El loro que aprendió a hablar y a escribir (Fábula)

0

Hace muchos años existió un loro que vivía parado en una estaca y su único deseo era aprender a hablar. No siempre supo que podía hacerlo hasta que un día abrió el pico y notó que el sonido que emitió era similar al habla de los seres humanos. Entonces se empeñó en repetir todo lo que escuchaba.

Con el paso del tiempo aprendió a decir algunas palabras y las pronunciaba cada vez que alguien se le acercaba. También se dio cuenta de que podía observar cosas que pasaban a su alrededor y que al contarlas acaparaba la atención de las personas.

No pasó mucho tiempo hasta que el dueño advirtió que el loro podía decir algunas palabras y pensó que era buena idea enseñarle más. El loro estaba feliz porque todos los días aprendía algo nuevo y repetía las palabras que su dueño le enseñaba.

El dueño de loro pronto descubrió que podía enseñarle a contar historias y que el ave las repetía encantado solo con recibir suficiente comida.

Poco a poco el loro supo que si contaba las historias de tal forma que beneficiaran a su dueño este se ponía feliz y le daba mejor comida. Entonces se volvió experto en manipular los hechos que sucedían a su alrededor para quedar bien y recibir alimentos más apetitosos.

La vida del loro era perfecta, incluso llegó un momento en que el dueño descubrió que el pájaro también podía aprender a escribir. Fue así que el loro no solo hablaba, ahora también escribía las historias que le gustaban a su amo. Después hasta llegó a salir en televisión, siempre contando cosas para quedar bien con quien lo alimentaba.

El loro se convirtió en hábil observador de lo que pasaba en la realidad inmediata, pero para seguir siendo alimentado tenía que contar las cosas teniendo el cuidado de no perjudicar a su dueño. Y así vivió feliz toda su vida, disfrutando la buena comida que su amo compartía con él.

Así como el loro de la historia existieron otros. Muchos aprendieron a contar historias y a seguir las instrucciones de sus dueños, unos fueron mejor alimentados que otros, aunque todos recibían sus raciones, siempre y cuando no dañaran a sus amos.

Hubo algunos que aprendieron a pensar por sí mismos y decidieron contar las cosas tal como las observaban, esos pocos loros fueron echados de sus casas y nunca más fueron alimentados.

Share.

About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

Leave A Reply