De movimientos y resistencias

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josealfredocalderonPor José Alfredo Calderón

Cuando te gana el miedo, te paralizas; cuando te gana el júbilo te mueves…pero no necesariamente en la dirección correcta. La velocidad entonces, es importante si y solo sí, la dirección es correcta y las condiciones del vehículo son óptimas.

Traigo a colación esto porque no sé qué es peor: El descaro de los corruptos y perversos o la distracción (para decirlo elegante) de las masas ciudadanas. En este“país” donde no se dice sí, a secas, sino “bien”, “vaya”, “ta’bueno”, “ajá” y tampoco se dice “No” a secas, por no parecer descortés o francamente grosero. El derrumbe del uno y la dos, provoca júbilo, razonable lo sé, pero que deja por un lado el estercolero en el que seguimos metidos.

¿Dudas al respecto? Basta con una rápida lectura a las redes sociales o los ejercicios que amigos docentes hicieron con sus alumnos. Antes del 132 a 0, la apatía para ir a votar era casi total, después del manido resultado (1) , la algarabía…sino total, ostensiblemente mayor. Y todo ello, con los mismos candidatos, los mismos partidos, ¡las mismas condiciones!

No es la miopía de ver solo el árbol y no el bosque, que al fin de cuentas se debe tener alguna formación para aguzar estos sentidos. Es ese sempiterno cortoplacismo clientelar que adora lo simbólico, lo mediático, lo visible, lo cercano. Los metimos al bote… luego… ¡que siga ardiendo troya! Es innegable que la marea ciudadana fue parte fundamental en este triunfo histórico. No se trata de subestimar la esperanza que aporta todo el proceso desde el 25A al 27A y que todavía sigue fluyendo por cauces aún impredecibles. Todos esos cambios cualitativos, todas esas emociones, todos esos descubrimientos, encuentros y reencuentros, esa ocupación de espacios y todas esas interrelaciones jamás soñadas ni jamás pensadas… Claro que sacaron lágrimas y emociones que hace mucho no sentíamos y gozábamos. También sacaron ansiedades y frustraciones, por las velocidades unas veces, por las profundidades otras. Múltiples experiencias y diversidad de aprendizajes…pero debo llamar la atención y preguntar: ¿Después del día D qué?

Todos estamos conscientes de que las elecciones no resuelven la crisis, porque están diseñadas y pensadas para reproducir perversidades y no para combatirlas. Unos con mayor profundidad, otros desde el empirismo y la cotidianidad, pero todos lo entendemos, al menos, desde lo básico; pero luego la mayoría juega a no darse cuenta y lo expresan en la espontaneidad de sus comentarios y la practicidad de sus acciones.

“¡Qué desgracia! ¡Todos los políticos son la misma cosa: ladrones, pícaros, solo a robar llegan; muchos hasta juicio tienen!” ¿Vas a ir a votar? “¡Por supuesto! Siempre hay uno menos malo…” Como si el jueguito perverso de la esperanza se vistiera de gala cada cuatro años, aún dentro de la precariedad. Cuánta razón tenía Luis Cardoza y Aragón cuando mencionaba que: “El largo plazo del guatemalteco es el desayuno del día siguiente”. Sin la transformación social que combata la desigualdad, siempre se impondrá la lógica de la Pirámide de Maslow.

Al día siguiente del ya icónico 132 a 0, en una exposición en una universidad, esbozaba provocaciones en torno a la necesidad y significado de la resistencia ciudadana y la construcción de futuro mediante un gobierno provisional (2) . Me llamó la atención el interés por saber quiénes formarían y cómo se elegiría a los ciudadanos de un posible Consejo Nacional para un Nuevo Pacto Social, antes que la inquietud por conocer los fines que contemplaría tal esfuerzo y los mecanismos de consensos ciudadanos explicados, pues el quid del asunto, es la transformación radical (3) del sistema para generar prácticas virtuosas que, poco a poco, vayan eliminando lo viejo, lo perverso, lo desigual, lo obsceno y pueda darse paso a una nueva y más desarrollada forma de relacionarse, una nueva estructura política, social y económica que no se base en dinámicas corruptas o racistas, ni en la acumulación ilícita e ilegítima de riqueza, ni en el aprovechamiento de la necesidad y precariedad de otros, en ningún sentido.

Después del día D (6S para fines tropicalizados), viene la prueba de ácido. Donde solo estarán aquellos hijos e hijas de la patria por construir, de los que hablaba Brecht: Los imprescindibles. Los contracorriente (Salmones), los que ven más allá del árbol y pueden ver simultáneamente el bosque. Los que no se arrugan y encuentran en el estudio y la reflexión, en la construcción colectiva y democrática de conocimiento, en la reproducción de prácticas virtuosas, en la más amplia articulación y espíritu de inclusión y consensos;los mecanismos para perseguir hasta lograrlo, la Reforma Política Integral del Estado.

Lo que se viene es más fuerte y difícil que lo logrado hasta ahora. Vuelvo a la reflexión inicial como corolario:

Cuando te gana el miedo, te paralizas; cuando te gana el júbilo te mueves…pero no necesariamente en la dirección correcta. La velocidad entonces, es importante si y solo sí, la dirección es correcta y las condiciones del vehículo son óptimas.

Los dos grandes capos ya cayeron. Enfoquemos nuestra atención y energías en la dirección correcta (la transformación social del sistema) y construyamos juntos un vehículo, cuya velocidad y óptimas condiciones, dependan de la más amplia y sostenible articulación, dentro de la más genuina y sólida aglutinación de consensos. ¡No a la farsa electoral y su gobierno espurio resultante! ¡Si a un gobierno provisional y a la construcción de un nuevo pacto social, basado en una cultura de paz y el más irrestricto respeto a los derechos humanos!

(1) La pretendida contundencia espontánea queda para los registros. Hay algo más profundo y oscuro en ello.

(2) Muy distinto conceptualmente del gobierno de transición que apunta al tránsito entre un gobierno y otro sin afectar la estructura, mucho menos el sistema.

(3) Desde su significado profundo de ir a la raíz de los problemas.

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