Competencia de payasos

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Los graves males del país continúan sin que se tenga algún proyecto para resolverlos en el corto, mediano y largo plazo: pobreza, discriminación, racismo, falta de educación y salud y el largo etcétera que cualquiera puede colocar.

Con la excepción de la lucha contra la impunidad y la corrupción, que presenta sorpresas semana tras semana y ha dado la oportunidad de presenciar un culebrón que poco tiene que envidiar a las producciones mexicanas o venezolanas (aunque más trágico por los resultados), no parece existir un rumbo estratégico para cambiar el país.

De hecho, no existe un sujeto político con suficiente fuerza y con un proyecto consistente y de carácter general que articule un programa de nación y que pueda llevarlo a cabo.

Como no existen partidos sino maquinarias electorales, las elecciones son una formalidad (que hay que reconocer, funcionan y son mejores a las dictaduras electorales) que ocasión tras ocasión nos traen “sorpresas” como las de este gobierno sin rumbo.

Llegado a tal punto que ahora en la política parece darse una competencia de payasos (con perdón de los que dan risa). Por un lado tenemos a un presidente impresentable que aprovecha cada oportunidad que tiene para decir alguna tontera o meter la pata. Ha dicho cosas gravemente irrespetuosas a la inteligencia y no tiene idea de qué hacer en la presidencia, pero eso sí, se pone hacer como que marcha en una tarima en la actividad del día del ejército. El colmo, que Ricardo Méndez Ruin le diga “payaso irrespetuoso”.

Y no es el único que anda haciendo payasadas.

Neto Bran parece querer entrarle a la competencia. Es cierto, el caso de Bran es distinto al de Jimmy. Por lo menos parece tener interés e ideas sobre qué hacer con lo que sucede en la comuna que dirige. Sin embargo, en el tema de payasadas parece no cantar malas rancheras.

Presentarse con pistola al cinto, camisa pegada y diciendo que quiere que lleguen los extorsionadores a un mercado no es, precisamente, el acto de mayor seriedad de su administración.

Como hay todavía Jimmylibers, también hay Netolovers que parecen aprobar estos intentos de “transmitir confianza”. Pero digo yo, ¿será mucho pedir que en lugar de gestos teatrales puedan presentar y llevar a cabo planes articulados de administración pública?

Al final de cuentas que los políticos hagan payasadas sería un mal menor si tuvieran un programa de gobierno que es, precisamente, lo que parece hacer falta.

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About Author

Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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