El teatro de la impunidad: del Genocidio a la corrupción

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Foto tomada de www.plazapublica.com.gt

Es evidente que un sistema de gobierno que está ideado fundamentalmente para garantizar privilegios y no el bien común, hará de la impunidad y la violencia el ejercicio cotidiano y sistemático del poder. La impunidad no es más que la inexistencia de responsabilidad penal, civil, administrativa o disciplinaria por parte de autores de crímenes o violaciones. Puede darse de facto o de derecho y se impone con el fin de evadir los procesos de investigación para no resultar inculpados, detenidos o procesados e incluso en caso de ser declarados culpables, que las condenas sean ad hoc.

Pero para producir este entramado que permite la impunidad, es necesario contar con actores tales que legitimen la impunidad como la forma de librarse de culpa. Recordarán, el sistemático y regular uso de una serie de acciones conocidas como litigio malicioso a lo largo del proceso judicial emprendido contra Ríos Montt y Rodríguez Sánchez por el delito de Genocidio y Deberes contra la Humanidad. En dicho proceso penal, los abogados defensores de ambos ex militares, hicieron uso indebido de recursos legales, de prácticas discursivas con el fin de generar escenarios mediáticos, recurrieron a acciones anti técnicas y reñidas con la ética de cualquier profesional digno del derecho.

Imagino que recuerda usted el momento en el que contrario al juramento profesional que realizan, abandonan a su defendido en pleno desarrollo del juicio o bien cuando uno de los abogados vociferaba una serie de insultos contra la presidente del Tribunal de Mayor Riesgo. También imagino que se ha de recordar muy bien de los rostros de estos actores del teatro de la impunidad, porque hoy vuelven, aún y cuando algunos y algunas han salido de la escena.

En el teatro de la impunidad se verá en reiteradas ocasiones a las y los mismos malos actores en caso tras caso, con el objetivo de proveer a sus criminales clientes la garantía de burlar la justicia. Coincidencias o no, pero suele ser que los mismos abogados de los ex militares del Genocida, defienden hoy a quien también implicado en actos de genocidio, fue obligado a renunciar y hoy enfrenta en tribunales un proceso judicial por corrupción. Los mismos aquellos vociferantes que cobardemente abandonaron a su genocida defendido, hoy son los mismos que defienden al ex presidente ladrón y a otros más implicados en el caso contra la estructura de defraudación aduanera conocida como “La Línea”.

Y también los hemos visto defendiendo con las mismas maliciosas prácticas a otros y otras actoras del entramado de la injusticia. Estos actores del teatro de la impunidad, suelen defender por igual genocidas que traficantes de drogas, órganos, armas y personas; son aquellos que defienden a quien tuvo la cobardía de desaparecer a su esposa y luego huir y esconderse; suelen ser actores que defienden a poderosas empresas que a sangre y fuego imponen sus proyectos de muerte; suelen ser quienes defienden militares ladronzuelos y defraudadores del fisco. No nos extrañe que utilicen las mismas sucias prácticas de gritar, en vez de demostrar con pruebas lo evidente; seremos testigos nuevamente de los recursos frívolos e improcedentes para retorcer y entrampar el proceso y sin lugar a dudas volveremos a ser testigos del show en el teatro de la impunidad.

Lamentablemente y es lo que debemos de cuestionarnos hondamente, es que en tanto espectadores, seguimos dispuestos a ser participes inmóviles de tan vil espectáculo o bien indignarnos por un ex presidente ladrón pero no hacerlo por matón. No sea parte de este teatro de la impunidad y denuncie, devele la actitud de dichos defensores de la impunidad y la injusticia y sobre todo no permita que se adueñen del Sistema de Justicia.

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Jorge Santos

Hombre guatemalteco, centroamericano y profundamente latinoamericano, defensor de derechos humanos, amante de la vida, la esperanza, la humanidad y fiel creyente que otra Guatemala es posible.

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