Enfermos mentales en potencia

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Por Christian Lee*

Un un reportaje publicado por BBC, elaborado por el periodista Chris Rogers, quien durante una visita de investigación se hizo pasar por activista de una organización caritativa, dejo al descubierto una serie de vejámenes en contra de la dignidad de personas con discapacidad mental que se encuentran en el Hospital de Salud Mental Federico Mora.

Esta fue la noticia que sacudió la moral y el falso respeto a la vida de la clase conservadora en Guatemala. Sumado a eso las declaraciones del director del Hospital de Salud Mental Federico Mora, quien expresó a los medios de comunicación que el 75% de los pacientes internos están en condiciones para insertarse en la comunitaria. Debería ser suficiente para generar eco en otros actores, sin la morbosidad de frases como: ¡Pobrecitos los loquitos! ¡Hay que darle gracias a Dios porque estamos sanos, no como los locos¡
Lo anterior debería llevar a la reflexión de dos cosas:

1. El modelo de atención de salud mental en Guatemala está agotado.

2. La poca voluntad y compromiso de la clase política desdibuja soluciones.

 

No obstante, en el tema se puede encontrar amparo en la ratificación que hizo el Estado ante la ONU en la Convención sobre Derechos de personas con discapacidad. La convención establece en el artículo 15, inciso 1: “Que Ninguna persona con discapacidad será sometida a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes…” En este caso la situación específica del Hospital Federico Mora puede catalogarse como desastre sanitario y como una sucursal del infierno en Guatemala, donde existen violaciones y tortura.

Escribir este artículo sobre la situación del Hospital Nacional Federico Mora, implica escribir sobre una situación específica de la discapacidad en Guatemala y en este contexto de desatención nacional se ubica el tema de la discapacidad. Llama a la confrontación y al debate sobre las posturas del modelo médico que aunque se evidencia que el mismo está agotado y no brinda soluciones para “entender y atender el tema” a nivel sociopolítico, tiene vigencia de carácter conceptual sobre cómo miramos a las personas con discapacidad y de alguna manera esa conceptualización, expropiante de derechos, legitima las condiciones en las que hoy viven las personas internas en el Hospital Nacional de salud mental Federico Mora.

La cuestión aquí es que la discapacidad no es un tema de agenda nacional y eso es precisamente una contradicción cuando tenemos un país con más o menos dos millones de personas con discapacidad (1) y donde las condiciones sociales nos hacen vulnerables y nos convierten en discapacitados en potencia.

(1) I informe del observatorio nacional de la discapacidad. Movimiento de personas con discapacidad.

*Psicólogo Social Comunitario

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1 comentario

  1. Creo que el autor se refiere mas a discapacitados en potencia tomando todos los tipos de discapacidad, mas que únicamente los discapacitados mentales

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