“El debido proceso”

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Los defensores de los corruptos invocan “el debido proceso” cuando ya no tienen más argumentos. En el reciente jueves de CICIG y MP, Thelma Aldana e Iván Velásquez presentaron pruebas de que el monopolio de los canales de televisión en VHF había financiado ilegalmente al Partido Patriota, incluso pidieron orden de captura contra Alba Lorenzana, la esposa de Ángel González, el poder detrás de los canales. En la ronda de preguntas, un periodista le preguntó a Jimmy –que acompaño a la fiscal y al comisionado en la parte final de la conferencia– si el gobierno iba a rescindir la concesión de los canales, a lo que Jimmy, entre evasivas respondió: Bla bla blá y que se respete “el debido proceso”.

El CACIF, FUNDESA y otros entes similares, defendieron a Otto Pérez hasta el último momento, solo fueron capaces de pedir la renuncia cuando la presión era incontenible, mientras tanto repetían, cual mantra de loro, que tenía que respetarse “el debido proceso”.

Ahora que empresarios y banqueros han sido acusados de distintos delitos, sus respectivos patrones se solidarizan con ellos y salen a decir que son gente honorable y: Bla bla blá y que se respete “el debido proceso”.

Las investigaciones de la CICIG y el MP han demostrado que el sistema de justicia ha funcionado durante muchos años con base en sobornos y tráfico de influencias, en donde el pago de favores políticos desembocó en la peor crisis de corrupción que se haya visto en el país. Quizá a eso llaman “debido proceso”.

El trabajo serio y el profesionalismo de la CICIG y el MP ha sido puesto de manifiesto en todas las audiencias: cientos de escuchas y miles de papeles para documentar cada caso, sumado a la consistente exposición de los fiscales, no han dejado dudas, hasta ahora, de que las acusaciones están fundamentadas en pruebas concretas. Por supuesto que todo debe ser corroborado en un juicio, pero las pruebas presentadas en las audiencias de primera declaración han sido tan amplias y contundentes que casi no dejan lugar a la presunción de inocencia.

Entonces, invocar “el debido proceso” cuando desde el inicio las pruebas aportadas por el MP y la CICIG han sido contundentes es equivalente a convertirse en defensores oficiosos de corruptos y mafiosos. Sería mejor que caciferos, fundesos, camperistas y demás defensores del status quo tuvieran la entereza de reconocer y condenar la corrupción y de limpiar su propia casa; pero prefieren escudarse en frases trilladas y, al final, ser cómplices de la corrupción.

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Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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