El indignómetro

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El indignómetro empezó como un indicador arbitrario, una grafiquita mostrando cómo yo percibía los ánimos de la  gente en Twitter. Muchos otros ya usaban el término aquí y allá para satirizar los reclamos viscerales que la gente hacía en reacción a la noticia macabra del día o a la declaración bochornosa de alguna personalidad moderadamente conocida. Hasta que naturalmente perdió el chiste el día que analicé 80,000 tuits y le calculé valores reales a la indignación, entonces dejó de ser mera ficción.

Las circunstancias por las que atraviesa el país después del desmantelamiento de la red de corrupción en la Superintendencia de Administración Tributaria, el caso «La Línea», hicieron que toda esa indignación tomara un cauce común y empezara a proyectar la evidente realidad; la de un país entero fastidiado por la corrupción de sus gobernantes. El Presidente Pérez Molina declaró que «solo un grupo pide su renuncia» y por supuesto que es un grupo el que pide la renuncia del presidente y la vicepresidenta; uno de importante tamaño. La revista digital Soy502 estimó que fueron 32,000 los asistentes a la Plaza de la Constitución el 25 de abril pidiendo la renuncia de Pérez y Baldetti. El 1 de mayo, además de las organizaciones que siempre marchan por el Día de los Trabajadores, también lo hicieron estudiantes de la USAC y la URL. Otros miles más acudieron el 2 de mayo a la Plaza Central y se ha convocado a otra demostración similar para los sábados 9 y 16 de mayo dejando en claro que el movimiento conserva su momento.

Unos días después de que la CICIG desmantelara la red de defraudación en aduanas, más o menos el 22 de abril, el indignómetro detectó que en Twitter empezó a usarse moderadamente la etiqueta #RenunciaYa. Luego, unas horas antes de la marcha del 25 de abril las redes sociales se encendieron en actividad llegando a producir más de 200 tuits por minuto de #RenunciaYa durante la hora pico de la manifestación, reflejando fielmente lo que sucedía en las calles. El fin de semana concluyó con más de 15,000 tuiteros unidos al clamor.

RenunciaYa-chart

Lo importante es que el movimiento no se detuvo allí y ha continuado ganando simpatizantes a un ritmo constante; al 6 de mayo ya son más de 22,000 los que a todas voces piden un cambio a través de más de 81,000 tuits y 3 millones y medio de re-tuits. No se pide la declaración de patrimonio (como algunos medios equivocadamente publican) ni se pide antejuicio; se pide la renuncia. Para contrastar, hice el análisis de las etiquetas #BaldizónPresidente y #LeTocaAGuatemala, las cuales hasta la fecha han generado alrededor de 300 tuits provenientes de 60 usuarios. La consigna #BaldizónNoTeToca en contra del candidato alcanza los 24,000 tuits de alrededor de 7,000 usuarios.

¿Qué importancia tiene esta comparación? Es una muestra de la marginal relevancia –a favor o en contra– que tiene el candidato que encabeza las encuestas, genera un poco de rechazo pero sobre todo mucha apatía. Cuentan que durante su asamblea general en la plaza central no escucharon aplausos cuando anunció oficialmente su candidatura y no me sorprendería que fuera cierto, su imagen no mueve al guatemalteco.

Si comparamos estos leves números con lo que de verdad motiva a la gente, una iniciativa de base y sin partidismos como el movimiento #RenunciaYa, es evidente lo que es popular –al menos dentro el grupo demográfico que domina twitter: la gente joven de áreas urbanas y suburbanas.

No importa cuántos simpatizantes de cartón compre o si por tener a los canales de televisión y radio en su bolsa estos proyecten una imagen más importante de lo que en realidad es en las encuestas, ahora tenemos las herramientas para tener la certeza de que el guatemalteco no se identifica con las ofertas políticas existentes, ni con el turbio sistema de campañas electorales. Todo esto deja mucho en qué pensar con respecto al oscuro sistema de financiamiento electoral y al monopolio de la televisión y la radio que se encargan de presentar una imagen que no es.

Menos mal ahora ya tenemos cómo darles color.

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Alejandro Echeverría

Alejandro es ingeniero, tecnólogo, fotógrafo y montañista.

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