¿Emprendimiento o necesidad?

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Por esos azares de la vida, decidí desviarme de la ruta que normalmente tomo cuando vuelvo a mi lugar de origen en fechas festivas, a Quetzaltenango. Me dejé seducir por los vientos calurosos del sur y terminé encaminando mi vehículo por la carretera al Pacífico desde la Ciudad de Guatemala. Las fechas no son las más propicias para utilizar dicha ruta, pero vamos, qué podría pasar por un viaje inocente de Semana Santa en una de las rutas más transitadas del país.

Tres horas de tráfico por un accidente en Cocales. Reconozco que no fue la decisión más inteligente, pero tampoco podía anticipar semejante inconveniente –aunque hay quienes presupuestan este tipo de cosas en sus itinerarios, cosas de vivir en el trópico salvaje–, así que lo tomé con justa calma y paciencia.

Quedar a merced de un embotellamiento a causa de un accidente o contratiempo es casi parte de la identidad del guatemalteco promedio, nadie puede decir que realmente gozó sus vacaciones si no quedó atrapado en un automotor por un periodo importante de tiempo, cosa que pone a prueba la paciencia y los nervios de una buena cantidad de personas.

Y ahí aparecen, casi como por arte de magia y en lugares estratégicos. Cientos de vendedores ambulantes, que con la más básica y rudimentaria mercadotecnia, logran satisfacer las demandas inmediatas del pueblo en desgracia. Aguas gaseosas, agua pura, comida preparada, golosinas, gorras, bronceadores y todo tipo de artículo necesario para mitigar el sufrimiento de quedar varado en medio de la nada y ver cómo se escurren minutos preciosos en el más absurdo y desconsolador tráfico.

“El ingenio guatemalteco”, escuché por ahí. “Es que esa es gente emprendedora” mentó alguno de los veraneantes. Seguido del típico análisis económico y mercadológico del cuñado promedio. Que si es gente que aprovecha la circunstancia en vez de quedarse dormida en su casa; que si conocen las necesidades según la época y las fechas festivas; que ojalá y toda la bola de ladrones que pululan en las ciudades fueran un igual de honrados como “esta gente”; pasando por el famoso “modelo de emprendimiento empírico”.

Todo muy bonito, todo bastante aceptable, incluso algunas conclusiones bastante acertadas, todo bien, hasta que te preguntás: ¿Y cuando el tráfico termina? ¿Y cuándo las fechas festivas se acaban? ¿Y cuando el embotellamiento se acaba? ¿También se acaba el emprendimiento? ¿Se acaba la necesidad y el mercado a satisfacer?

Entonces ahí los “emprendedores ejemplares” pasan a ser gente común que tiene que lidiar con la idea de esperar el próximo golpe de suerte para poder hacerse de unos billetes y no morir de hambre. Gente a la que solemos ver con desconfianza fuera de su “entorno natural”, fuera de la espontaneidad, de la coyuntura.

Desde luego, sostengo que un emprendedor no es necesariamente un ejecutivo de corbata en algún edificio lujoso de una zona exclusiva de la ciudad. Pero calificar de emprendimiento la más elemental y básica de las “necesidades” como es sobrevivir, es poco menos que sobredimensionar una idea, dejando a un lado la realidad de muchos guatemaltecos que no tienen elección, que no tienen la posibilidad y las oportunidades necesarias para acceder a mejores oportunidades. Todos podemos ser emprendedores, pero reducir el problema de pobreza y falta de acceso a oportunidades al famoso “ingenio chapín” o “chispa guatemalteca” es casi como caricaturizar la situación precaria en la que viven muchos guatemaltecos, muchos hombres, mujeres, niños incluso.

Un niño lustrador, no es un emprendedor, es un niño que no tuvo elección, que no tuvo acceso a más y mejores oportunidades. Una niña vendedora de tortillas, no es emprendedora, es una niña a la que se la ha negado el derecho a la educación y el desarrollo. Un vendedor de papalinas espontáneo, no es un emprendedor, es un guatemalteco haciendo uno de los últimos intentos con tal de no morir de hambre y llevar algo de pan a los suyos.

Mucho que admirar de las personas que recurren a estos empleos o economía informal, mucho que aprender y mucho que aplaudir. Pero poner las cosas en una justa balanza y reconocer la necesidad y la desesperación que mueve a muchos a recurrir a actividades económicas –que, seamos honestos, no los van a convertir en el próximo Bill Gates–, producto de la necesidad y no de una elección basada en oportunidades y posibilidades sopesadas.

Sería importante preguntarnos la próxima vez que veamos a alguien “jalando la carreta” ¿Emprendedor o conciudadano al que se le han negado ciertas oportunidades?

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About Author

Wiliam Ajanel

Discípulo de la normalidad y el perfil bajo. Aprendí a escribir por necesidad, más que por gusto. Estudié mercadotecnia y me gusta la informática; la academia me hizo una persona necia y la vida, un poco cínico. Mi rebelión tiene que ver con intentar ser feliz.

2 comentarios

  1. Creo que confundes la cal con la harina…

    1. Es muy distinto “emplearse” que emprender… o sea un niño lustrador y una niña tortillera que son empleados, muchas veces o la mayoría de veces de sus padres, lógico no van a ser emprendedores, por ningún lado…
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    2. El emprendedor… en si, es alguien que nace de querer saciar sus necesidades (la base de un emprendimiento es, que en base a una idea voy a generar ganancias para saciar mis necesidades) … si no fuera así para que emprender (solo esperar un poder divino para que suceda algo, o en su defecto el estado) … -Si no hay necesidad, no existe emprendimiento-…el autoemplearse es un tipo de emprendimiento (aparte es emplear a los miembros de tu familia)…, que como toda empresa, nace de la necesidad de generar ganancias…(la ganancia es proporcional al tipo de idea, conste…)… Hay un dicho: “para suplir mis necesidades, tengo que suplir las de los demás”… en otras palabras para ser rico tengo que suplir las necesidades de los demás (la riqueza es inversamente proporcional a las necesidades que se suplen)… -ojo- riqueza lograda legalmente…. -ojo- el mismo estudio en si, para la gente con pocos ingresos es un “tipo de emprendimiento” (solo que esta vez se invierte en libros, para generar mejores ingresos a futuro)…
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    3. Si la duda esta en que si son emprendedores, si lo son, solo que en semana santa y días festivos aumentan sus ventas, ya que estas personas venden en la carretera durante todo el año… para los que no viajan en bus, o no suelen viajar durante el año, puede que estas personas sean imperceptibles o se piense que solo aparecen en estas fechas…¿?…
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    4. La verdad ¿? oportunidad de que… o sera que el problema radica en la ganancia, que la moneda que gane tenga -mayor valor-… (para que el trabajo que escogió, le genere las ganancias necesarias para llevar una vida digna… aun sea eso de jalar una carreta o lustrar zapatos)…
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    5. En caso de los vendedores de la carretera.. talvez lo que falta es que mas gente viaje durante todo el año, o sea que tengamos mas fabricas, para generar mas empleo, donde la gente genere ingresos con los cuales viajar durante todo el año, … pero bueno…solo es mi percepción desde un angulo sin sesgos.
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    6. Saludos

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