Del dictador y su cobardía

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Cuando fungió como dictador al frente de un gobierno de facto, José Efraín Ríos Montt gustaba de gritar. Vestido con uniforme de camuflaje, aparecía en sermones dominicales en cadena de radio y televisión  nacional. La modalidad de su arenga volvió a escucharse en las cortes cuando, por fin, declaro en mayo del 2013. En ese primer proceso, que la Corte de Constitucionalidad (CC) ordenó retornar a fases ya concluidas, la defensa del dictador se valió de cuanto recurso tenia, legal y extra legal, para garantizarle impunidad.

Cuando el tribunal lo sentencio a 50 años de cárcel por genocidio y 30 por delito contra deberes de humanidad, nuevos recursos se movieron para impedir que el acusado cumpliera la condena. Dos días en prisión en un cuartel militar y luego de emergencia a un hospital porque la presión se le había elevado. Una dolencia que habría estado diagnosticada antes y por la cual, quien la padece ha de medicarse a diario. Curiosamente la prensa reportó que al momento de su ingreso a la prisión no se había requerido medicina alguna para el sentenciado. Es decir, no consumió la medicina prescrita para controlar la presión y, por lo tanto, en dos días o quizá más de no ingerir medicamento le sobrevino el desbalance.

A un año y  ocho meses de esa ocasión, el dictador vuelve a las andadas. Sus defensores presentaron en el último minuto del ultimo día hábil previo al reinicio del debate del juicio por genocidio, una recusación contra la jueza presidenta del Tribunal B de Mayor Riesgo, Irma Valdés. Argumentaron en la solicitud que la jueza no era idónea para conocer del caso pues su tesis de post grado versaba sobre el delito de genocidio. De igual forma, al último momento presentaron un certificado médico emitido por un exministro del gobierno del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), partido fundado por Ríos Montt, en el que se indicaba que este padecía de dolencias en la columna que le impedían presentarse al tribunal.

Es decir, los abogados de la defensa vuelven a las maniobras ya usadas en la fase anterior e intentan utilizar cualquier artimaña para evitar que su patrocinado responda ante la justicia por los crímenes de que se le acusa.

Aunque la presidenta del juzgado rechazó los argumentos de la defensa, el tribunal aceptó la recusación, no sin antes obligar al sindicado a presentarse a la corte. Este llego en camilla y se mantuvo inmóvil y en silencio, mientras las juezas estuvieron presentes. Luego, por arte de magia, recuperó el habla y la movilidad. La farsa quedaba al desnudo, como el recurso perenne de buscar impunidad a cualquier costo.

En esta ocasión al costo de la posibilidad de que un juez o jueza profundice en el estudio de la ciencia penal. Si en la fase anterior la gritería de un abogado y su desfachatez e insolencia ante el tribunal fue considerada razón para procurarle impunidad, ahora resulta que la investigación científica en el marco del derecho puede ser causal de recusación.

Estas acciones son resultado de la enorme mochila de recursos espurios que utilizan quienes se saben culpables. Prueban con la amnistía,  no les resulta. Prueban con fingir una dolencia, no les resulta. Van probando uno a uno cuanto recurso se les ocurre, incluida la compra de voluntades, hasta encontrar la puerta precisa en procura de impunidad. Creyeron que no se llegaría a debate en 2013. Al producirse el juicio buscaron anular lo actuado y le apostaron a un nuevo proceso. Creyeron que las víctimas no acudirían. Se equivocaron y, después de haber sido los que empujaron un nuevo juicio, hoy vuelven a temerle a la corte y entonces, sacan de la manga los mil y un recursos del dictador cuya cobardía ha sido puesta en escena.

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Iduvina Hernández

Defensora de Derechos Humanos, hija y nieta de gente honrada, convencida de que otro mundo es posible. Sobreviviente de la contrainsurgencia y excavadora de la verdad y la memoria. Como no sé nadar, por eso nado contra la corriente y, cómo pueden ver, no me he ahogado.

2 comentarios

  1. Que castiguen al genocida y a sus “abogados” por encubrimiento y falta de respeto a las leyes. Por eso le temen a las organizaciones internacionales, porque estas organizaciones, no se prestan a sus juegos sucios.

  2. GENOCIDAS QUE SE HAN HECHO MILLONARIOS A COSTA DE LA SANGRE Y LA MISERA DEL PUEBLO. JUSTICIA YA!!! QUE SE CUMPLA LA SENTENCIA CONDENATORIA POR GENOCIDIO YA!!!

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