Esbozo de un campeón del mundo de ajedrez

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Se está jugando actualmente el campeonato mundial de ajedrez, organizado por la Federación Internacional de ajedrez –FIDE, por sus siglas en francés–. El duelo lo disputan el noruego Magnus Carlsen, vigente campeón, versus el ruso Sergey Karjakin, el retador. Ambos son prodigios del juego y obtuvieron el título de gran maestro de manera precoz, Carlsen a los 13 años y Karjakin a los 12, este último ostenta el récord de ser el más joven en haberlo obtenido.

El ajedrez de élite exige que se entrene unas diez horas diarias, algunos incluso dedican más tiempo al estudio del juego.

Hasta finales de los ochentas estudiar ajedrez implicaba leer cantidades enormes de material impreso: libros, revistas, recopilaciones de partidas, enciclopedias, manuales, y todo tipo de publicaciones dedicadas al análisis; tanto que los grandes maestros al viajar llevaban buena cantidad de maletas. En la actualidad es completamente distinto, el desarrollo de software para el manejo de bases de datos de partidas permite que en una computadora, o tablet, pueda almacenarse mucho más información que lo que cabe en cientos de maletas.

Magnus Carlsen, el actual campeón, aprendió a jugar y a estudiar ajedrez en computadoras; por lo que desde pequeño se familiarizó con el software de análisis.

El software de ajedrez se ha desarrollado a tal grado que los programas para jugar son capaces de ganarle al 99% de humanos, o un poco más. Las aplicaciones de análisis son capaces de comparar posiciones en una base de datos de millones de partidas a velocidades increíbles; de tal forma que en algún tiempo se creyó que eso conduciría a la muerte del juego.

El estudio teórico de las aperturas se desarrollo al grado de que existen líneas que llegan a más de 30 movimientos previamente estudiados. Es casi jugar de memoria toda la partida.

Cuando el mundo del ajedrez se aburría porque las computadoras empezaban a reinar, apareció la figura de Carlsen para provocar otra revolución, como la que en su tiempo lograran Bobby Fischer o Garri Kasparov. Dos de las más conocidas anécdotas de Magnus es la que cuentan sus padres, quienes aseguran que a los cinco años era capaz de identificar todos los países del mundo por su bandera y podía citar el nombre y su capital. A los 13 años, cuando obtuvo el título de Gran Maestro, para probar que aquella historia era cierta, sus padres permitieron que los periodistas escogieran de entre una base de datos de millones de partidas la que quisieran, Carlsen diría quién la jugó, en qué año, quién jugaba cada color de piezas y el resultado, acertó en todas.

El método de estudio de Carlsen es único, su portentosa memoria fotográfica le permite almacenar en la cabeza infinidad de información que utiliza para tratar de subvertir en el tablero todos los estudios teóricos previos, lo que lo convierte en un ajedrecista que comprende el juego como pocos, quizá solo el legendario José Raúl Capablanca se le compara. La comprensión del ajedrez, como que fuera un idioma nativo, le da la posibilidad de explotar microscópicas ventajas y ganar partidas que ningún otro podría lograr. Su tenacidad para conseguir la victoria lo hace torturar a sus adversarios durante maratónicas partidas, que pueden llegar hasta las seis horas. Es una máquina a la que parece que no le corre sangre por las venas y que rara vez se equivoca.

Magnus Carlsen se coronó campeón mundial de ajedrez el 22 de noviembre de 2013, cuando todavía tenía 22 años. Ahora defiende el título contra Sergey Karjakin, quien tiene 26 años y también es un enorme jugador. El duelo se lleva a cabo en New York y se juega al que haga más puntos en 12 partidas, o el que gane en el desempate, en el caso de que el match termine en tablas.

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Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

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