Es la hora de articular movimientos: #RenunciaYa

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El reencuentro con las calles ya empezó, el movimiento #RenunciaYa que se concentró en el parque central el 25 de abril tiene sus orígenes en los sectores medios y altos que habitan en las zonas urbanas consolidadas del país, principalmente en el Área Metropolitana de la Ciudad de Guatemala. Fue un día para no olvidar, se pudo observar la pluralidad de estos sectores de la población, fue bullicioso y espectacular, comparado únicamente con la Marcha indígena, campesina y popular en el 2012. El movimiento #RenunciaYa se replicó con éxito los días 1 de mayo, 2 de mayo, 3 de mayo y en los plantones diarios que se han realizado enfrente del Congreso. Pero es el momento que se amplíe y alcancen a más sectores de la población para que verdaderamente sea inclusivo.

La lucha no tiene que ser porque somos guatemaltecos, sino porque somos habitantes de un territorio y sufrimos los mismos problemas. El movimiento #RenunciaYa tiene que convocar y unirse con los movimientos campesinos e indígenas, con un sector privado organizado que rompa o se aleje de la lógica de privilegios estatales, con un movimiento universitario integrado por estudiantes y académicos de todas las universidades, con los movimientos de mujeres, con las comunidades LGBT y las comunidades del extranjero que se han establecido en el país (coreana, alemana, china, etc.). Pero no solo se necesita una articulación de movimientos, también de demandas, que pasen desde la exigencia de una reforma de partidos políticos y Ley Electoral que elimine el financiamiento privado y establezca mejores condiciones de competencia hasta una Ley de Desarrollo Rural que signifique la incorporación de los campesinos al mercado nacional como dueños de lo que producen. El país no se transforma con la renuncia del binomio presidencial, la renuncia solo demostraría la capacidad de la ciudadanía de forzar cambios, y hasta en ese momento significaría que los ciudadanos ya despertaron.

Si bien es importante que los ciudadanos se manifiesten a título personal, es imprescindible el liderazgo y la fortaleza del movimiento universitario y los movimientos sociales para que las manifestaciones sean efectivas, para saber hacia dónde dirigir las protestas y en dónde plantear las demandas. En ningún país ha triunfado un movimiento de transformación sin el rol trascendental de los movimientos articulados a lo interno y a lo externo de su propia organización. Sin olvidar que desde el extranjero existe el apoyo genuino y moral de los guatemaltecos que no viven en Guatemala y de las personas que encuentran en nuestro país una morada universal que no puede claudicar ante la corrupción.

La USAC-URL ya comenzaron a dar muestras de articulación estudiantil que debe de ser consolidada en las próximas marchas y están a la espera de que el resto de universidades se unan para conformar el bloque universitario. Los estudiantes de la Universidad Francisco Marroquín tienen un reto enorme, deslegitimar las declaraciones de rectoría y utilizar su logo, que sus autoridades entiendan que la ciencia y la verdad también se encuentran en las calles, como investigador participativo o como combatiente de la transformación de la realidad. No pueden permitir que las declaraciones verticales de la academia los pongan del lado de los detractores de los cambios sociales. Los estudiantes de la UFM tienen derecho a representar a su academia: porque son la esencia de la Universidad y porque han adquirido ahí sus conocimientos, no son cómplices del subdesarrollo y de la corrupción que hoy denuncia fervorosamente la ciudadanía. Nadie les tiene que dar permiso.

La historia pone retos, el nuestro es tener la honestidad intelectual y el compromiso con los cambios para articularnos desde las diferencias. Los excluidos tienen que ser únicamente aquellos que estén alineados a la corrupción y a la protección de los corruptos. La articulación tiene que ser una muestra de una expresión democrática que piensa renunciar al autoritarismo cultural y al Estado clientelar de Guatemala. Somos los nietos de la revolución y los hijos del movimiento estudiantil, a los que derrocaron y mataron, pero aquí estamos en pleno reencuentro. Es indispensable tener una conducta inspirada en el mensaje de la pancarta que una estudiante universitaria cargaba en sus manos el 1 de mayo: “Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”. Los diez años de primavera en el país tienen ganas de dejar de ser una etapa añorada, para pasar a ser parte de nuestra vida diaria.

“Sólo insisto en decirte, y te pido lo pongas a favor en la cuenta, no elegimos quedarnos con los brazos cruzados, ni esconder la cabeza. Elegimos jugarnos y es la gran diferencia”. Mercedes Sosa declamando “como dicho al pasar”.

Fotografía: Javier Arango.

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Luis Guillermo Velásquez

Latinoamericano y estudiante de Ciencia Política. Concibo en la política desde su enfoque científico y filosófico, los pilares del estudio de la problemática nacional desde una perspectiva histórica y coyuntural.

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