De visacuotas y otras extorsiones

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En términos generales, los diputados no son santos de mi devoción (y creo que este es un sentimiento compartido). Pero tal y como lo han señalado diversos analistas, lo que está sucediendo actualmente en el congreso resulta interesante.

La presentación de la planilla del congreso hecha por Mario Taracena en cumplimiento de la  ley (que varios presidentes de ese organismo se pasaron por el arco del triunfo), la actividad que despliega la Bancada de la dignidad con su negativa a asistir a celebraciones religiosas respetando el carácter laico del Estado y su intervención en la ley de la juventud, así como la ley que regula las tarjetas de crédito presentada por el diputado Ronald Arango, antiguo dirigente estudiantil de la AEU, me parecen aspectos interesantes y que señalan que algo se está moviendo en el hemiciclo.

Sobre esto último se pueden comentar varias cosas. Los emisores de las tarjetas de crédito están haciendo su berrinche. ¡Pobrecitos ellos! Como van a reducir sus ganancias (que de plano se reducían a unos cuantos humildes lenes), tienen que responder con la cancelación de ciertas ofertas que presentaban: puntos y visacuotas. Que conste, no eran aspectos ajenos a su ganancia, sino formas de atraer a los consumidores e incrementarla.

No van a dejar de percibir ganancias, si ese fuera el caso se empezarían a dedicar a otra cosa. Van a reducir sus ganancias, pero eso significa que seguirán ganando millonadas. No hay que confundirse.

Ahora bien, esto tiene un efecto real en la economía. Como están en su berrinche y quieren demostrar que una ley que les regula es antieconómica y se mete con las sacrosantas leyes del mercado (que pretenden es alérgico a cualquier regulación), se ponen sus moños y las personas que estaban acostumbradas a utilizar tales ofertas se quedarán sin ellas. Por supuesto que esto impactará la economía de esas personas, de los establecimientos que las utilizaban, del Estado que recibe impuestos, etc.

Pero este posible efecto involuntario de la ley que regula el uso de las tarjetas de banco, demuestra que estamos a merced de empresarios que se han acostumbrado a obtener beneficios desmedidos en sus actividades económicas y que tiende como efecto general, ahondar la desigualdad entre los extremadamente ricos y las demás personas.

Además son unos soberanos hipócritas porque alegan que esta medida perjudicaría a los usuarios cuando en realidad lo que les preocupa son sus intereses, como si se olvidaran que los empresarios buscan (ellos mismos), por encima de todo, aumentar su ganancia.

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

2 comentarios

  1. ¡Ah manía de prejuicios! ¿por qué los que no pueden manejar dinero piensan que todos los empresarios solo eso buscamos?
    De cada ocho quetzales que produzco, 4 se van en materiales e insumos, 2 para los trabajadores, 1 para el fisco y 1 para mi (que incluye, cuentas que a veces no se pueden cobrar, inventarios eficientes e ineficientes, inversiones equivocadas y correctas).
    ¡Ay de mí si no estoy pendiente de mantener la liquidez! (plata en efectivo).
    Estoy de acuerdo con la ley de tarjetas de crédito, porque evita que muchos se vuelvan esclavos. Algo no fácil de lograr con un empresario.

    • Mariano González
      Mariano González on

      Estimado Otto. Supone que quienes critican a las tarjetas de crédito no saben usar su dinero. Lo cual no es necesariamente cierto.
      Otro punto es que los emisores andan quejándose de la ley presentándose, esa es la impresión, como Teresa de Calcuta, preocupados por los pobres tarjetahabientes.
      Y como usted lo deja ver, el mercado es cosa canija. Sin embargo, la peor parte no la llevan los empresarios. Saludos.
      Mariano

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