Ellos, tercera parte

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Ellos, primera parte

Ellos, segunda parte

Más de un año ha pasado desde que el Ministerio Público y la CICIG destaparon el caso de la línea y los eventos que se desencadenaron todavía siguen removiendo el suelo del sistema político guatemalteco. Roxana Baldetti renunció a la vicepresidencia el 8 de mayo de 2015 y Otto Pérez le siguió los pasos, después de resistir hasta el último momento, el 2 de septiembre, casi cuatro meses después.

Ella está presa desde el 26 de agosto, él desde el 2 de septiembre. Ella ya no habla, él sigue diciendo que fue víctima de un golpe de Estado blando, ejecutado por la embajada de Estados Unidos. Ninguno de los dos ha tenido la entereza de aceptar que son culpables.

El tiempo, el MP y la CICIG han demostrado que los secretos a voces que sobre ellos se decían eran ciertos, al menos es lo que “el debido proceso” ha probado. Pero no actuaron solos, poco a poco se les han unido en prisión casi todos los integrantes de su marita, y los que todavía no han sido capturados fueron declarados prófugos; aunque queda un grupo pequeño que aún falta que sean citados por la justicia.

Todos ellos: ex presidente, ex vicepresidenta, ex ministros, funcionarios, superintendentes, presidentes de juntas directivas y otros cómplices, cohabitan en Mariscal Zavala y en Santa Teresa.

El reciente caso, denominado “la cooperacha”, llevó a prisión a Mauricio López Bonilla, Manuel López Ambrosio y a Ulises Anzueto; mientras que Alejandro Sinibaldi y Erick Archila, ambos fuera el país, evaden la justicia argumentando distintos pretextos. Ellos, estos otros, también son parte importante de la cooptación del Estado; sirvieron al 1 y a la 2, fueron sus cómplices ejecutores, sus cobradores, los que recolectaban el dinero y lo entregaban a Juan Carlos Monzón, según dicen las investigaciones. Se aferraron al poder y disfrutaron de los dineros mal habidos. Dieron regalos costosos a sus jefes, hicieron coperacha para comprar lanchas, casas, joyas y hasta un helicóptero.

Ellos, los capturados, no son todos, todavía faltan, porque han sido acusados los corruptos, pero de los corruptores solo unos pocos. Esos, los otros, los que faltan, estarán nerviosos, impacientes, esperando a que el MP y la CICIG llamen a su puerta, ojalá que no los hagan esperar demasiado tiempo.

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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