Derrotas y ¿rearticulación? del movimiento estudiantil universitario

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Es el momento más álgido de la protesta y allí vienen los muchachos: ¡los estudiantes! Vienen con mantas y pancartas. Exigiendo. Acusando. Empiezan a corear orgullosos una consigna que los representa y los unifica en esos momentos:

 -“Denme una A”

-“A”

-“Denme una E”

-“E”

-“Denme una U”

-“U”

-“¿Qué dice?”

-“AEU”

-“¡Más fuerte!”

-“¡AEU!”

-“¡No se escucha!”

-“¡AEU!”

-“Y para que los chafarotes y los policías lo entiendan”

-“Asociación de Estudiantes Universitarios Oliverio Castañeda de León, ¡presente en la lucha!”.

Evidentemente esta no es una imagen del momento presente. Han pasado muchos años, alrededor de dos décadas, que esta consigna dejó de representar al movimiento estudiantil universitario y lo que este significó para la vida del país.

Quizás las últimas veces que se coreó con verdadero entusiasmo fue en las protestas contra el “Serranazo” en el 93 y la lucha contra el alza en el pasaje del 94, cuando policías del pelotón modelo asesinaron al estudiante universitario de la Facultad de Derecho, Mario Alioto López Sánchez.

Pero la historia del movimiento estudiantil universitario, simbolizado en la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), venía de mucho tiempo atrás.

Los estudiantes universitarios estuvieron presentes en momentos significativos de la vida del país: en 1920 en las jornadas contra el dictador Estrada Cabrera, en 1944 en la Revolución de Octubre, en las jornadas de marzo y abril de 1962 (lo que algunos llaman “nuestro mayo del 68”), como parte de las luchas sociales y populares de las décadas de los setenta y los ochenta, es decir, los años más duros de la represión. Dirigentes y militantes de este movimiento, proveyeron cuadros a las organizaciones guerrilleras, incluso en los primeros años de la década de los noventa.

En los momentos de mayor representatividad, eran tan representativos y respetados que, como lo recuerda Sáenz de Tejada en su libro sobre Oliverio Castañeda de León, personas de sectores populares acudían a ellos para solicitar ayuda legal y eran invitados, incluso, a participar en ferias cantonales o en la inauguración de un “chorrito” de agua.

Seguramente que la distancia y el tiempo pueden recubrir los defectos, suavizar las carencias, minusvalorar los problemas. Se puede idealizar y existe la tentación de decir que todo tiempo pasado fue mejor.

La evaluación, no obstante, es más compleja.

Indudablemente que el movimiento estudiantil (y los movimientos sociales y populares) tuvieron tiempos de mayor esplendor. Pero fue a costa de una verdadera sangría y destrucción llevada a cabo para mantener un proyecto excluyente de nación que sigue proyectando su ominosa sombra en el presente.

Con la elección en 1998 de Jorge Mario García, esa AEU que por ciertos períodos breves pero intensos fuera uno de los mejores referentes de los intereses populares y que peleara contra dictaduras y feroces momentos de represión, se volvió definitivamente un recuerdo y se sumió en la anomia y la descomposición.

No obstante, el intento de EPA (Estudiantes por la Autonomía) por la reforma universitaria hace algunos años y que estudiantes de la USAC, de la URL y de la UMG estén participando en las protestas que se llevan a cabo para exigir la renuncia de Baldetti y Pérez Molina, pueden indicar un retorno de los estudiantes honestos y consecuentes a la vida política del país.

No existe nada seguro, pero resulta esperanzador.

Fotografía: Javier Arango

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

2 comentarios

  1. Una precisión: en 1998 no se eligió a Jorge Mario García, sino a un secretariado del grupo estudiantil Comp@ñeros. De ese secretariado resulto electo Fernando Sánchez como secretario general. Fue en las elecciones siguientes que “el Gilligan,” como le decían a García, que resultó electo. Por otro lado, se entiende que un artículo es la opinión de quien lo redacta pero habría que hacer el esfuerzo de documentarse un poco más.

  2. Mariano Gonzalez
    Mariano Gonzalez on

    Lamento si hubo una imprecisión.
    Lo que es cierto es que se debe estudiar el período. No fueron los setenta ni los ochenta, pero pasaron cosas que se deben comentar. Gracias por el comentario.

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