El cuero de las correas

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Por supuesto que sabemos:
las corporaciones son municipales,
los aranceles son jueces,
las tarifas magistrados,
el sistema una canción de Leonard Cohen.

Por supuesto que sabíamos:
El congreso es un espejo de dos vías,
el recaudador recaudaba
en presente y pluscuamperfecto
mandados presidenciales.

Tenía que llegar, bienaventurado y temible
Iván, cabal a la enhorabuena,
a llevarse las paredes,
a llevarse los pasillos,
a llevarse los sabíamos.

Tenía que dejar, articulado e impasible,
Iván, a la merced del espejo,
las verdades arrugadas,
las verrugas maquilladas,
los esqueletos de indios.

El sistema es lo de menos,
se arregla de la noche a la mañana,
no hace falta saber que no se sabe,
no hace falta saber que no se supo.
Hace falta saber que el problema es otro.

Y nos llegó el algún día
de la mano del ojalá.
Se nos hizo a las correas del cuero,
y nosotros sin no sabíamos,
y nosotros sin supimos.

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Abraham Barrios

Estudiante empedernido de la naturaleza humana y amante de las causas perdidas. Aparte de eso, muy difícil de etiquetar.

1 comentario

  1. carmenlemusvalenzuela on

    En su epistola satirica Francisco de Quevedo hereda a la humanidad:
    ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ” Siglos de estudio y la verdad desnuda,
    y romper el silencio el bien hablado
    pues sepa quien lo niega y quien lo duda que la verdad nunca fué muda”.

    Gracias por la entrega Abraham Barrios.

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