Defender la Huelga de Dolores…de los huelgueros

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Hay una campaña por ahí que dice: “Soy de la Usac y no soy bochinchero”. En cierto sentido se comprende el deseo de distanciarse de los desmadres absurdos que ocurren en los bautizos de la Usac y en la Huelga de Dolores. Pero como ya replicaron inmediatamente personas que advirtieron el meollo del asunto, tampoco se trata de presentarse como “niño bueno” y alejarse de una de las mejores facetas de la San Carlos (y muchos grupos más, por supuesto): ser crítico, ser rebelde y sí, ser bochinchero en un país que lo exige.

El problema es que prácticas ya añejas son indefendibles. Sin ir más lejos, la intoxicación de varios estudiantes en el bautizo de Agronomía es vandalismo y es una estupidez que merece condena. Lo más preocupante es que este evento no es una situación aislada. Todos los años ocurren problemas parecidos. Encapuchados abusan y agreden a estudiantes y al pueblo que dicen representar, defender, etc.

¿Entonces?

Hay que decirlo rápido: prácticas como los bautizos y las actividades corruptas y vejatorias que ocurren durante la Huelga de Dolores deben ser denunciadas y las autoridades universitarias deberían tomar cartas en el asunto.

Si ocurriera un evento aislado se podría entender como una situación que se sale de control, que hay infiltrados… Pero no. Es algo sistémico, originado en el ejercicio autoritario del poder, la corrupción generada por la recaudación y control de negocios (incluidas asociaciones), la permisividad de las autoridades.

El problema dura décadas. Quizás existía menos descontrol por un horizonte político de izquierda. El movimiento estudiantil recibía la influencia de las organizaciones revolucionarias y mantenía, aun con dificultades, cierta disciplina (aspecto que todavía no está debidamente documentado, aunque haya sido una acusación generalizada de la derecha).

Con la situación actual parece no existir solución fácil. Las autoridades universitarias no se han involucrado seriamente y al menos por omisión tienen responsabilidad al permitir los desmanes.

Una alternativa sería que se renovara el movimiento estudiantil. Pero eso necesita organización, liderazgo y cierto ideario. Además, un enfrentamiento con los que han copado y corrompido las estructuras estudiantiles requiere inteligencia y valor, pues la respuesta de quienes gozan de la situación actual incluye la violencia como mecanismo de coerción.

No es imposible, pero no es inmediato.

Con todo, tampoco se debe coincidir con planteamientos conservadores y de derecha que convergen en el ataque a la estatalidad (la Usac) o a la protesta estudiantil (y por extensión, la protesta popular).

A la Huelga de Dolores hay que defenderla. Pero en primer lugar de los huelgueros que la han secuestrado.

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

3 comentarios

  1. La intoxicación sí sucedió pero no durante el bautizo de Agronomía, fue durante el bautizo que hace el (des) Honorable Comité de Huelga a los aspirantes a formar parte den los llamados ‘zopes’, que funciona bajo el mando de la actual e ilegitima AEU

  2. Muy bien dicho! -escrito-
    Cada día perdemos más. ¿Dónde quedó el ingenio, la valentía, el liderazgo, la solidaridad de los estudiantes universitarios? Ese estudiantado que era tildado de “comunista”, “guerrillero”, de izquierda? Nos dejaron el bagazo de todo eso: violencia, prepotencia. Me alegró conocer de esa campaña de estudiantes que afirman no ser bochincheros. Eso me da esperanza. Han de ser los verdaderos estudiantes universitarios guatemaltecos.

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