El IGSS no es monopolio, ha sido botín

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¿Debemos privatizar el IGSS porque “no funciona” o es insuficiente?

Aquí algunas historias reales para reflexionar sobre el tema, todas con nombres ficticios:

Karla, quien gana el sueldo mínimo, –Q2,747.04–  tuvo que ser operada de la columna. Fue operada en el IGSS, donde le descuentan cada mes Q132.68  y no pagó por la operación nada extra. En un hospital privado modesto, sin muy buenos especialistas, le hubiese costado no menos de Q100,000, equivalente a más de 3 años de salario,  y nadie le hubiese dado un centavo durante los 3 meses que duró su reposo postoperatorio.

Antulio se queja por los Q350.00 que le descuentan por el IGSS, dice que pierde mucho tiempo cada vez que debe ir él o algún miembro de su familia. Y es verdad. Lo que no dice es que con un seguro privado donde pagara esa cantidad mensual no le cubriría ninguna enfermedad crónica preexistente, ni tampoco los partos de sus hijos, ni los servicios de pediatría de ellos, menos aún la invalidez en caso de que le ocurriera.

Marisol es médica especialista en el IGSS, en cada jornada de trabajo debe atender más de 30 pacientes, lo cual es contraindicado. No puede darle mucho tiempo a cada uno y por eso las citas se alargan.

Julián es enfermero en el mismo lugar y con frecuencia atiende mal a los pacientes que debe atender a diario. No le preocupa que se quejen porque su plaza la obtuvo por haber trabajado en la campaña del partido oficial.

Silvia paga un seguro privado por Q1,200.00 mensuales que no le cubre muchos aspectos y con cuyo servicio no está satisfecha, pero como profesional autónoma, no paga el Seguro Social.

Carlos y su esposa Ana tuvieron un embarazo de alto riesgo y eligieron el “mejor” hospital de la ciudad, o sea, el más caro. Cuando nació prematuramente su hija Victoria, los médicos del lugar no le dieron esperanzas y les preguntaron si tenían derecho a IGSS, porque este contaba con la mejor unidad de Neonatología. Carlos sí pagaba la cuota, pero se jactaba de jamás usarlo. Llevaron a la bebé al IGSS y de ahí salieron felices con ella tras un mes, sin haber pagado nada. Cada día de estadía en el hospital anterior les habría costado más de Q20,000 .

Marcos es soldado, le aburre cuando tiene que ir al IGSS porque es muy tardado y no siempre tienen la medicina que le mandan. Dichosos los oficiales, piensa, ellos sí tienen derecho al Hospital Militar.

Alfonso, dueño de un conocido laboratorio farmacéutico, se frota las manos; acaba de llegar como presidente de la Junta Directiva del IGSS su compañero de colegio que le prometió “echarle la mano” y debe diseñarle una lista de sus productos para que con base en ella se haga la licitación. La comisión que pide no es pequeña, pero el negocio será mucho mayor.

Jacinta tiene al cuarto de sus hijos muy enfermo, su vecina curó al suyo en el IGSS donde le aplicaron un tratamiento largo y costoso. Ella, que lava ajeno para mantener a su familia, no tiene seguro social ni menos para pagar un privado. Le queda el hospital público, donde de todos modos tiene que pagar y nunca hay nada.

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social ha sido junto con el Código de Trabajo el mejor legado de la Primavera Democrática, un sistema de seguro social que perseguía incluir a las grandes mayorías y que fue ejemplo continental. En el transcurso de los muchos años desde el golpe de estado gringo en nuestro país en 1954, gobiernos a cuales más corruptos han tomado como botín el Seguro Social, garantizando que se compren las medicinas sobrevaloradas y que no siempre son las indicadas, como pago de favores de campañas.

Adicionalmente, el gobierno no ha pagado la cantidad que debe. ¿Sabía usted que la deuda ascendía en enero del 2015 a más de Q31,000 millones?  ¿Tiene idea todo lo que se podría hacer con esa cantidad? ¿Cuánto más personal se podría contratar y más eficiente sería la institución si todos los patrones pagasen puntualmente sus cuotas y reportasen a todos sus empleados?

Como a los guatemaltecos nos encanta la catarsis sin reflexión, ha surgido una cuenta en redes sociales llamada “Desmonopolicemos al IGSS”, que habla de todas las fallas en su servicio pero no dice que lo que hay detrás es un afán de privatizar la institución y beneficiar a unos pocos, los de siempre en nuestra historia.

