Día de las Niñas

0

Desde la víspera tuvimos como regalo para las niñas del mundo la noticia de que el Premio Nóbel de la Paz fue merecidamente otorgado a Malala, la nena pakistaní que peleó por su derecho a estudiar.

Por estos lares ser niña no es nada fácil:

1. Su nacimiento representa muchas veces un premio de consuelo para quienes anhelaban un varón y en los casos de pobreza extrema, alguien que trabajará en el futuro para la familia del marido y por lo tanto, no valiosa como mano de obra que contribuya al ingreso de la casa que casi nunca es hogar.

2. Muchas niñas en Guatemala llegan a adultas callando el abuso sexual que vivieron en sus propias casas. Porque contrario a lo que los anuncios que instan a temerle a desconocidos, los violadores casi siempre son del círculo familiar y muy cercanos. Usualmente, si la nena reúne el valor para decirlo, no le creen y hasta la acusan de ser la provocadora.

3. Cuando el violador no es alguien de la familia y se da la consecuencia lógica de un embarazo no deseado, la opinión de la víctima no es tomada en cuenta y se le obliga a casarse con su abusador.

4. Que una niña estudie representa en muchas casas un gasto tan grande como inútil. Se hace el esfuerzo por enviar a los varones a la escuela. Total, ellos tendrán que mantener un hogar; sus hermanas pueden quedarse “haciendo oficio”.

5. Las niñas son las víctimas favoritas de las redes de trata. Les ofrecen un futuro liberador de las múltiples miserias que han conocido, pero la realidad no resulta como la pintan y terminan como esclavas sexuales, sujetas a abusos de todo tipo.

6. Muchas niñas tienen que ganarse la vida desde temprano, trabajando sin sueldo ni derechos en las ventas familiares o como empleadas del hogar a una edad en que todavía son niñas, pero exigidas como adultas.

7. El rol de hija maternal –la niña que es la encargada de criar a sus hermanos menores–, es frecuentemente impuesto y tolerado por ella “porque así me tocó”.

De las personas en nuestro país a quienes les ha sido robada la infancia, que no recuerdan esa etapa como una de estudios y juegos, sino de cargas, maltratos y lágrimas, el porcentaje mayoritario pertenece a niñas.
Sueño y trabajo para que algún día los derechos de las niñas a una infancia plena sean respetados. Con un país en donde no haya más niñas criando niños. Con un lugar donde ellas puedan desarrollar todos sus potenciales y vivir sin miedo. Con un Estado que garantice y proteja a las más vulnerables de la sociedad. Con unos padres que entiendan el privilegio que es criar a una niña para que llegue a ser todo lo que quiera. Con no volver a escuchar la frase: “como no fui hombre”.
Invertir en las niñas es el camino más corto y efectivo para mejorar nuestro país. Todos podemos hacerlo de alguna manera. ¿Qué se le ocurre a usted hacer por ellas?

Share.

About Author

Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

Leave A Reply