Defendamos a #SanPedroSinPlástico

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Bajo el liderazgo de su alcalde, Mauricio Méndez, la Corporación municipal de San Pedro La Laguna dio un paso trascendental en defensa de sus recursos naturales. Por medio del acuerdo del Concejo Municipal 111-2016, publicado por el diario oficial del 7 de octubre del año anterior, resolvió prohibir el uso de bolsas pláticas, recipientes de duroport y pajillas, en todo el municipio.

El alcalde y su Concejo se proponen minimizar los graves perjuicios que el uso de dichos productos causa en el ambiente y en lago de Atitlán. Un recurso natural que, además de poseer una belleza incomparable, es fuente importante de ingresos por turismo en el país. Recurso que, pese a dicha condición, ha sufrido condiciones de deterioro por contaminación, al grado que lo llevaron a estar casi agónico por cianobacteria.

A principios de 2016, el ministerio de Ambiente y Recursos naturales había planteado la necesidad de adoptar medidas urgentes a fin de evitar el deterioro continuado. De acuerdo con la cartera responsable de garantizar la protección del ambiente natural en el país, de no adoptarse medidas urgentes, el lago estaría en condiciones de muerte en siete años. Ya la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno (AMSCLAE), había planteado esa necesidad, así como el hecho de que las autoridades, en particular las municipalidades, tomaran la iniciativa con medidas concretas.

Y eso es lo que ha hecho el arquitecto Méndez y su Corporación. Medidas concretas, que básicamente plantean, por un lado, la prohibición del uso de elementos contaminantes en la distribución de productos y, por otro, empoderar a los Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODES). El acuerdo en cuestión plantea que son estos, los COCODES, los garantes de que se aplique y cumpla la norma, que fue publicada en octubre y entró en vigor el  15 del mismo mes. El texto del acuerdo también le da a los comerciantes un período de 60 días calendario (después de la publicación) para sustituir totalmente el material de empaque y las pajillas.

Ni lerdos ni perezosos, los miembros de la Gremial de Fabricantes de Artículos de Plástico, adscritos a la Cámara de Industria de Guatemala, plantearon un recurso de inconstitucionalidad contra el acuerdo 111-2016. Argumentan los fabricantes del material contaminante que la decisión del Concejo “viola el derecho al libre comercio”.

Dicha declaración es un acto de profundo egoísmo, típico del empresariado voraz, incapaz de asumir la mínima responsabilidad social. Tiempo es ya de que entiendan, la materia prima de sus productos es un material que no se degrada en tiempo prudencial. Cada objeto que fabrican y se elimina, toma hasta cuatro siglos, sí, cuatro siglos, para degradarse. La acumulación de dichos desperdicios es el factor determinante para la destrucción de recursos con ese lago o el de Amatitlán o la cuenca del río Motagua. La gremial se hace la loca con que su producto es responsable de convertir nuestros ríos y lagos en gigantescos cementerios de plástico podrido,

Mientras ellos actúan con total irresponsabilidad y pretenden usar el sistema de justicia en egoísta beneficio particular, el alcalde impulsa acciones que den sostenibilidad a la política de protección y rescate del ambiente en Atitlán. Han sostenido el programa de tren de aseo, el cual programa la recolección de desechos por tipo, circunstancia que educa a las comunidades en el mecanismo de clasificación de los mismos.

De tal suerte que, tanto el alcalde Méndez, su corporación municipal y el pueblo de San Pedro La Laguna, merecen nuestro respeto y nuestro respaldo. No están y no estarán solos. Es necesario que les acompañemos ante el trámite en la Corte de Constitucionalidad y expresemos claramente nuestro apoyo a su decisión valiente para asegurar que tengamos un #SanPedroSinPlástico.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

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