No hay en la actualidad un seguro privado que cubra todo lo que el IGSS hace por esa cantidad. Se necesita pagarle lo que se le debe, administrarle bien y dejar de sobrevalorar las compras de medicinas, pero tengamos cuidado con pedir una privatización que se va a volver en contra nuestra, las personas comunes que no tenemos para pagar tratamientos en Houston.

Con la educación, nos hicieron creer que no era asunto del Estado y que pagando, los que pudiéramos hacerlo, obtendríamos mejor instrucción para nuestros hijos. Los resultados han probado que el egoísmo se vuelve en nuestra contra. Que no nos pase también con el seguro social. No es un monopolio, es una institución vital para garantizar el acceso a la salud de la clase trabajadora. Bastante la han dañado y utilizado ya, no lo sigamos permitiendo.

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Elizabeth Rojas

Mujer, feminista, irreverente apasionada de la vida, comprometida con la salud mental. Escéptica e irónica, pero creyente en el poder de las redes sociales, la herramienta ignorada.

5 comentarios

  1. Raul Edgardo Roca Barillas on

    La historia del I GSS es como la presenta esta publicación, real en todo lo escrito, espero que algún dia todos entendamos lo valioso que es. Y ha sido. Yo le debo muchísimo. Viva Arévalo.

  2. Roberto Medina on

    Totalmente de acuerdo, el IGSS es un legado para la clase trabajadora el cual ha sido manoseado de manera política, para favorecer a las mafias que operan a traves de los partidos politicos, en su objetivo de enriquecerse de manera ilícita saqueando todas las instituciones en las cuales pueden meter sus asquerosas manos.

  3. José Víctor Cruz Mendia on

    Sin dud,, el mejor y realista artículo sobre la realidad del seguro social guatemalteco.

    Quienes promueven las desventuras del Instituto son los mismos empresarios, quienes hasta se dan el lujo de promover seguros privados como aporte a sus trabajadores.

    Otro tema, lamentable, por cierto, es el provisional. Bajo el argumento de “ganar más, hoy”, obligan al trabajador a cotizar sobre el salario mínimo. El resto se les paga como comisiones y, por ello, a la hora del retiro, se reclaman pensiones de hambre. Dicho de otra manera, las malas pensiones, obedecen a malos salarios.

    De la deuda, nadie se salva. Ni los grandes de la primavera democrática. A pocos días de la renuncia del coronel Arena, el Congreso emitió el decreto que convalidó el primer impago de la parte que, como Estado, se le adeudaba ya, a 5 años de fundado.

    Solo en el marco de una refundacion del Estado se debería de hablar de qué hacer con la Institución. Porque, hoy en día, aun con las ineficiencias que muestra, es una bendición.

  4. Pobladores Preocupados on

    EL ESTADO debe miles de millones al IGGS, las municipalidades otro tanto y sector privado +/- 1 mil millones
    ENTONCES COMO VA A FUNCIONAR BIEN Y SI FUERA MALA INSTITUCIÓN el cacif no estaría ansioso por quedárselo EXIJAMOS QUE TODOS LE PAGUEN LO QUE SE EMBOLSAN DE LOS DESCUENTOS QUE HACEN A LOS TRABAJADORES a quienes les siguen atendiendo aunque no paguen los patrones
    Y además los que llegan de funcionarios se roban todo lo que pueden. NO A LA PRIVATIZACIÓN NO AL DESPOJO DEL PATRIMONIO NACIONAL

  5. Pobladores Preocupados on

    ENTRE QUE los presidentes de turno nombran al presidente de la junta y el cacif al vocal y juntos al gerente SI HAY UN MONOPOLIO pero de corruptos que cooptan la institución TODOS se distribuyen el pisto a su gusto.
    A esto sumemos los contratos con los negociantes de la salud (empresarios) prorroga de contratos a proveedores que se han convertido en inamovibles Y AHORA se quieren embolsar el fondo de pensiones dicen que para pasar todos los fondos al BID, ¿porque para que? y pretenden que este banco forme parte de las mesas de dialogo para la reforma fiscal ESTO SI ES INJERENCIA QUE POR NINGUNA RAZÓN MOTIVO O CIRCUNSTANCIA DEBEMOS PERMITIR

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