Costa Rica y ALAS, una experiencia formidable

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Tuve la oportunidad de asistir al XXX Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología -ALAS- celebrado en la ciudad de San José, Costa Rica, entre el 29 de noviembre y el 04 de diciembre. El día de la inauguración me sorprendió escuchar la claridad de Luis Guillermo Solís, presidente de Costa Rica, quien relacionó el XI Congreso ALAS celebrado en 1974 en su país con el contexto histórico de la región. En esos años, en las tribunas académicas se discutía la novedosa teoría de la dependencia de forma paralela a la expansión anticomunista de la toma de poder por medio de golpes de Estado, siendo el derrocamiento de Salvador Allende en 1973 la experiencia simbólica y una de las obras maestras de esta política impulsada desde el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Solís, a mi parecer, hizo gala de su capacidad académica hasta que utilizó el espacio para exaltar los logros de su gobierno, innecesariamente terminó con un discurso político. De igual forma quedé sorprendido porque no es común en Centroamérica tener a una persona preparada en la dirección del gobierno, a pesar de que por medio de estudiantes costarricenses me enteré de los desencantos y desacuerdos que tienen con el gobierno de Solís y sobre sus errores de gestión. La conferencia magistral estuvo a cargo del profesor alemán y doctor honoris causa por la Universidad Nacional de Cuyo de Argentina (título otorgado en el marco del ALAS), Franz Hinkelammert, quien habló sobre el vaciamiento de los derechos humanos en la estrategia de globalización. Sosteniendo que las bases teóricas del neoliberalismo tienden al totalitarismo del mercado, una relación de poder que antepone el capital sobre los seres humanos, pues la regulación del mercado la ejerce el propio mercado y su fundamento es la generación concentrada de capital para no perder su control.

El lunes me tocó presentar mi primera ponencia, titulada: “Desigualdad socio-espacial y políticas públicas para el desarrollo urbano en el área metropolitana de la ciudad de Guatemala” (https://www.academia.edu/19634802/Desigualdad_socio-espacial_y_pol%C3%ADticas_p%C3%BAblicas_para_el_desarrollo_urbano_en_el_%C3%A1rea_metropolitana_de_la_ciudad_de_Guatemala). Los temas en la mesa que integré, “Gestión del riesgo, vulnerabilidad y movilidad ambiental e historia en las ciudades” estuvieron enfocados en el acceso a servicios, la relación centro-periferia para el aprovechamiento de recursos naturales, la desigualdad socio-espacial y el ejercicio de ciudadanía asociado a la capacidad de consumo. El martes fue la entrega del doctorado honoris causa por la Universidad de Costa Rica al académico peruano Aníbal Quijano, cuya conferencia versó sobre la cuestión de la modernidad y la colonialidad, una postura teórica que enfrenta a la teoría de la dependencia, pero no de forma contradictoria, sino más bien colabora con ella profundizando la comprensión del poder en su forma colonial cuya racionalidad es el eurocentrismo y que amparada en la globalización se ha penetrado en la enseñanza, las instituciones, las relaciones sociales, el mercado, etc.

Ese día expuse mi segunda y última ponencia, titulada: “Sistema de partidos en Guatemala: conformación, crisis y retos” (https://www.academia.edu/19637431/Sistema_de_partidos_en_Guatemala_conformaci%C3%B3n_crisis_y_retos). Perteneciente a la mesa, “Partidos políticos, participación y representación”, en la que hablamos sobre la crisis de legitimidad, las alternativas políticas, la forma de hacer política y sobre las latentes contradicciones en las que se desarrollan los sistemas de partidos en la región en donde los ciudadanos rechazan políticos tradicionales, pero los votan en sus nuevas formas. En esta mesa disertó el académico guatemalteco, radicado en México, Dr. Carlos Figueroa Ibarra, quien apuntó que el sistema de partidos de Guatemala tenía una volatilidad atípica comparada al sistema de partidos mexicano y al resto de sistemas de partidos de Centroamérica. Sin que fuera sorpresa se llevó la mayoría de preguntas, en su mayoría de mexicanos. Las respuestas del Dr. Figueroa Ibarra se concentraron en el rol esperanzador del partido Morena en México y sobre cómo podía triunfar o fracasar este nuevo movimiento liderado por Andrés Manuel López Obrador.

El miércoles fue mi día favorito, tuve el placer de conocer la que en otrora fuera la casa de Doña María Vilanova de Árbenz, gracias a la amistad que he mantenido con la nieta de Jacobo Árbenz Guzmán, Claudia Árbenz quien fue una gran anfitriona. Quedé fascinado de la sala que bien podría ser un mini museo, un espacio cómodo en memoria de Jacobo Árbenz que presenta con orgullo una bandera de Guatemala, un cuadro de sus días en el exilio, pintado por Doña María, sus medallas obtenidas, los reconocimientos post mortem que ha recibido la familia Árbenz por diferentes instituciones y sus fotografías de cuando ejerció la presidencia de la república. Enfrente del lugar donde me senté se encontraba la mejor fotografía de todas, una que fue tomada el día de la toma de posesión presidencial en donde aparece Jacobo Árbenz junto a Doña Octavia, su madre.

La visita pasó fugazmente, pero duró mucho tiempo, entre conversaciones con Claudia y su padre Jacobo (hijo) sobre los años de la revolución, los días del exilio y la larga lucha por el justo resarcimiento a la familia Árbenz por el daño al que fueron sometidos. Daño reconocido ampliamente por la CIA, agencia que orquestó y financió la intervención en 1954 y la brutal persecución a la familia Árbenz durante el exilio. Pude observar uno de los varios álbumes que tienen con los recortes periodísticos de la época y material que nunca ha sido publicado. Para la academia y los interesados en el esclarecimiento histórico será una alegría que la familia Árbenz publique lo más pronto posible esa vasta información.

El jueves fue la entrega del doctorado honoris causa por la Universidad de Costa Rica al académico más importante de Centroamérica en la actualidad, guatemalteco de origen y latinoamericano por trayectoria, Dr. Edelberto Torres-Rivas. Quien, entre sus escritos, publicó dos obras imperdibles para cualquier estudiante de ciencias sociales o interesados en comprender la composición y el desarrollo de las sociedades centroamericanas: “Interpretación del Desarrollo Social Centroamericano” y “Revoluciones sin cambios revolucionarios: Ensayos sobre la crisis en Centroamérica”. Edelberto a diferencia de Hinkelammert y Quijano, no disertó con un tema en concreto y aprovecho la oportunidad para explicar el valor emocional que tenía para él recibir de la Universidad de Costa Rica dicho título. Un homenaje que lo hacía feliz porque era el resultado de debates agotadores, discusiones acaloradas que se resolvían con un whisky a la salida y una dura persecución derivada de la represión política. Por último, conocí al académico guatemalteco, radicado en Costa Rica, Julio Castellanos Cambranes, autor de uno de los libros claves para entender el agro guatemalteco, “Café y campesinos”. Los últimos tres días los aproveché para hacer turismo y salir de una ciudad que tiene problemas de movilidad urbana, pero que inevitablemente expresa en su capacidad de otorgar servicios y remunerar por ellos, que es la ciudad más importante de un país que camina para el desarrollo.

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Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

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