El chiste del vampiro violador

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Sofía FuentesPor Sofía Fuentes

Déjeme contarle un chiste que me contaron.

Érase una vez en un pueblo donde en las noches se aparecía un vampiro que después de atacar sexualmente a las mujeres les pegaba una madreada que las dejaba medio muertas. En ese pueblo había una muchacha tan fea, pero tan fea, que nadie le hacía el favor. Tenía 37 años y aún no sabía nada sobre el amor.

Ya en el colmo de su desesperación, esta muchacha salió una noche para ver si se le aparecía el vampiro, sin importarle el riesgo, se sentó en una banca del parque a esperar.

Como a media noche aparece el Vampiro Violador.

¡Agarrate mamacita porque yo soy el Vampiro Violador!– le dice, tomándola entre sus brazos y desnudándola. Pero en eso le da un destello de la luz del farol en la cara a la muchacha, y el Vampiro Violador la ve, se asusta y dice:

¿Sabes qué? ¡A ti nomás te voy a madrear!”

¿Se rió? Yo sí, las primeras veces que lo escuché. Y también me he reído a carcajadas con otros cientos de chistes como ese. Me tomó mucha información sobre la rape culture, año y medio en la facultad de Ciencias Políticas y pensármelo mucho para captar los mensajes implícitos de estos chistes. De alguna manera, este chistesito te dice que la chava quería ser violada, que quería ser lastimada, que la violación puede ser romántica y que el vampiro es un tipo cool que le dio el toque final a la broma. Eso es absolutamente incorrecto, y quien se crea estas ideas está severamente hundido en su desinformación y prejuicios.

¿Han escuchado que uno es lo que come? Yo digo que uno es el conjunto de entretenimiento que consume. Y es que el entretenimiento también forma; nos muestra cómo debemos actuar y cómo no, y cuál es nuestro papel en el mundo.

Si usted consume películas de acción, una que otra novela, series de televisión norteamericanas, un par de libros al año y miles de memes de WhatsApp, ¡felicidades! Usted es una persona perfectamente normal y eso está bien. Pero debe desarrollar el criterio para descartar el entretenimiento que tiene discursos de odio o que reproducen conductas que afectan a otros.

Así que dejemos algunas cosas en claro.

Uno, las mujeres no queremos ser violadas. Ni golpeadas. Nunca, bajo ninguna circunstancia. Dos, los violadores y madreadores son la escoria de la sociedad. No son geniales, ni inteligentes, ni graciosos. Tres, no es correcto -nunca- violar y golpear a alguien. No importa el sexo, la preferencia sexual, si está preso o no, a cualquier otra excusa que se le ocurra a un violador decir.

Cuatro, el entretenimiento influye en cómo es que usted piensa y actúa. Estos chistes no son ‘solo una broma’. Esos chistes contribuyen a la opresión de la mitad de la población mundial. Usted es el entretenimiento que consume.

En fin, sea crítico. Día a día escuchamos y vemos un montón de entretenimiento barato, que desinforma y daña, y es fácil naturalizarlo e invisibilizarlo. Nos toca a todos aprender a no esparcir porquería… y a no tragarla.

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En Paralela

Somos cuatro mujeres con mucha consciencia de género. Nos une la voluntad de hacer escuchar aquella forma de pensar nuestra realidad que corre en paralela a la opinión hegemónica y que frecuentemente es subestimada o ignorada. Queremos reivindicarnos como mujeres, como estudiantes universitarias y como ciudadanas guatemaltecas. Bienvenidos y bienvenidas a nuestro espacio. Primera semana: Celeste Guzmán Jugando a la vida, respetando sus respectivas reglas, algunas de ellas difíciles. Me encuentro en un momento desafiante: se está moviendo al mundo, con evoluciones y revoluciones de generaciones que al igual que yo están en la búsqueda de aquello que llaman democracia. Segunda Semana: Jaqui González Nací en el extranjero pero crecí en el oriente del país. Soy estudiante de relaciones internacionales, abierta a la verdad y optimista sin remedio. Convencida de la reconstrucción de una mejor Guatemala, me uno a la lucha contra la conformidad y exclusión. Tercera Semana: Sofía Fuentes Futura internacionalista. Idealista frustrada. Columnista amateur. Me gusta el sarcasmo, la literatura y toda conversación inteligente. Detesto la corrupción, la discriminación y los pelos en la lengua. Creo en que el diálogo y el disenso son el camino al progreso, en que el cambio se realiza con acciones y en que las redes sociales son aún un pozo inexplorado de imaginación política. Cuarta semana: Alejandra Escobar Mujer aprendiz de la vida, consciente del ahora y creyente de un mejor mañana. Soy amante de la igualdad, la justicia y la tolerancia en la sociedad. Estudiante de Relaciones Internacionales empeñada a buscar y dar lo mejor para Guatemala. Busco expresarme para crear reflexiones positivas con la esperanza de crear un cambio.

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