Cuando fallar un penal se convierte en genialidad

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El pase no era para Suárez, pero cuando un depredador del área está en racha no hay balón que se le resista.

Messi estaba ejecutando una de sus habituales escapadas y entrando al área, justo cuando se escapaba de Jony, el defensor del Celta de Vigo le trabó el pie izquierdo y el delantero del Barcelona cayó de bruces, la falta fue evidente y el árbitro no dudó en pitar el penal.

Los locos del fútbol inventan cosas, como cuando en 1957 a Rik Coppens, jugador belga, se le ocurrió que al ejecutar un penal, en lugar de patear directo al marco, podía hacer un pase y esperar la devolución para anotar en jugada de campo.

Anotar 300 goles en una de las mejores ligas del mundo no es de todos los días, Messi tiene 299 y el penal significaba redondear la cifra. Neymar, la otra punta del tridente, se acercó a abrazarlo y felicitarlo por la jugada, pero le susurro al oído: “Lo hacemos”. En el instante nadie se dio cuenta, pero esos dos algo se traían entre manos.

Los genios hacen cosas descabelladas, en apariencia, porque para ellos es fácil convertir el absurdo en genialidad; es necesario redundar, los genios hacen genialidades. Así sucedió en 1982, Johan Cruyff iba a lanzar un penal, pero decidió hacer el pase a Jesper Olsen, quien sin oposición dominó el balón y se lo devolvió a Cruyff para que lo empujara suavemente al fondo del arco.

El argentino tomó la pelota y la colocó en el manchón de penal, la volvió a acomodar y le dio la espalda a la portería, como quien toma un respiro para liberar la presión, pero solo preparaba el escenario. Neymar estaba en la media luna y Suárez acechaba a la derecha de Messi.

De Coppens a Cruyff pasaron 25 años. De aquella jugada del 5 de diciembre de 1982 habían transcurrido más de tres décadas. En el medio, en fecha que no es necesario recordar, Pires y Henry quisieron emular la hazaña y solo lograron hacer el ridículo.

Luego se sabría que la asistencia era para Neymar, quien empezó a correr al mismo tiempo que Messi. Pero cuando el número 10 hizo el pase, Suárez también venía corriendo y llegó antes que el brasileño. Con la pelota dominada, y solo frente al portero, al uruguayo no le quedó más remedio que meter el gol.

El gol 300 de Messi tendrá que esperar para el próximo partido, antes quiso hacer una jugada inmortal.

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Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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