Desatando el nudo gordiano

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Abraham BarriosPor Abraham Barrios

Quejas cotidianas, catarsis vacías, todo el mundo sabe que no se puede ni se podrá. El miedo atávico a lo desconocido, a lo conocido, a la naturaleza humana y al fracaso nos dan las excusas que necesitamos para sufrir la incongruencia un día a la vez.

A raíz de mi entrega sobre la refundación, varias personas me manifestaron que están de acuerdo con la idea pero quisieran que se les señalara una manera plausible de hacerlo. El consenso entre los que desean pero no ven factible una refundación se centra en el papel protagónico que podrían jugar los partidos políticos actuales y el temor harto justificado de que a estos no les conviene un cambio en el status quo.

No es difícil apreciar la dificultad de un proyecto de refundación pacífica, ordenada y pronta que utilice las herramientas legales del sistema actual. Cuando se agrega la exclusión de los estamentos que lo controlan el reto se percibe imposible. Cierto, no podemos ignorar la dificultad, pero ¿debemos resignarnos a ese nudo gordiano?

En mi opinión no. Considero que no existe una solución fácil, pero creo que debe existir por lo menos una solución factible. Consideremos el Artículo 173 de la Constitución Política de la República de Guatemala (CPRG):

Artículo 173.- Procedimiento consultivo. Las decisiones políticas de especial trascendencia deberán ser sometidas a procedimiento consultivo de todos los ciudadanos.

La consulta será convocada por el Tribunal Supremo Electoral a iniciativa del Presidente de la República o del Congreso de la República, que fijarán con precisión la o las preguntas se someterán a los ciudadanos.

“La ley constitucional electoral regulará lo relativo a esta institución.”

El Artículo 173 podría servir para obtener el mandato que el Congreso de la República necesitaría para llamar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de acuerdo al Artículo 278 de la CPRG.

Para lograr el objetivo de exclusión de los actores políticos actuales, el proyecto de referendo y refundación debe ser conducido por la sociedad civil, gente sin afiliación vigente a cualquiera de los partidos existentes. Esta fuerza política no partidista consensuaría una propuesta -llamémosle “Proyecto A”- que habría de incluir más o menos los elementos siguientes:

  1. Rediseño de los distritos electorales por listado existentes a distritos electorales uninominales de acuerdo al número actual de diputados distritales (eliminación del listado nacional)
  2. Podrán ser candidatos únicamente ciudadanos residentes del distrito, miembros de un comité cívico local creado para el efecto
  3. Los partidos políticos actuales no podrán participar de ninguna manera directa o indirecta
  4. Afiliados y miembros electos de partidos políticos actuales podrán participar previa renuncia a su organización
  5. Las campañas de todos los candidatos serán aprobadas, financiadas equitativamente y supervisadas por las delegaciones locales del TSE
  6. Se prohibirá el financiamiento privado de campañas
  7. La intención de llamar a una ANC debe ser clara

El “Proyecto A” implicaría una reforma ad hoc a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), y sería un requisito sine qua non para poder llamar a una ANC sin la presencia de los partidos actuales. La pregunta en el referendo podría quedar más o menos así: “¿Está Ud. de acuerdo con que el Congreso de la República implemente las reformas legales contenidas en el “Proyecto A” y llame a una Asamblea Nacional Constituyente dentro de un plazo de noventa días?”

La opción del referendo presupone que sería necesario torcerles el brazo a los partidos políticos tanto para implementar el “Proyecto A” como para llamar a la ANC. Sin embargo, si la propuesta tiene apoyo popular significativo no podría descartarse que el Congreso elija obviar el referendo. En caso de que el Congreso se resista a la propuesta, la sociedad civil podría presionar al presidente para que él pida el referendo de acuerdo al Artículo 173 de la CPRG. Otra opción sería una petición de acuerdo al Artículo 277.

¿Difícil?, -sin duda. ¿Imposible? –no. En cualquiera de los casos, el éxito de la reforma dependería de que la sociedad civil se distancie del fatalismo atávico e irracional que nos tiene donde estamos.

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

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