El espacio urbano nos toma el pelo

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Eduardo Galeano, en El libro de los abrazos dice que “Si la contradicción es el pulmón de la historia, la paradoja ha de ser, se me ocurre, el espejo que la historia usa para tomarnos el pelo”.

Recuerdo la cita porque en el país tenemos una amplia muestra de esas tomaduras de pelo que da la historia y que se muestran de muchas formas, incluso urbanísticamente.

No había caído en la cuenta de una de estas paradojas, muy sugestiva de nuestra esquizofrenia, sino hasta que leí el reportaje Para la memoria Guatemala tiene solo 100,000 de Elsa Cabria, donde recuerda que el Archivo Histórico de la Policía Nacional comparte manzana en la zona 6 con el depósito de chatarra de la policía y Avemilgua, la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala.

¿No es medio loca esta coexistencia espacial?

No es, ni mucho menos, lo más grave después del conflicto.

En términos de tejido social, muchas comunidades quedaron divididas por la vecindad de ex patrulleros de defensa civil y ex comisionados militares por un lado y familiares de asesinados y desaparecidos, víctimas de tortura y violación por el otro.

Esto provoca un quiebre importante y trágico en la dinámica comunitaria. De hecho, la eclosión de violencia que tuvo características genocidas, alteró la convivencia a nivel nacional (con desequilibrios más o menos graves, de acuerdo al lugar específico) y dejó efectos significativos que todavía persisten.

Debido a la combinación de violencia e impunidad, es posible considerar que muchos fenómenos posteriores, como casos de linchamiento, participación en estructuras criminales o prácticas de poder autoritarias, pudieron emerger de manera amplia en ciertos lugares. El propio dolor de las pérdidas, así como esfuerzos organizativos de sobrevivientes y organizaciones acompañantes, surgen como respuesta a este trauma histórico.

Sin embargo, la coexistencia del AHPN y de Avemilgua en una misma manzana resulta llamativa y simbólica. Puesto que la Avemilgua, como se sabe, es una institución que apuesta por legitimar la historia de los vencedores (del ejército y de los empresarios) y que trabaja por ese fin junto a otras como la Fundación contra el Terrorismo, mientras que el AHPN ha servido (involuntariamente desde quienes los escribieron) para recoger lo que esos vencedores se han negado a reconocer: su responsabilidad en la barbarie, específicamente a través de la revisión de los registros de la antigua Policía Nacional.

Descubierta por casualidad, fue el ojo de historiador de Edeliberto Cifuentes el que le hizo sospechar de la importancia de esos papeles mal almacenados, permite adentrarse en parte de esa historia tenebrosa del país. Historia que sus vecinos de manzana (y muchos otros, por supuesto), se empeñan en negar.

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Mariano González

Psicólogo errante por otros campos y quizás errado. Ha llegado aquí por azares del destino y haber recibido privilegios inmerecidos, como comer los tres tiempos. Perpetra algunos artículos y ensayos. Fascinado con la imagen del ángel de la historia de Walter Benjamin, intenta (sin saber si bien), seguir la exhortación de "pasar por la historia el cepillo a contrapelo".

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