Estado de resultados

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Todas las empresas, por pequeñas que sean, tienen derecho por ley a deducir de sus ingresos brutos los gastos que se consideren necesarios para mantener la fuente generadora y sobre la diferencia pagar Impuesto Sobre la Renta –ISR– ; en otras palabras: Ingresos menos costos y gastos es igual a ganancia antes de ISR.

Un empleado en relación de dependencia no puede deducir de sus ingresos todos los gastos en los que incurre. La ley establece, sin importar qué tan altos sean los ingresos, que el máximo a deducir por gastos personales es de Q48 mil. No se toma en cuenta que las personas pueden pagar el colegio de sus hijos, la hipoteca más sus intereses, la letra del carro, las tarjetas de crédito, las pensiones alimenticias, los alquileres, las compras en el mercado, gastos médicos, entretenimiento, o cualquier otro gasto. Lo justo sería hacer el mismo procedimiento que se hace con las empresas; es decir, al total de ingresos habría que restarle los gastos, y si queda algo, a ese monto se tendría que aplicar la tasa del ISR.

Las empresas, sean individuales o jurídicas, también pagan otros impuestos; el IVA en todas sus compras, por ejemplo, pero tienen la ventaja, que otorga la ley, de que los pueden aplicar a otros impuestos o deducir de sus gastos. El IVA de las compras se compensa contra el IVA de las ventas y la diferencia es lo que se entrega a las cajas fiscales; pero ese no es gasto para las empresas, porque el IVA de las ventas lo paga el consumidor final, el empresario solo lo recauda y traslada. Lo mismo sucede con otros impuestos como el de Distribución de Productos derivados del petróleo –IDP–, que el consumidor paga por cada galón de gasolina, las empresas lo cobran y luego lo entregan al fisco.

El consumidor final no puede deducir impuestos de sus ingresos. Si paga IVA, como es el último en la cadena, pues ahí queda. Si paga Impuesto Único sobre Inmuebles –IUSI–, ahí queda. Si paga IDP, ahí queda. Si paga Impuesto de Circulación de Vehículos, ahí queda. Y así con todos los impuestos, es el consumidor final y por lo mismo el contribuyente final.

En el estado de resultados de las empresas es posible registrar como gasto todos los impuestos que se paguen. Los mismos tributos que paga el consumidor final, al ser pagados por una empresa, automáticamente pasan a ser gastos deducibles y reducen la ganancia sobre la que se debe pagar ISR. Sin contar que las empresas calculan sus precios de venta con base en los costos y gastos que tienen; es decir, en el precio que pagan los clientes ya va incluida la parte proporcional de esos gastos.

Alguien que vive de los ingresos que percibe por la venta de su trabajo en relación de dependencia, no tiene el beneficio legal de restar de sus ingresos los impuestos que paga; pero si logra tener algún fondo de ahorro en el sistema bancario, debe pagar el 10% de ISR sobre los magros intereses que devenga.

Las medianas y grandes empresas son, al final, entes recaudadores de los impuestos que paga el consumidor final. Pero como lo demuestra el caso de Aceros de Guatemala, también hay empresas que consideran que lo recaudado es demasiado para entregarlo al fisco y deciden quedarse con buena parte, aunque para conseguirlo tengan que infringir alguna ley.

No existe la equidad tributaria y los impuestos son pagados por quienes menos tienen, porque para las empresas la ley provee herramientas que permiten deducir de sus ingresos los costos y gastos, y pagar sobre la diferencia. El único requisito es que todo esté documentado con facturas o documentos previstos en la ley.

Al consumidor final de nada le sirven las facturas, ni recibos, ni ningún otro documento, porque no hay de dónde deducir. Es el último en la cadena y le toca pagar, total aguanta con todo.00

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About Author

Fernando Ramos

Me he ganado la vida desempeñando la prosaica profesión de la contabilidad y la auditoría; sí, soy de esos tipos cuadrados a quienes todo mundo teme, porque encuentran descuadres y faltantes. Pero también escribo poesía, y otras cosas por ahí; de eso trata este espacio, de las cuentas que hago con las palabras.

1 comentario

  1. Cuasi perfecto, pero solo es hipotético… la verdad es que el consumidor, casi no paga impuestos.
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    Al ultimo eslabón, el consumidor, lo que menos le interesa es pagar impuestos… y si no pide factura, es porque le interesa el precio sin IVA, osea mas barato, y si el empresario no emite factura, de todos modos de alguna forma tiene que pagar ese IVA cuando declara, a lo que voy es que al consumidor final NO le sirve, pero al empresario Si, pero si el empresario le entrega factura al consumidor le esta cargando el impuesto al consumidor, pero si no le entrega factura lo esta absorbiendo, y ese es el meollo del asunto, como usted ya lo sabrá, esta practica muy común entre contadores, LA CUADRADORA, el IVA en la practica se deduce y se paga de la ganancia después del ISR, porque el consumidor no quiere factura, no quiere pagar el impuesto, y no lo paga, porque no se le facturo, y no existe documento que respalde tales hechos.
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    Aceros de Guatemala, pues si se factura poco, in situ el consumidor no quiere factura, y tengo que pagar el IVA directamente de mis ganancias (o sea absorberlo),.. pues o haces trampa o te dedicas a la economía informal..!!!
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    Así funciona.. !!… y ojo, no apoyo esas practicas, pero si el sistema es malo, es comprensible desde un punto de vista practico, lo que sucede en el campo de los impuestos en Guatemala…

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