestaria para el Ministerio de Comunicaciones (art. 46).

Este otro artículo, publicado por Plaza Pública el jueves pasado, nos permite conocer los antecedentes del decreto a nivel mundial y algunas de las repercusiones a partir de la formación, en 1961, de la UPOV (Unión Internacional de Protección de Nuevas Variedades Vegetales).

Los análisis seguirán, al igual que las protestas. Falta ver si estas pasan de la queja a la acción y exigen a la Corte de Constitucionalidad que se derogue el decreto, aunque, tomando en cuenta el papel jugado por los actuales magistrados de la CC en la mayoría de casos en los que los intereses de los más poderosos están en juego, poco se puede esperar de ellos.

Debido a las presiones comerciales, el escenario más probable es que la Ley de Protección de Obtenciones Vegetales sea aprobada. Pero incluso si eso no llega a suceder en el corto plazo, vale la pena preguntarse qué podemos hacer para oponernos a este tipo de políticas que buscan que los vegetales sean tratados bajo las mismas reglas aplicables a los inventos.

La propuesta es sencilla, pero requiere de paciencia, constancia y colaboración entre muchas personas.

El primer paso es sembrar hortalizas. De preferencia con semillas criollas y de especies locales. ¿No tiene patio o jardín?, no importa, acá puede tomar algunas ideas para empezar a hacer su propia huerta en macetas. Siempre es bueno empezar por hierbas y en Guatemala hay varias especies locales con un alto contenido nutricional, como chipilín, macuy, amaranto (bledo), apazote y chan.

Cuando ya tenemos algunas hortalizas sembradas en nuestro patio, terraza, balcón o jardín, podemos empezar a intercambiar nuestras semillas con otras personas o con pequeños productores y, por último, podemos incentivar a nuestros vecinos, familiares y amigos a empezar sus propios huertos.

Sembrando macetas en nuestra casa no vamos a llegar a ser autosostenibles, pero sí podemos ir tomando conciencia del trabajo que requiere el cultivo de nuestros alimentos y de todas las fases del ciclo de vida de las plantas.

Por último, si no tenemos tiempo o simplemente eso de cultivar plantas no se nos da, también podemos informarnos sobre las distintas iniciativas de comercio justo, alimentación sustentable y producción orgánica de verduras que ya hay en Guatemala, e integrarnos a alguna de esas redes. La cosa es no quedarnos de brazos cruzados ante la actividad de las transnacionales que quieren cambiar las reglas del juego, no de los humanos, sino de la naturaleza.

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César Ramiro García

Parafraseando a Savater y Galeano, soy un pesimista que piensa que es necesario actuar para que las cosas cambien porque los optimistas están felices con nuestra situación actual. Trabajo contra el racismo y considero que es necesario luchar por la memoria y el medio ambiente. Soy lector y ciclista urbano.

2 comentarios

  1. Las alternativas que propones para ser ser disidentes de esta abominable ley (que para mi no solo es inconstitucional, sino en un país con tan graves índices de desnutrición y hambruna, es en realidad un crimen de lesa humanidad) me hizo pensar de algo que hace poco vi en la TV y que de repente, se podría empezar a pensar en reproducir… http://huertosurbanosbarcelona.wordpress.com/00_huertos-urbanos-cultivando-barcelona/huertos-urbanos-en-otras-ciudades/berlin/

    saludos!

    • César Ramiro García
      César Ramiro García on

      Muchas gracias por ese enlace, Andrea. No lo conozco todavía, pero en efecto, creo que ya hay muchas cosas que se están haciendo en Guatemala y otros lugares del mundo y la idea sería reforzar esas propuestas sin necesidad de inventar el agua azucarada.

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