El reencuentro con las calles: el retorno esperado

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Guatemala es un barco a la deriva, como muchos barcos a la deriva hay en el mundo, pero tiene un elemento particular: los ciudadanos y los movimientos sociales están peleados con las calles. Lejos están las gloriosas jornadas de Marzo y Abril de 1962 en contra de la represión y un sistema de transporte que cincuenta y tres años después sigue sin funcionar. Lejos están los días en que los movimientos sociales articulados salían a demandar al Estado mejores condiciones de vida.

Roxanna Baldetti es el vivo ejemplo de lo que provocó la élite tradicional encabezada por el CACIF financiando a diestra y siniestra y sin escrúpulos, a cualquier partido político en su afán de controlar todo el aparato estatal y así consolidar su poder. El resultado fue crear a su propia competencia, unas élites emergentes motivadas por el aspiracionismo, por la ansiada movilidad social sin importar los medios en una estratificación social que no tiene ascensor ni escaleras. Dichas élites resultaron más corruptas y con deseos de obtener más privilegios del Estado de los que tenían la élite que les permitió nacer, crearon redes clientelares y clandestinas alrededor de las instituciones del Estado. Este modelo de Estado fue diseñado en tiempos de Álvaro Arzú, creador del Estado más clientelar y corrupto desde el ingreso del modelo neoliberal en toda América Latina.

Naturalmente, la élite tradicional se ha dado cuenta de su error, hoy miran con miedo a estás élites emergentes y han comenzado a renegar de Arzú. Los intelectuales orgánicos de la élite tradicional han dejado de buscar la forma de justificarlo a sabiendas que es el responsable de iniciar el debilitamiento de las instituciones del Estado. Quince años después, la CICIG y el Ministerio Público han desarticulado una red clandestina dedicada a defraudar al Estado y que la encabeza “El Presidente” y “La Señora”. Esto es lo que el derrocamiento de Árbenz en 1954 y la guerra nos dejaron, la incapacidad de avanzar y la desarticulación de los movimientos sociales. Lejos están los días en los que Guatemala era un ejemplo de desarrollo y una sociedad que salía a manifestar por el derecho irrenunciable a vivir mejor.

Es curioso que precisamente un general que ayudó a desarticular los movimientos sociales y una civil que se benefició del clientelismo político sean los que nos regresaron la indignación al cuerpo y la convicción de volver a las calles. Pero ojalá no sea una salida cada cuatro años, el empoderamiento de la ciudadanía pasa por ser constantes y consecuentes. No se puede olvidar que existen muchas peticiones que se engloban en la refundación del Estado. Los que aún están por nacer no pueden ser víctimas de la irresponsabilidad de las generaciones anteriores a ellos.

Las calles son el campo de acción de los ciudadanos que buscan desesperadamente cambios reales, en ese campo de acción asesinaron a Oliverio Castañeda de León, quien antes de recibir los impactos de bala expresó ante miles de personas una frase que seguramente define el anhelo de la ciudadanía durante el contexto de aquellos días y que seguramente puede definir también el anhelo que se tiene en el contexto actual de Guatemala, “mientras haya pueblo, habrá revolución”.

Las calles siempre nos esperaran, es el obligado eterno retorno cuando un país tiene instituciones y/o gobernantes que no funcionan. Linda frase aquella que invita a valorar la historia porque sirve para aprender de los errores, pero solo será eso, una linda frase hasta que la ciudadanía comprenda que detrás de los errores de los gobernantes hay un error primario, el del ciudadano que no lucha por más democracia, mejores instituciones y una vida de calidad.

Hoy hay un grupo de jóvenes, un equipo de chilenos que enfrenta un momento difícil, un momento de incertidumbre. Un grupo de jóvenes a los que no les ha sido fácil, pero quienes después de mucho tiempo nos hicieron recuperar las esperanzas, darnos cuenta de que podemos remontar cualquier marcador. Le dieron sentido a la frase -querer es poder-, y nos sacaron a la calle a celebrar con ellos sus victorias. Recuerden que cuando ganan ellos, ganamos todos (…) Salimos a la calle nuevamente: la educación chilena no se vende, se defiende”. Claudio Palma, relatador deportivo chileno invitando a los ciudadanos a apoyar al movimiento estudiantil chileno (para ver más en: https://www.youtube.com/watch?v=pAmPLdiV5T8 ).

Fotografía tomada de: eldemocrata.com.gt

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Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

1 comentario

  1. Podemos agregarle a la frase de Oliverio… Mientras haya un pueblo con sed de justicia, habrá revolución.

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