El cuco rojo

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Nos gusta demonizar casi tanto como santificar. Como nación oscilamos entre la idolatría y el linchamiento. Que lo digan Sandra Torres y Roxana Baldetti, quienes ya tuvieron su dosis aderezada con machismo.

El cuco actual es rojo. Por supuesto que dicho candidato parece una fuente inagotable de insensateces, tal como las dos señoras antes mencionadas. El punto es a quién favorece que el humor de pastelazo ocupe el escenario central.

Todos los que aconsejan votar por partidos pequeños parecen desconocer que sólo hay dos personas con probabilidad de ganar la presidencia: El cuco rojo y la ex primera dama. Pensar que a estas alturas aparezca un candidato que cambie ese panorama o que uno de los diminutos logre colarse a segunda vuelta es caer en ingenuidad.

Lo peor que le puede pasar a un candidato es que nadie hable de él. Que se hable bien o mal, pero que se hable, le favorece. Los haters posicionan más y mejor que los fans. Por eso vemos cómo “canela” aprovecha para pelearse con los dos punteros, con la vana esperanza de que eso le permita colarse entre ellos.

Mientras nos regocijamos en memes, la asistencia a las manifestaciones ha bajado, muchos se pronuncian a favor de una supuesta institucionalidad, incluida la embajada y el sector empresarial: ya nos colocaron un vice conservador y pareciera que no quedará más remedio que ir a elecciones. Si lo permitimos. Si nos distraemos lo bastante con el circo, podemos estar seguros de que los titiriteros no lo harán.

El resultado electoral en esta coyuntura es totalmente previsible:

¿Cree usted en serio que la ex primera dama es menos peor que el cuco rojo? ¿Ya se dieron cuenta a quién lleva de vice?

¿Piensa que puede un candidato digno tener una posibilidad de ganar?

¿Aún cree que el voto cruzado es la solución?

Mantener la exigencia de renuncia, pedir un gobierno de transición que postergue las elecciones y haga las reformas pertinentes, debería ser la ruta. No menos que eso. Y si no se da, mi opción es Voto Nulo.
El riesgo de permanecer mucho tiempo viendo a los payasos es olvidar que ellos no son el plato fuerte del programa. Pero al final se pueden adueñar de él.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

1 comentario

  1. José Alfredo Calderón E. on

    Hay que ver el bosque (la perversidad estructural del sistema) y no solo el árbol (los distractores que nos presentan)… Unidos, enfocados e inteligentes!!

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