El béisbol y las vacaciones escolares

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Como muchos contemporáneos, me hice aficionado al béisbol de Grandes Ligas por las series mundiales que en 1977 y 1978 jugaron los Yankees contra los Dodgers, aunque ambos campeonatos fueron ganados por “los bombarderos del Bronx”, me hice fan para toda la vida del equipo de Los Ángeles.

El beis se convirtió en un deporte que se jugaba durante las vacaciones escolares, porque la postemporada coincide con el fin de las clases. Nunca tuvimos bates, pelotas, ni guantes; pero una tabla, una media –o calcetín– rellena de papel periódico y la mano limpia era suficiente equipo para jugar por muchas horas, sin contar las entradas.

A diferencia del fútbol, que se puede jugar con un par de piedras como portería y una pelota barata, el béisbol es un deporte que –para jugarlo como debe ser– necesita equipo caro, por eso no es tan popular en este país.

Hacer la pelota con una media de mujer era todo un arte, había que rellenarla con papel periódico mojado, luego enrollar, dar vuelta a la media, enrollar, vuelta, enrollar, hasta que solo quedara una parte de la media para hacer un pequeño nudo; el chiste era que la bola quedara lo más dura posible para que no se deformara al batearla.

Ingrediente esencial de la fiebre del béisbol eran las transmisiones que realizaba canal 7. La mayoría recuerda “la gracia” de Abdón Rodríguez Zea y la música de Bebu Silvetti interpretando “Manos de terciopelo”. Abdón lograba hacer entretenida la transmisión de los juegos, que luego se harían habituales los sábados y domingos. A mí me gustaban más los partidos narrados por Rafael, hermano de Abdón, quien no era tan dicharachero, pero tenía profundos conocimientos del juego, de los jugadores y los equipos; además era buen poeta.

Mi afición por el béisbol, deporte que nunca jugué formalmente, fue tal que me dio por escuchar toda la temporada. Resulta que mi papá tenía un radio de onda corta y un día logré captar la emisora que transmitía los juegos de los Dodgers y la escuché durante mucho tiempo, hasta que el radio desapareció.

El béisbol es un deporte en apariencia aburrido y difícil de entender, pero cuando se llega a conocer es todo un espectáculo, que se vuelve más atractivo mientras más cerrado es el juego, porque da lugar a echar mano de la estrategia y la táctica, como en el ajedrez; por eso me gusta más el beis que se juega en la liga nacional, que es más cerrado, mientras el de la liga americana es más al batazo.

Un partido béisbol dura entre dos horas y media a tres horas, en promedio, a veces se extiende mucho más; en la actualidad es difícil tener el tiempo para observarlo, por eso me he vuelto beisbolero de postemporada, más cuando llegan los Dodgers, como en los últimos cuatro años, que han ganado su división, pero les ha faltado para regresar a la serie mundial, a la que no asisten desde 1988, cuando fueron campeones de la mano de Kirk Gibson, quien protagonizó uno de los momentos más memorables del deporte rey en aquella oportunidad.

La serie mundial de este año la disputarán dos equipos de los considerados tradicionalmente perdedores, por la liga Nacional van los Cachorros de Chicago, que no ganan desde 1908, y por la liga Americana van los Indios de Cleveland, cuya última victoria fue en 1948. Aunque eliminaron a los Dodgers, espero que ganen los Cachorros.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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