Elecciones y desobediencia civil: la paradoja de la lucidez

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Ronalth Ochaeta

Por Ronalth Ochaeta

Henry David Thoreau, el primer desobediente civil moderno estuvo en contra de la esclavitud en EEUU, fue fiel opositor a la guerra entre EEUU – México, tomó acciones como negarse a pagar impuestos para financiar la guerra, estuvo preso en numerosas ocasiones y fue el conceptualizador de las prácticas de la desobediencia civil moderna. Inspiró a personajes como León Tolstoi, Gandhi, Lucretia Montt, Elizabeth Caty Staton, Nelson Mandela y Martin Luther King. Su legado fue poner de moda la desobediencia civil como medio para luchar por los derechos civiles y políticos en el siglo pasado. Sin duda fue un visionario, un genio olvidado del que en la actual coyuntura guatemalteca podemos aprender mucho.

John Rawls, en “La justificación de la desobediencia civil”, (1969); hace una reflexión valiosa sobre la importancia de la desobediencia civil y la justicia. El autor en síntesis nos dice, que si existe una ley o régimen que es injusto y los caminos institucionales se cerraron para cambiar lo injusto de la ley o del régimen, es suficiente argumento para desobedecer la ley y a la autoridad. Rawls sostiene que se deben cumplir ciertos principios básicos para que cobren legitimidad nuestra demandas y acciones utilizando como herramienta la desobediencia civil:

1. La demanda o petición debe estar orientada a dar solución a actos de injusticia claros y actuales.

2. Deben existir elementos que organicen y regulen el movimiento, la idea es no caer en total anarquía.

3. Si los recursos legales han sido agotados para darle solución a la petición o demanda, la desobediencia civil se justifica.

4. Debe existir conciencia de sí y publicidad en el movimiento o grupo de ciudadanos que reivindican la demanda.

5. Los actos de desobediencia civil deben ser comunicativos, públicos y pacíficos de carácter no violento.

La pregunta que nos hacemos es;

“¿La desobediencia civil puede ser una ruta alternativa para solucionar la crisis política en Guatemala?”

La respuesta: sí

Existen leyes injustas, producto de ello tenemos una crisis en el modelo de representación política en Guatemala que socava a las instituciones, crea injusticia en todo ámbito público y social, aflora la impunidad y como resultado viola nuestros derechos civiles y políticos. “La autoridad a desobedecer es al modelo de representación política y sus representantes: los partidos políticos hegemónicos”. Las instituciones democráticas están capturadas por intereses mafiosos y corporativos que financian y se benefician de ese modelo perverso de representación política. El principal culpable es la Ley Electoral y De Partidos Políticos (LEPP) porque es la puerta que abre y legitima la corrupción en el Estado, en consecuencia vulnera nuestros derechos fundamentales.

Nuestro deber es ver más allá del escándalo de la SAT y la petición de renuncia de la ciudadanía hacia OPM y RB. La renuncia del presidente y la vicepresidenta no soluciona el problema de la calidad de la representación política, el trabajo de CICIG por muy bueno que sea, no garantizará que algún día seremos un país libre de impunidad y corrupción. El origen de todos nuestros males, está en la forma de cómo elegimos a los políticos y a su vez está asociado de manera directa con ese marco normativo injusto que permite que las autoridades, funcionarios y políticos, se enriquezcan ilícitamente e incrementen su patrimonio a costillas de la ciudadanía, dejando en una situación de precariedad los bienes y servicios públicos del Estado.

La captura el Estado, significa cooptación del Estado de Derecho. La norma jurídica es parcializada y las instituciones de justicia caen presas de los intereses de la clase política corrupta, por tanto no existe sentido de justicia. Lo que nos lleva a hacer la siguiente pregunta ¿Es normal consentir la corrupción, legitimar políticos y funcionarios que incurren en prácticas ilícitas? Aparentemente no. Si mantenemos esa doble moral de aceptar y consentir la corrupción, poco haremos con cambiar la forma como se hace política y lo que esperamos de las instituciones. Dado ese consentimiento y tolerancia hacia la corrupción; la injusticia es estructural en todo sentido y a nuestra democracia le falta una pata, está coja; por ello, es vital transformar las injusticias que están adheridas en el modelo de representación política e instituciones democráticas.

