Demasiado obedientes

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Hay un antes y un después del 16 de Abril en Guatemala. Un despertar insospechado que ha caído como brisa fresca en el sopor de la tradicional apatía. Celebramos que así sea, pero también debemos abrir bien los ojos y darnos cuenta de que mientras festejábamos, los mismos de antes y siempre, se organizaban para el contraataque.

En medio de las manifestaciones, la vice renunció para regocijo general, mientras nos imponían a un nuevo No. 2 que representa al sector más conservador y favorable al status quo. Se dijo que podía ser la persona que propiciara los cambios. El tiempo pasa y se demuestra que no fue colocado ahí para eso.

Se han sacrificado funcionarios de primera y segunda línea como una concesión a la coyuntura pero Tito sigue ahí, más que por propia voluntad, sostenido con firmeza por los hilos de sus titiriteros locales e importados. Les resultó un fiasco y sigue siendo incómodo, pero lo despacharán el 14 a las 14 y no antes.

Ya los mismos diputados dijeron que la mayoría de ellos no aprobarían las necesarias reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Voces alarmadas se pronuncian a favor de una institucionalidad de papel, que solo ha servido para preservar la impunidad. Quieren a toda costa que las elecciones sean en septiembre, como si no se pudieran atrasar dos meses para dar tiempo a realizar las reformas y celebrar un evento electoral y no un circo electorero de previsibles resultados.

El procónsul gringo tuvo que hacer su aparición pública, poniendo en evidencia cuánto de pelele tiene el kaibil, pero también invitando a un brindis con nuestra sangre de horchata, acostumbrada a resignarse. Total, los chapines somos aguantadores.

Como bien apunta Christian Echeverría: “En este momento, cuando nuestras vidas, familias, instituciones, libertades, comunidades y sociedad están siendo terriblemente amenazadas por las mafias de poderes económicos y políticos; se vuelve ‘legítima la resistencia del pueblo para la protección y defensa de los derechos y garantías consignados en la Constitución’ (artículo 45 de la Constitución).”

Ya no permitamos que la obediencia civil sea nuestro más grande problema.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

1 comentario

  1. Constitución es la acción de constituir y, no podemos constituirnos en pueblo si no elige la mayoría.
    Lo de aquí y ahora es una legislación electoral que nos permita elegir diputados nominalmente y alcaldes con representatividad de la mitad mas uno. Los diputados que se comprometan a cumplir las demás demandas podrían ser elegidos; si no cumplen, seguimos las manifestaciones pacíficas.

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