La paradoja de la lucidez: cambiando preferencias alteramos los resultados electorales

Como ciudadanos y ciudadanas inconformes estamos llamados a ensayar “la paradoja de la lucidez”. Esta puede ser la vía de organizar actos de desobediencia civil para realizar acciones concretas con el fin de forzar cambios en el modelo de representación política y liberar del yugo la institucionalidad democrática. La paradoja de la lucidez, es utilizada para explicar los cambios de comportamientos en los electores en elecciones y cómo estos cambios conductuales alteran el orden de los resultados electorales, creando efectos colaterales, que influyen y cuestionan la legitimidad del modelo de representación política, la democracia y fuerzan cambios en el rol de los sistemas políticos y electorales.

Esta inflexión conductual podemos llamarle: “la lucidez democrática”; está idea se extrae del libro del Ensayo sobre la Lucidez de José Saramago (2004); él nos narra cómo en unas elecciones gana el voto blanco y cómo el gobierno se ve en la obligación investigar si ese resultado fue parte de una conspiración o un acto de desobediencia civil organizado por los mismos electores. Saramago nos hace reflexionar sobre la conducta electoral, los problemas y paradojas de la democracia, invitándonos a meditar y cuestionar los modelos de representación política.

La paradoja de la lucidez no se restringe al ejemplo hipotético de Saramago sobre el voto en blanco. Podemos yuxtaponer la propuesta de Saramago en otras alternativas y estrategias para incentivar el cambio en la conducta y preferencias del votante; nos invita a pensar colectivamente para ejercer acciones y alternativas para ser desobedientes con la clase política. Existe un prejuicio histórico sobre la desobediencia civil, es vista como un modelo de anarquía; contrario a los escépticos, podemos afirmar que la desobediencia civil es un acto autónomo de conciencia de la racionalidad humana que nace de las injusticias sociales y estructurales, producto de la incapacidad de resolución de la autoridad para generar bienestar y justicia.

La desobediencia y resistencia civil en Guatemala no son nuevas, se ha puesto en práctica históricamente por los movimientos sociales, indígenas y campesinos, el gen de la protesta e inconformidad está instalado en la sociedad. Sin embargo, existe una carga negativa y peyorativa por parte de las élites y clases medias que asumen prejuicios a demandas sociales de sectores vulnerables y populares. ¿Y si los capitalinos y centros urbanos aprendemos de los movimientos sociales? ¿Si los mestizos, clases medias y acomodadas nos volvemos desobedientes? ¿Y si internalizamos la desobediencia civil como acción colectiva para construir democracia?

La desobediencia civil deben estar concatenada en una serie de acciones entrelazadas de manera consciente, directa y organizada que emanen de un movimiento conformado por ciudadanos, organizaciones y/o instituciones que empujen la necesidad de cambiar el modelo de representación política para liberar a la democracia del yugo del corrupto. La paradoja de la lucidez puede ser una vía práctica para darle lucidez democrática a la articulación de la demanda de los inconformes y derivado de ello, gestionar acciones que gatillen cambios radicales en el modelo de representación política y ponerle la pata que le hace falta a nuestra coja democracia y así, rescatar nuestras instituciones democráticas.
En síntesis, la idea central es utilizar la desobediencia civil es ser un hilo conductor pragmático que recurra a la paradoja de la lucidez donde la abstención, el voto blanco, el voto nulo, el voto cruzado, el voto de castigo, el voto reflexionado, el voto consciente, el voto protesta y formas alternativas de participación ciudadana estén entrelazadas con #RenunciaYa y movimientos políticos/sociales outsider que emerjan producto del 25A y “todos en conjunto alteremos los resultados electorales bajo una misma premisa”. Para que sean sostenible y fuerte esta premisa el movimiento #RenunciaYa o movimientos que precedan al 25A, deben tener un frente común en bajo una “idea fuerza”.

La desobediencia civil de la lucidez democrática en tres pasos

Paso 1: Participe de manera diferente, demande, proteste y sea desobediente

• “#RenunciaYa, junto a otros movimientos sociales y políticos” pueden contribuir a hacer ejercicio de la desobediencia civil como vía para cambiar el sistema político y electoral del país en el corto, mediano y largo plazo. La idea es darle horizonte a las protestas de #RenunciaYa con ciudadanos y liderazgos nuevos que promuevan acciones transformadoras y descentralizadas en todo el territorio para encausar demandas que cambien la manera de hacer política.

• “Construir una idea fuerza”: Si nos ponemos a pensar ¿Qué pasa si renuncia OPM y RB? ¿Se acaba la rabia y la inconformidad?, ¿Si #RenunciaYa se enfría y no pasa nada? ¿Cambia la forma de la política y los políticos?- el problema de fondo es el modelo de representación política, la corrupción y la debilidad de nuestras instituciones. Estos problemas ni CICIG, elecciones y nuevo gobierno los van a solucionar. Por tanto, darle sostenibilidad, credibilidad, dirección y fortaleza a la rabia e inconformidad que dio vida a #RenunciaYa; es vital contar con el acompañamiento de la ciudadanía, organizaciones sociales, instituciones y líderes bajo una misma “idea fuerza”.

• Promover acciones desde afuera pero desde adentro: Por ejemplo, hacer una petición de firmas 5,000 firmas para presentar y retomar la discusión en plena coyuntura electoral con un paquete de reformas al actual Congreso de la República y partidos políticos en competencia electoral para cambiar la Ley Electoral y de Partidos Políticos y leyes para mejorar la calidad de la política, transparencia y lucha anticorrupción. La idea es utilizar el poder de agenda y poder de la clase media, liderazgos, actores, sectores y movimientos sociales que acuerpen #RenunciaYa para poner contra las cuerdas a los políticos. La idea es utilizar mecanismos institucionales y el poder ciudadano para presionar instituciones y políticos.

• Indignarse con la injusticia del otro: somos una sociedad fragmentada, obviamos que otros guatemaltecos y guatemaltecas sufre incluso más que en otros estratos sociales. Hay causas legítimas en los movimientos de DDHH, medio ambiente, campesinos, indígenas, mujeres, LBGT y minorías que sufren porque sus derechos son violentados permanentemente, siendo subproducto del mal modelo de representación política que no atiende sus demandas. Solidarizarnos, aprender de ellos, sensibilizarnos y tener empatía por las injusticia de los otros, es una forma de ejercer una ciudadanía responsable y consciente.

Paso 2: Cambie sus preferencias de voto, infórmese y elija candidatos nuevos con ofertas modestas y creíbles

• No votar por partidos políticos punteros y grandes, ni por políticos que están en reelección – alrededor de 136 diputados de 158 diputados van a la reelección en 2015 – la idea es no votar por ellos a nivel nacional y local, la estrategia es votar por gente nueva para renovar la clase política y condicionar procesos de reforma política con la potencial dirigencia renovada.

• Votar por partidos pequeños con candidatos nuevos con planes de trabajo ideológicamente coherentes, serios, modestos y creíbles. Usualmente esos candidatos no tiene el suficiente dinero para gastar en publicidad. Esta es una opción para sustituir el voto por los partidos políticos punteros y grandes que presentan candidatos no idóneos y que van a la reelección.

• No todos los candidatos políticos son malos, hay políticos en el Congreso como a nivel local con trayectorias respetables y notables, no son parte del montón, merecen que les evaluemos y revalidemos su trabajo con el voto.

• Votar por comités cívicos a nivel local para la elección de autoridades municipales como alternativa a partidos grandes y punteros.

• Denunciar, exigir y fiscalizar a los partidos políticos en la campaña electoral, denunciando abusos, el acarreo, uso de recursos públicos, compra de voluntades, etc.

• Acuerpar y supervisar el trabajo del trabajo del Tribunal Supremo Electoral frente a los partidos políticos.

• La abstención, voto nulo, voto blanco, voto protesta, voto cruzado, voto inconforme, voto por partido pequeño, voto por candidato sin plata, se valen. Participe pero por favor, cambie sus preferencias no elija a los mismos.

Paso 3: El voto nulo como acto de desobediencia civil

• Si no le convence ninguna de las estrategias presentadas y no está de acuerdo con ningún candidato pueda representarle en las papeletas en que debe manifestar su voto. Usted está en la libertad de votar nulo pero asegúrese que contenga los elementos que Rawls sugiere para que sea un acto legítimo de desobediencia civil. Para ello el voto nulo que usted emita, debe estar en concordancia con un movimiento ciudadanos como #RenunciaYa o aquellos que llamen a la reforma política. El voto nulo debe emanar como acto organizado, público, comunicativo, pacífico, no violento y que exprese su inconformidad con el sistema político.

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